El mayor divorcio de la historia: ¿qué ocurriría si Kanye West y Kim Kardashian se separan?

Kanye West y Kim Kardashian, en la la gala de 'las 100 personas más influyentes' de la revista 'Time', en Nueva York (EE UU), en 2015
Kanye West y Kim Kardashian, en 2015
JUSTIN LANE / EFE

Se viene rumoreando desde hace semanas, y hay quien asegura que será "inminente" porque la situación es insostenible: Kim Kardashian y Kanye West están al borde del divorcio. "Lo están llevando de forma discreta pero se acabó", dice una fuente anónima al tabloide Page Six.

Aunque en su momento el portal TMZ fuera más cauto y dijese que el matrimonio estaba acudiendo a terapia de pareja y que la separación era solamente otra opción más sobre la mesa parece ser que quien se llevará el gato al agua será el informante de la revista People: "Ella ya ha tenido suficiente y le ha contado que quiere un poco de espacio para resolver su futuro. Él está bien. Está triste, pero bien. Sabe que lo inevitable sucederá y sabe que pasará pronto".

Por ahora, lo que se sabe a ciencia cierta es que el rapero de 43 años y la empresaria de 40 llevan "vidas separadas" y que es improbable la reconciliación, sobre todo por parte de Kimberly, harta de luchar por un matrimonio en el que solo rema ella.

No es solo que el 2020 haya sido quizá la etapa más tumultuosa en la vida de KimYe, como se conoce a la pareja, pues el músico llegó a hablar abiertamente de los problemas internos que estaban atravesando (algo con lo que lidió la empresaria pidiendo "compasión" por él y sus desvaríos sobre que quería divorciarse ya teniendo que salir a explicar los problemas mentales de su marido como razón para que hubiese insultado a su madre, Kris Jenner) sino que Kim Kardashian también hizo frente a la nefasta aventura presidencial de Kanye en las elecciones norteamericanas en las que no obtuvo apenas votos.

Todo ello rodeado de polémicas como cuando acabó meando en uno de sus Grammy, el espeluznante regalo de cumpleaños que le hizo (un holograma gigante de su padre fallecido, el abogado de O.J. Simpson Robert Kardashian) o, finalmente, la socialité haciendo frente desde el silencio a las denuncias de Amber Rose, la expareja de su marido, poniéndole a parir por llamarla prostituta en un mitin.

En este marco -y sin contar con el coronavirus-, con Kanye viviendo en el rancho de Wyoming y Kim mientras tanto en California, quizá la polémica con Jefree Star y su falso romance con el músico ya sea lo de menos, porque la modelo solo está centrada en tres cosas: su faceta como empresaria, sus estudios de Derecho con los que quiere cambiar el sistema penitenciario norteamericano y, sobre todo, sus hijos.

Por ellos cuatro (North, Saint, Chicago y Psalm, nacidos en 2013, 2015, 2018 y 2019, respectivamente) va a luchar la influencer y ha contratado a nada más y nada menos que Laura Wasser, la famosa abogada de divorcios de Hollywood, que representó a Angelina Jolie cuando se divorció de Brad Pitt o que, aseguran, fue la persona en la que se inspiró Laura Dern para su oscarizado papel en Historia de un matrimonio.

¿Cómo dividir una fortuna? Parte I: Kim

Como bien ha analizado el periodista Javi Sánchez para Vanitatis, cuando se casaron en 2014 Kanye West y Kim Kardashian, a pesar de ser famosos mundialmente, tenían un patrimonio estimado de unos 100 millones de dólares. Hoy en día sus fortunas conjuntas alcanzan los 2.000 millones de dólares. ¿Qué se hace ahora con todo eso?

Comencemos por la celebrity. Aunque muchos puedan pensar que ha sido el llegar a cobrar medio millón por cada uno de los últimos episodios del reality que ha protagonizado durante 20 temporadas junto a su familia, Keeping up with the Kardashians, la base de su capital, nada más lejos de la realidad.

No es solo que Kimberly sea una socialité casi desde su más tierna infancia sino que ha sabido monetizar toda esa fama. Desde sus inicios en Instagram, convirtiéndose poco a poco en quien es, ha conseguido firmar acuerdos de entre 250.000 y 410.000 euros por cada uno de sus posts, haciendo de su presencia la propia noticia.

Solo así se explica que los 72 días que duró su segunda boda (con el jugador de baloncesto Kris Humphries, en 2011, del que se divorciaría dos años después) le hicieran ganar 15 millones de euros entre patrocinios, exclusivas y otros convenios publicitarios.

A esto hay que sumarle que Kim Kardashian ha sido inteligentísima en cada uno de sus pasos empresariales y en lo que respecta a su propia imagen. Se embolsó 56 millones de euros en cuatro años gracias a un videojuego de 2014 (Kim Kardashian: Hollywood, desarrollado por Glu Games) que gracias a sus más de 72 millones de descargas obtuvo unos ingresos que superaron los 200.

Aunque antes de ese año su patrimonio estimado fuese algo más de 100 millones de dólares, a partir de su matrimonio con el autor de éxitos como Flashing lights o discos como Jesus Is King sus ganancias anuales ascendieron a cerca de 85 millones de dólares.

