Familias valencianas denuncian retrasos en la Ley de Dependencia.
Antonio, Fina, Isabel y Teresa denuncian retrasos y "ninguneos" en la tramitación de las solicitudes de dependencia. 20MINUTOS.ES
"Es muy duro decirlo, pero están esperando a que mi madre se muera", confiesa Fina Contell. "Se nos está acabando el dinero y no sabemos qué hacer. No sabemos si están esperando a que estas personas fallezcan", añade Teresa Grau.

Sólo nos dan la callada por respuesta

Ambas son valencianas, tienen en común el grado extremo de dependencia de sus respectivas madres, ambas de 88 años, y están hartas. Pertenecen a lo que desde el sindicato UGT consideran una "lista de espera invisible" formada por cuidadores de personas dependientes que han solicitado las ayudas contempladas en la Ley de Dependencia a quienes la Generalitat Valenciana ni siquiera ha contestado con un sí o un no.

Fuentes del sindicato estiman que en más de la mitad de los 29.000 dictámenes tramitados por la Conselleria de Bienestar Social (el 52%) no se ha contestado a los interesados, según los datos que suministra la Generalitat al Ministerio de Política Social. "Sólo dan la callada por respuesta y dejan desamparadas a miles de familia", explica el responsable de políticas sociales de UGT, Toni Femenía.

No sé qué haremos cuando se nos acabe el dinero para la residencia

Un grupo de cinco familias dio ayer el paso de contar su vivencia diaria. Fina y Teresa no pueden más. La primera tiene a su madre con Alzheimer en su casa y sufre "una soledad tremenda", narra al borde de las lágrimas. "Quiero ejercer el derecho de acompañarla en momentos tan duros como hizo ella conmigo, y llevo gastado lo que no está escrito para atenderla", prosigue. Lleva dos años esperando a que la Administración le responda. Teresa paga 2.000 euros al mes por una residencia, ya que su madre es gran dependiente. "No sé qué haremos cuando se nos acabe el dinero", añade.

Antonio Ruiz denuncia una "falta de respeto absoluto" por parte de la Generalitat, ya que no he tenido noticia de su solicitud de ayuda desde 2007 y después de presentar tres quejas. Pilar Prats, por su parte, está "desesperada" porque no da abasto para atender a sus padres, discapacitados y con Parkinson. "Tengo que estar las 24 horas con ellos y no sé qué hacer, no los puedo atender y toda la familia está desesperada", confiesa angustiada.

"Mi hijo se ha quedado sin madre"

Isabel Alias tiene en casa a su cuñada, totalmente inmóvil y sin habla, desde que falleció su suegra. Vino de Andalucía con el grado máximo de dependencia aprobado, pero el expediente se ha "perdido" en los cajones de la Conselleria, denuncia. "Mi hijo de 13 años no tiene madre porque no puedo atenderlo y la situación ha alterado mi matrimonio".

Todos ellos han decidido poner voz a una situación que ya no pueden soportar. "Se supone que estamos en la sociedad del bienestar", suspira Fina. Y quieren que se note.

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