Triunfo vecinal: Las obras de cierre de los búnkers del Carmel de Barcelona se prevén en verano

  • El Ayuntamiento impedirá el acceso por la noche para evitar quejas por ruidos y botellones.
  • Se levantará una valla de dos metros de altura con seis puertas y se creará un recorrido externo.
Los búnkers, llenos de grafitis, ofrecen unas vistas privilegiadas de Barcelona.
Los búnkers, llenos de grafitis, ofrecen unas vistas privilegiadas de Barcelona.
HUGO FERNÁNDEZ

Si uno de los principales problemas de los vecinos de los llamados búnkers del Carmel ya ha mejorado con las restricciones por la Covid-19, en verano comenzarán las obras para garantizar que no volverán a las andadas cuando la pandemia termine. Es cuando el Ayuntamiento de Barcelona tiene previsto empezar los trabajos para vallar la zona y cerrarla por la noche, y así poner fin a casi dos años de quejas de los habitantes de la colina del Turó de la Rovira por botellones, ruidos y peleas. Las protestas han parado por el momento porque desde que hace unos meses la Guàrdia Urbana veta el acceso a los búnkers con unas cintas a partir de las 20 horas para evitar aglomeraciones, pero con el muro se pretende asegurar que no revivan en un futuro. "Si no surge nada, aquí en el barrio vamos a estar muy bien en poco tiempo", celebra Antonio Palma, presidente de la Associació de Veïns Turó de la Rovira.

Los llamados búnkers, en realidad una batería antiaérea de la Guerra Civil española con vistas privilegiadas de 360 grados de la ciudad, se habían convertido en los últimos años en un lugar de moda entre algunos jóvenes para quedar para beber y hacerse selfies. A mediados de los años 40 se estableció allí un barrio de barracas conocido como Los Cañones, pero en 1990, antes de los Juegos Olímpicos de Barcelona, estas fueron derribadas y se concedieron pisos a sus habitantes. Poco a poco, barceloneses y turistas fueron descubriendo la zona, que se fue llenando de desperdicios y grafitis.

Una barcelonesa, bailando en los búnkers del Carmel.
Una barcelonesa, bailando en los búnkers del Carmel.
HUGO FERNÁNDEZ

Palma cuenta que "los fines de semana los búnkers eran un jolgorio constante, con botellones y cánticos" nocturnos que no dejaban descansar a los vecinos. Explica también que más de una vez gente que iba bebida se caía montaña abajo y "tenían que venir los bomberos".

La valla municipal que pretende acabar con este panorama tendrá dos metros de altura y seis puertas y costará 671.565 euros. Para mantener los accesos al Turó de la Rovira, explican fuentes del Consistorio, se creará "un recorrido externo" a la zona cerrada. La Comisión de Gobierno del Ayuntamiento ha aprobado inicialmente el proyecto ejecutivo y partir de ahora se abre un periodo de exposición pública. Posteriormente, el proyecto se tendrá que aprobar de manera definitiva en el plenario del Consejo Municipal para poder empezar las obras en verano.

Los 'selfies' en los búnkers son habituales en las redes sociales.
Los 'selfies' en los búnkers son habituales en las redes sociales.
HUGO FERNÁNDEZ

Queda en el aire si además de cerrarse, los búnkers del Carmel, que forman parte de la red de espacios museizados del Museu d’Història de Barcelona (Muhba), también se rehabilitarán para que queden limpios de grafitis. Y es además una incógnita si cuando regrese el turismo se gestionará de otro modo para que no se repitan las quejas vecinales por la excesiva afluencia de visitantes durante el día, que también las hubo aunque la pandemia las haya acallado.

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