Por si fuera poco, la mayoría de empresas de Kim son propiedad exclusivamente suya, aunque la más lucrativa sea KKW Beauty, que tiene un valor desde su creación en 2017 de entre 800 y 900 millones de euros, ingresando 100 cada año. En 2020, Kim vendió el 20% de sus participaciones por 200 millones de dólares.

Y entre ella y su marido no comparten más que propiedades, que entre mansiones y terrenos suponen unos 100 millones de euros más. Por lo que su hacienda total casi llega a alcanzar los 1.000 millones de dólares. Y ahora toca el turno de Kanye.

¿Cómo dividir una fortuna? Parte II: Kanye

Yeezy. Esa es la palabra que define la potencial fortuna de Kanye West. Pero antes de llegar a ella hay que, cuando contrajo matrimonio con Kim Kardashian, el rapero era un hombre endeudado hasta las cejas: solo mencionar KW Foods LLC hace palidecer al músico, pues aquella franquicia de hamburgueserías casi le hunde en 2011.

Sin embargo, había ingresado 30.400.000 dólares en 2014. Una cifra nada desdeñable, que sin embargo no le salvaba de su adeudo, que ascendía a casi 55 millones. Musicalmente era venerado, pero empresarialmente, siempre huyendo hacia adelante, era mejor huir de él.

Así llegamos a Yeezy. Se trata de unas zapatillas que pertenecen al 100% a West aunque las saque al mercado gracias a un jugosísimo acuerdo con Adidas (fabricante y distribuidor). Su valor era de 3.040 millones de dólares antes de la pandemia y medios como Wall Street Journal -uno, sino el que más, de los periódicos económicos más importantes del mundo- le otorgaban la posibilidad de acabar valiendo de casi 50.000 millones de dólares.

Kanye lo sabe -y sus fans siempre responden a cada nueva colección-, por lo que en ocasiones se ha extralimitado, hasta estar a punto de echar abajo su lucrativo negocio exigiendo entrar el consejo de administración de Adidas, algo que también ha hecho con GAP, con quien también posee varios pactos crematísticos.

Es decir, que a unas malas (para él), Yeezy nunca vale menos 1.000 millones. En 2020 le ha reportado unos beneficios de 120 millones de dólares, por lo que tampoco es probable que decida venderla de todas formas. Es lógico pensar, por tanto, que su idea al comienzo de su matrimonio de ser cienmillonario se ha quedado corta.

Y eso es un problema, porque existe la teoría de que Kanye West y Kim Kardashian firmaron un acuerdo prematrimonial. Y de ser así, lo habrían hecho subestimando incluso su propio potencial y resolviendo que Kanye pagaría un millón de dólares a Kim por cada año juntos, hasta un máximo de 10 millones, así como la celebrity se quedaría con todas las joyas y regalos que le hubiese hecho el rapero.

¿Cómo dividir una fortuna? Parte III: Divorcio

Todo esto entonces cómo se divide llegado el caso del divorcio que, repetimos, está a punto de ocurrir. La cuestión principal aquí es si ambas partes llegan o no a un acuerdo, aunque a decir verdad, si no lo hacen, las cosas se quedarían más o menos como están, con ambos milmillonarios (cada uno con sus propias empresas, que están a su nombre), porque la ley de California impone una repartición del 50% para cada uno en caso de que no se llegue a un pacto.

Aún así, hay varias cuestiones sobre la mesa: la primera es la mansión de alrededor de 50 millones de dólares que tienen en Hidden Hills (Malibú). Como tal, el casoplón está a nombre de Kanye West, pero los terrenos adyacentes (dos fincas que entre ambas cuestan 10 millones de dólares) pertenecen a Kim, por lo que es probable que se lo quedase todo ella.

De esta forma el rapero se contentaría casi seguro con el rancho de más de 1.800 hectáreas de Wyoming, que costó 13 millones y medio, junto a otros 13 millones y medio de dólares que utilizó para comprar el adyacente, y donde está viviendo ahora solo (porque intentó que toda su familia se mudase pero Kim dijo que no).

El resto de propiedades, algunas incluso terrenos sin edificar, que el matrimonio posee en toda California serían vendidas y cada uno de ellos recibiría su mitad correspondiente, aunque existe la posibilidad de que el músico optase por comprarle su parte (o Kim se la cediera) de una de las casas de Los Angeles para que pudiese estar cerca de sus hijos.

Todo ello si, como parece más probable, Kim Kardashian consiguiese la custodia de North, Saint, Chicago y Psalm, dado que la legalidad vigente en el estado de la Costa Oeste entiende que quien se quede con los niños se queda también el domicilio conyugal, para no añadir a los pequeños una mudanza con el divorcio de sus padres.

Es decir, y resumiendo, que Laura Wasser tiene trabajo por delante, pero todas las de ganar para su clienta, porque Kim Kardashian podría obtener digamos, fácilmente, la custodia si se exponen los problemas mentales de Kanye, algo que él mismo ha admitido, y sus conductas erráticas. Y con ello obtendría casi seguro la casa. Lo curioso, por tanto, es que incluso divorciándose o pidiéndose dinero, casi seguro que Kimye, ahora por separado, viviesen sus vidas igual de milmillonarios.

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