Ni jazz, ni salsa, ni mucho menos rock and roll. Los madrileños van a tener que empezar a acostumbrarse al sonido pregrabado de su banda sonora favorita a la hora de salir de noche y renunciar a la música en directo. Porque la capital anda cada vez más escasa de conciertos (en febrero se programaron 181 directos menos que en el mismo periodo de 2008) debido al cierre de locales como La Riviera y al acoso del Ayuntamiento de Madrid y de la Policía.

Esto es un Guantánamo artístico". Richard Angstadt, dueño del extinto Bogui Jazz

"Esto es un Guantánamo artístico. Vamos a tener que hacer música ‘olímpica' para que Gallardón nos haga caso", bromea Richard Angstadt, dueño del extinto Bogui Jazz, una de las primeras salas en sufrir la fiebre de clausuras que se vivió meses atrás y que echó el cerrojo a otros locales como La Riviera, Moma, But o Colonial Norte tras la muerte del joven Álvaro Ussía en Balcón de Rosales.

"Estamos hablando de locales muy importantes que programaban al menos un concierto al día... haz la cuenta", dice Javier Olmedo, portavoz de la asociación de salas de directo La Noche en Vivo. Sólo hay que echar un vistazo a la agenda de la revista Mondosonoro. El contraste es claro: 814 conciertos en febrero de 2008 y 633 en 2009.

Desde el 'caso Guateque'

Malos tiempos para la música que se unen al "acoso policial" que sufre la noche desde que estallara, hace un año, el 'caso Guateque', la trama de concesión de licencias a cambio de dinero del Ayuntamiento de Madrid.

El aumento del control policial desde el 'caso Guateque' está ahogando la noche madrileña

"Aparte de no dar concesiones, o de darlas tardísimo, estos últimos meses no ha habido noche que no hayamos recibido la visita de la Policía para hacer controles", asegura un portavoz de la plataforma de discotecas Madrid no Cierra.

Estas circunstancias ya han provocado la suspensión de directos de artistas como Iván Ferreiro, Sidonie, Travis o Kaiser Chiefs.

Aunque estos músicos encontraron luego otras localizaciones para sus conciertos, es un ejemplo de lo que podría pasar en un futuro, ya que la falta de espacios de mediano aforo (hasta 5.000 asistentes) que acojan a este tipo de bandas, podría hacer que Madrid se quedara fuera del circuito musical.

"Lo cierto es que entre los cierres y el miedo de los locales a programar música en directo el panorama podría ir a peor", dice Luis Mendo, de la Asociación de Intérpretes. "Además, está la crisis. Pero, quién sabe, igual a la gente le da por escuchar música para olvidarse de sus problemas", apostilla un portavoz de la promotora Mercury Wheels.


TESTIMONIO

Chema Vargas
Intérprete y compositor de rock, 36 años.

"Los músicos estamos proscritos"

"Parece que haya que pagar por tocar. En esta ciudad los músicos estamos proscritos", dice Chema Vargas, músico de 36 años. "Hace unos años empecé a moverme por la escena madrileña, y la cosa está cada vez peor para hallar una sala. Cualquiera puede decirte lo que es este mundo: meses de espera para tocar en un escenario, salas en las que vas a taquilla (casi todas) y hasta sitios que tienes que alquilar por tu cuenta", explica.

En Madrid sólo interesa llenar estadios con estrellas consagradas"

"Se nota los ayuntamientos que apoyan a los músicos y los que no", comenta, "y el de la capital no es de los que ayuden. En otros sitios hacen festivales, dan facilidades... aquí no". Chema, pese a invertir todo el dinero que gana en su arte, no vive sólo de esto: "Me gano el pan con otros trabajos, pero no lo dejaría", asegura.

"Quieren barrer la cultura rock. Nadie siente curiosidad por lo nuevo. En Madrid sólo interesa llenar estadios con estrellas consagradas. Los demás molestamos, como si fuéramos las prostitutas de Montera". Acaba de sacar su segundo álbum.