Dos bocatas, patatas fritas y una bebida, gratis para todos los parados

  • Un restaurante invita a comer a los parados los miércoles de marzo.
  • Varias decenas de desempleados se han acercado al local a llenar el estómago el primer día que se ha puesto en marcha la iniciativa.
  • Todos coinciden en que es una buena medida.

"Se agradece poder venir aquí a tomarse un pinchín", cuenta Maribel, mientras come, junto a su hijo Julián, un bocata gratis gracias a la iniciativa de Bocatín, una cadena de alimentación que invita a comer a los parados todos los miércoles de marzo. El joven, diplomado en educación musical ("aunque nunca he ejercido de maestro", reconoce), se quedó en paro el pasado mes de octubre. "La iniciativa está bien", asegura, "sales a la calle a tomar algo y te ahorras el dinero".

Me iba muy bien, pero mira, ahora tengo una orden de desahucio

Han sido los primeros en llegar al establecimiento que la franquicia tiene en el centro comercial La Vaguada. El restaurante ha reservado la terraza para servir el menú anticrisis y la medida ha tenido muy buena acogida: en poco más de una hora han comido gratis varias decenas de desempleados.

El dueño del local, Javier Guillermo, recalca que sólo se darán bocadillos los miércoles de este mes y que, de momento, no tienen intención de ampliar la oferta. "Ya veremos cómo funcionan las cosas", explica. "Además, habrá que ver si viene mucha gente o no", cuenta con la incertidumbre que caracteriza la puesta en marcha de un nuevo proyecto.

Juan también se ha acercado este mediodía a probar el menú "para la gente que está tiesa". Trabajaba en una empresa de limpieza y lo despidieron en octubre. Comparte mesa con su mujer, pero ella prefiere no hablar. Juan asegura que estos meses están siendo "duros" ya que no hay trabajo: "Nada. Nada de nada".

"Negro, negro, negro"

En la mesa de enfrente está José Luis. Ha venido solo. A sus 37 años, lleva uno en paro, desde que le despidieron de su puesto de director de seguridad. Hoy se ha acercado porque no había hecho comida y "así no le tengo que pedir a mi madre que me dé de comer". Le parece una buena medida "sin duda" y cree que iniciativas como ésta harán "que la gente salga a la calle y empiece a reclamar medidas a quien corresponda".

Estamos pensando en volver a Ecuador. Allí está la familia y aquí, si no trabajas, no comes

Un par de mesas más allá Juan Manuel, Viviana, Mercedes y Zulai esperan su menú. Son ecuatorianos, forman una familia y todos están en paro. Mercedes, de 52 años, tenía un locutorio, pero hace seis meses tuvo que echar el cerrojo para siempre. "Me iba muy bien, pero mira, ahora tengo una orden de desahucio", cuenta y pregunta "¿Cree que la crisis dudará mucho tiempo?". Su yerno, Juan Manuel, de 29 años, trabajaba como camarero hasta hacer un año. "Los amigos y la gente que nos conoce nos ayudan a llegar a fin de mes", explica. Su mujer, Mercedes, añade: "Estamos pensando en volver. Allí está la familia y aquí, si no trabajas, no comes".

"He venido porque últimamente estoy mal económicamente y todo lo que me pueda ahorrar...", cuenta Gonzalo, de 34 años, que comparte mesa con su amigo Juan Antonio, de 35. Ambos trabajaban como formadores. Gonzalo perdió su trabajo hace dos años y Juan Antonio, hace 10 meses. Su situación es crítica porque ya se les acaba el paro. "Estoy desesperado", relata Juan Antonio, "estoy buscando sin parar. De todo. Pero está negro, negro, negro", explica mientras cuenta que el paro se le acaba en abril y que no sabe qué hará entonces.  Lo único que tiene claro es que volverá "todos los miércoles".

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