¿Dónde está Trump? ¿es normal que no esté en el discurso de investidura de su sucesor?

Manifestantes en contra de Trump llevan una reproducciónAnti-Trump protesters bring a facsimile of US President Donald J. Trump to the State Capitol building in Harrisburg, Pennsylvania
Una reproducción de Trump frente al Capitolio del Estado de Pensilvania.
PETER FOLEY / EFE
Una reproducción de Trump frente al Capitolio del Estado de Pensilvania.
EFE / ATLAS 

Cuando el reloj marque las 12 del mediodía en Washington D.C (las 18 horas en la Península Ibérica), Donald Trump dejará de ser presidente de Estados Unidos a todos los efectos y el traspaso de poder más tumultuoso que cualquier estadounidense vivo pueda recordar habrá concluido.

Trump abandonará el cargo con el dudoso logro de haber sido el único presidente en la historia en ser sometido dos veces a un impeachment,  tras haber alentado una insurrección frente al Parlamento que se ha llevado cinco vidas por delante, desaparecido de la vida pública y expulsado de las redes sociales.

Los corresponsales políticos estadounidenses en la Casa Blanca coinciden en señalar a un Trump en horas bajas, furioso, vengativo, solitario y rodeado por un círculo de leales cada vez más reducido. El último en desmarcarse de él ha sido el líder de los republicanos en el Senado, Mitch McConnell, que le ha acusado de provocar el asalto al capitolio. 

Trump lleva una semana sin salir de la Casa Blanca ni aparecer en público. El único mensaje que se puede leer en la anteriormente repleta agenda del presidente es que "trabajará desde temprano por la mañana y hasta tarde en la noche. Hará muchas llamadas y tendrá muchas reuniones".

"Quizá la señal más clara de que el presidente es infeliz es lo callado que ha estado. Es casi un silencio Inquietante en términos de eventos públicos para este presidente", comentaba al respecto Rick Klein, director de Política de la cadena de televisión ABC, en un análisis sobre los últimos días de Trump.

El presidente saliente apura sus últimas horas a los mandos del país atendiendo cientos de peticiones de indulto y ultimando los detalles de su salida de la Casa Blanca. Trump tiene pensado volar hasta su residencia en Mar a Lago, en Florida, desde la Base de la fuerza aérea Andrews, donde ha preparado una ceremonia militar que lleva días coreografiando. A ella no asistirán ni el vicepresidente Mike Pence -que acudirá a la de Biden-, ni Mitch McConnell y tampoco se espera la presencia de grandes figuras del Partido Republicano.

Una maniobra sin precedentes en 150 años

Por supuesto, Trump no acudirá a la investidura de Joe Biden -a quien se niega a reconocer como presidente- ni se reunirá ni contactará con él en las horas antes al traspaso de poder. Para encontrar a otro presidente saliente que se negara a asistir a la investidura de su sucesor por motivos políticos hay que remontarse más de 150 años en el tiempo. Entonces apenas habían transcurrido cuatro años desde que finalizara la Guerra de Secesión, un conflicto fraticida que había provocado casi un millón de víctimas entre civiles y soldados.

El presidente saliente, Andrew Johnson, el último antes de Trump en haber sido sometido a un impeachment, procedía del sur mientras que su sucesor, Ulysses Grant, había comandado las tropas de la Unión.

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