Clases en empresas
Formación en una empresa. ARCHIVO
Janice Haywood, dueña de una academia de idiomas, ha creado un manifiesto donde califica de "escándalo" la situación de la enseñanza de inglés para empresas. Esta empresaria ha constatado que en toda España, a diario, en las empresas que contratan formación lingüística para sus empresarios se dan situaciones como que los profesores llegan tarde, no están preparados, no preparan las clases y mezclan alumnos de distinto nivel, con lo que ni empresa, ni empleados cumplen los objetivos deseados.

Fui a una academia preguntando si necesitaban profesores y me dieron trabajo

"Esto se da porque", según Haywood, "hay muchas academias que no tienen ni idea de lo que hacen y perjudican la reputación del sector". Y no sólo afecta a la reputación, sino también al negocio. En un sector donde hay una "demanda increíble" el mal servicio está provocando unos "márgenes muy bajos que se acentúa con tanta competencia".

"Muchas academias contratan 'mochileros', estudiantes que vienen aquí para aprender español y que aprovechan para impartir clases", explica Haywood. Pero este tipo de profesores suelen tener dos inconvenientes. Por un lado, no tienen recursos didácticos, con lo que a veces no saben resolver las dudas de sus alumnos. Y por otro, no cuentan con formación idiomática, porque en Inglaterra e Irlanda no se da gramática inglesa en la educación obligatoria.

Katie O`Connell, una irlandesa de 23 años, estuvo durante un tiempo dando clases de inglés en empresas en Madrid. "Simplemente fui a una academia preguntando si necesitaban profesores y me dieron trabajo, no necesité ningún título", asegura. "Me preparaba las clases acorde al nivel de mis estudiantes y mi jefe me dio buenos consejos para hacerlo" explica. "En general, nunca tuve problemas", confirma a 20minutos.es.

No era un profesor, era un buen chico ganándose un dinerillo extra

Natasha Kennedy, directora de TTMadrid, una empresa que se dedica a formar a profesores de inglés, asegura que "muchas empresas desconocen que para enseñar inglés no vale sólo con hablarlo. Los españoles generalmente "tienen un buen nivel gramatical y escrito pero les falta seguridad al comunicarse, al hablar, pero eso no quiere decir que las clases sólo tengan que reducirse a una mera conversación".

Además, para enseñar en las empresas también hay que tener estrategias didácticas y "mucha energía": "Los españoles estudian el inglés durante toda su vida, así que necesitan a alguien que les despierte el interés y les saque de esa monotonía", asegura esta formadora.

Un directivo de Microsoft, por ejemplo, no va a querer recibir clases de una estudiante de 21 años

Desde una conocida compañía en nuestro país, su director de formación explica a 20minutos.es un caso sintomático. "Nos enviaron un chico muy simpático de 26 años pero recién llegado a Madrid y sin saber absolutamente nada de castellano. El primer día se presentó tarde, con una ropa que no correspondía y muy perdido sobre qué tenía que hacer. Sus clases duraron dos días: no era un profesor, era un buen chico ganándose un dinerillo extra".

Sin embargo, el 'fracaso' de muchos de estos programas lingüísticos en empresas no sólo es responsabilidad de academias y profesores. Las empresas también tienen su responsabilidad cuando no comprueban los profesores elegidos u ofrecen estas clases como "premio", ahorran juntado a todos los empleados en una misma clase, no son flexibles con los horarios o permiten la cancelación de las clases.

Con la crisis mejora el servicio

La crisis económica parece que está clarificando esta situación. "Antes había muchas clases y las academias cogían a muchos profesores, casi sin selección", pero ahora hay menos "por lo que se puede seleccionar con más tranquilidad". Además, Natasha Kennedy asegura que "al haber menos trabajo en EE UU y Gran Bretaña está llegando gente mucho más preparada y con formación en negocios".

Algo, que se valora mucho, "un directivo de Microsoft, por ejemplo, no va a querer recibir clases de una estudiante de 21 años".

¿Qué opinan los alumnos?

Manuel Pérez Ruano, economista.

"Durante estos tres últimos años he compatibilizado las clases de inglés dentro de la empresa con clases en academias fuera del trabajo y las primeras no han sido por norma general muy satisfactorias. La sensación es de que las academias desconocen el nivel de los profesores, porque cuando las empresas ponen una queja parecen sorprendidas y enseguida toman medidas para cambiar al profesor y no perder al cliente.

En parte, el problema creo que radica en los propios alumnos, porque al no tener que costearse las clases de inglés de su propio bolsillo no se lo toman en serio y faltan a menudo a clase, llegan tarde o muestran bastante desinterés en aprender el idioma".

José Antonio Romero, biólogo.

"Mi experiencia ha sido muy positiva y las clases muy útiles. Quizás como algo negativo debo decir que, a menudo, los profesores no acostumbraban a corregirte.

Hubo una clara pérdida de interés por parte de muchos de los alumnos: los primeros días podíamos ser 10 en la clase mientras que tras varias sesiones como mucho éramos tres".

Encuesta

¿Has tenido clases de inglés en tu empresa?

Sí, y fue lamentable, no aprendí nada.
16,99 % (62 votos)
No, pero me gustaría que la empresa las ofreciera.
44,66 % (163 votos)
Sí, me resultaron muy útiles.
17,53 % (64 votos)
No, ni las necesito.
20,82 % (76 votos)