El fenómeno del botellón que deriva a borrachera parece decaer en Alicante. Según un estudio de la ONG Controla Club, dependiente de la Conselleria de Sanidad, entre 600 jóvenes alicantinos, casi la mitad de los que acuden a un botellón, en concreto el 42,4%, reconoce consumir bebidas, pero sólo «en ocasiones», mientras que sólo el 5% bebe siempre.

«Ahora es más un espacio y lugar de encuentro de los jóvenes, en el que hablan y se cuentan sus problemas del día a día», apuntan fuentes de la ONG Controla Club.

Otro dato que corrobora esta tendencia decadente del botellón en Alicante lo proporcionan las ganas de salir de marcha. La mayoría, el 28,3%, «sólo sale una vez al mes» para reunirse con sus amigos a beber en la calle. Un 20,9% reconoce escaparse los cuatro fines de semana al mes y un 13,5% lo hace en más ocasiones.

Y de los que se van de fiesta por la noche, uno de cada cinco jóvenes alicantinos asegura no beber ni pizca de alcohol y sólo toma refrescos, zumos o bebidas isotónicas.

«Están más concienciados de los efectos que produce el alcohol y, sobre todo, si tienen que coger el coche; por lo menos hay uno que siempre se sacrifica», señalan desde Controla Club. El primer contacto con el alcohol es a edades entre 13 a 15 años (49%).

Son mujeres de 18 a 20 años

La mitad de botelloneros alicantinos son universitarios de entre 18 y 20 años (el 46%), según los datos que posee Controla Club.

Los otros dos arquetipos existentes son el denominado baby (de 13 a 17 años), que lo forman el 21%, y del retorno a la vida: «jóvenes que ya tienen pareja estable, acabaron la carrera y vuelven a juntarse con los amigos».

En Alicante hay más mujeres (58%) que hombres practicando botellón.

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