Vacuna contra el virus del papiloma
Una enfermera vacuna a una joven contra el virus del papiloma. ARCHIVO

Las familias de las dos niñas ingresadas en el Hospital Clínico de Valencia tras una reacción adversa a la vacuna contra el virus del papiloma humano han solicitado la intervención del ministro de Sanidad, Bernat Soria, después de que las menores volvieran a sufrir convulsiones en la tarde del miércoles.

Los familiares se sienten muy defraudados con la Administración sanitaria
A través de un comunicado de prensa, han informado de que la niña de 15 años tuvo que reingresar en la UCI el miércoles tras volver a sufrir convulsiones, algo que sucedió una hora y media más tarde de que la menor de 14 años convulsionara "con gran virulencia" durante "más de una hora y media".


Las familias han explicado que se sienten "profundamente defraudadas", ya que aseguran que media hora antes de que las convulsiones volvieran a repetirse habían asegurado a los padres de la niña de 14 años que habían "dado en el clavo" con el nuevo tratamiento que estaban aplicado a su hija.

Ante esta situación han instado al ministro de Sanidad a que, "como máximo responsable de la salud de las niñas", inicie "todas las gestiones que sean necesarias para traer, a la mayor brevedad a los especialistas adecuados" y que ponga a su disposición los medios necesarios para que se puedan trasladar a Valencia.

Los padres piden la ayuda de especialistas internacionales, ante la falta de resultados en el Hospital Clínico de Valencia
Asimismo, han solicitado una segunda opinión de los especialistas del Hospital La Fe de Valencia o de cualquier otro médico de la red de hospitales españoles que crea que puede aportar luz sobre los casos.

Los familiares de las menores también piden que se reconozcan "de inmediato los casos similares que se han producido en Estados Unidos y en Europa", y que las administraciones "no se escuden más en la consideración de lo que ha pasado como algo atípico porque no es verdad".

Han reiterado su llamamiento "urgente" a la comunidad científica nacional e internacional "para que les ayuden a encontrar un tratamiento que salve la vida de sus hijas".

De igual modo han concluido que ante "la gravedad de los hechos y el fracaso obtenido hasta el momento, se sienten en la obligación moral de recomendar a los padres que no vacunen a sus hijas con Gardasil".

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