Tres carteles a pie de carretera son el comité de bienvenida que recibe al 'forastero' en Bens, y no precisamente con el nombre del barrio: relaman aceras, como "unos coruñeses más". La realidad parece superar a la ficción, pero en pleno siglo XXI, más de 300 vecinos llevan 60 años de lucha por conseguir que el Ayuntamiento se acuerde de los peatones de la zona.

Todo arrancó, explican los más viejos del lugar, cuando Alfonso Molina -un "habitual de las fiestas de verano que se organizaban aquí"- decidió construir la carretera que une San Pedro con Bens, que hasta entonces "era un camino de cabras". A partir de ahí, los más de 300 residentes sólo han ganado algunos metros de acera en el tramo que va hacia la refinería, pero "siguen rozando la tragedia a diario al ir hacia San Pedro", dice Rosa Suárez.

Atropellos

Y muchos de esos peatones son niños, explican los vecinos. "Porque aquí los coches bajan a una velocidad brutal; yo a mis nietos no les puedo dejar que salgan a jugar", explica Josefa Morales, que nació y piensa morir en Bens. Todavía recuerda con claridad cómo hace diez años un atropello casi le cuesta la vida a una vecina, y que fue ahí cuando empezaron las promesas municipales. "Llevamos oyendo de todo, y ahora por fin parece que van a ampliar la acera hacia los depósitos, pero del tramo que va hacia San Pedro, nada de nada", denuncia. 

Orgullosos de la tranformación que ha sufrido el barrio -"hace 20 años, antes de estas casas, aquí pastaban las cabras", aseguran-, los vecinos tienen sus argumentos muy claros ("pagamos como coruñeses y las aceras son un bien común"), pero la resignación empieza a apoderarse hasta de los más optimistas: "Con tanto cambio en la política, un día viene uno y anuncia y al día siguiente otro sólo sonríe". 

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