Leo Bassi: «Tengo más ganas de lucha ahora que hace treinta años»

Leo Bassi
Leo Bassi
Belén Cerviño

Estos días, Leo Bassi representa en Madrid Utopía, una obra en la que ataca la ideología neocon y plantea la necesidad de recuperar los valores de la ilustración y recuperar la idea de una utopía. «Quiero mostrar», afirma Bassi, «que vivir sin utopía es malvivir».

La provocación siempre ha formado parte de tu trabajo… ¿es tu mejor arma para hacer pensar?

Para mi la provocación sirve como carga de adrenalina, pero siempre lo hago con la esperanza de que la provocación sirva para despertar el interés. Para mí la provocación es un medio, no es un fin en sí mismo. Lo que ahora hago con Utopía es hacer que la gente piense, pero con diversión, porque si tú sueltas un discurso político aburrido la gente no presta atención. Además, mi provocación es popular, no es altamente intelectual, aunque mis ideas y mi visión del mundo son muy serias y agudas, tan serias como las de cualquier político. Pero hoy día no puedes captar la atención del público sólo con la provocación, además hay que hacer algo: dar adrenalina, provocar curiosidad, interés… y creo que en ese sentido este espectáculo está muy logrado.

¿Crees que a la gente le cuesta más pensar ahora, porque con la televisión se han acostumbrado a que le den todo masticado?

Ahí has dicho algo fundamental que va más allá de todo el discurso político y que entra en la  psicología misma del ser humano. Nuestro cuerpo no está hecho para pasar catorce horas diarias delante de una pantalla.

Nuestro cuerpo no está hecho para pasar catorce horas diarias delante de una pantalla. 
En los últimos cincuenta años, desde la intrusión de las pantallas en nuestras vidas, lo que está pasando es que nos engañamos. Cuando vemos una película la mente se engaña y piensa que tú estás dentro, pero no es real, porque eres pasivo. Incluso si los

videojuegos empiezan a abrir una brecha, tampoco es real. Lo malo es que en nuestra mente se ha apagado la idea de que tú puedes cambiar  el sistema y hacer algo. La gente piensa que ya no puede cambiar las cosas porque cree que no puede cambiar lo que pasa en la pantalla.

¿Es ésa la verdadera victoria del poder?

Sí, sí. El verdadero poder es de quien controla las pantallas y la información. La pantalla es orientación política y domina nuestras existencias. Por eso es por lo que desde hace ocho o nueve años  he decidido no salir más en televisión, salvo para promocionar mis espectáculos en vivo, porque con la televisión te transformas en un actor más, en un famosillo. Te da una notoriedad efímera, pero corta totalmente tu mensaje. La gente no se da cuenta de que la pantalla es nociva, que al metabolizarla te vuelves pasivo, tonto… Los niños ya no juegan en la calle, y es terrible. Yo no puedo acusar a nadie, pero hay una infancia con un nuevo estilo de vida y aún no sabemos cómo va  a funcionar esta educación. A lo mejor, en 20 años, van a decir que para los niños es malo ver la tele y no jugar.  Yo nací en EE UU, y allí la televisión llegó una generación antes que al resto del mundo. Y ahora ves a gente de 15 ó 20 años muy rara: por un lado, no saben nada de política ni les interesa. Pero con las redes sociales tienen un manejo de los programas de ordenador increíble y una cierta rebeldía, pero en otro plano: en YouTube y cosas así. ¿Pero quién tiene el grifo de Internet y los servidores?

Los jóvenes se creen muy rebeldes, pero no es real.
, Los jóvenes se creen muy rebeldes, pero no es realporque muchos viven en casa de sus padres, tienen empleos raros y precarios y basta con cortar Internet para que esta gente deje de existir, porque no tienen existencia real fuera.

Durante mucho tiempo se ha hablado de la muerte de las grandes ideologías políticas, y parece que ahora con la crisis hay quien intenta que resuciten. ¿Cuál es tu opinión?

Las ideologías hay que tenerlas en cuenta no tanto por lo que dicen sino por las pasiones que levantan. Lo que ha muerto en este momento es una cierta  idea del liberalismo y el neoconservadurismo y que ellos mismos definen como «darwinismo social». La derecha fundamentalista americana, que ha impuesto su ideología a nivel mundial, cree en esta idea de que el poder va a proceder bien, que hay una lucha de egos y que el más poderoso, ganando, hace el bien para los demás porque crea sistemas mejores. Las consecuencias han sido la privatización y poner en las manos de los tiburones de la economía. Además, con la caída de las ideologías de izquierda se ha demostrado que hasta en el mundo comunita hay siempre gente arriba y gente abajo. Pero si tú lees los textos teóricos de Darwin ves que al final de su vida dice que a lo mejor se ha equivocado y que aunque hay una lucha del más fuerte, también hay altruismo, que hace que algunos puedan incluso sacrificarse por el bien de la especie. Y es de esa idea de  donde puede renacer una nueva ideología de izquierda. De hecho, si piensas en gente como Marx o Fourier, verás que han cogido ideas de la Ilustración y han intentado construir una sociedad utópica con estas ideas. Pero ha sido demasiado rígido, no han dado bastante espacio al individualismo… aunque si das demasiado espacio al individualismo pasa lo que está pasando ahora.

Si das demasiado espacio al individualismo pasa lo que está pasando ahora.
  Si tú lees bien los textos del marxismo o de Trotsky, ves que hay una zona intermedia que es el hedonismo, porque el hedonismo es necesario.

Y luego ha habido intelectuales como Casanova o el Marqués de Sade que nos han librado de nuestros tabúes sexuales, y de la misma forma que se explora la gravedad, hay que explorar nuestro ser como persona, nuestros placeres, nuestra sexualidad y nuestro hedonismo. Y esta idea es la que recupera más adelante Freud. Pero aún está pendiente que se haga una síntesis de todo esto. En mi opinión es muy moderno pensar que somos diferentes, con una vida sexual distinta,  pero que también hacen falta reglas exteriores, de la relación del ser humano con los demás.

También hay que entender que en los tiempos políticos, una generación no es nada. Han tenido que pasar miles de años desde que se encendió el primer fuego hasta que se inventó el combustible. Y lo mismo pasa con los movimientos sociológicos. Quien dice que los ideales de mayo del 68 ya están muertos se equivoca, porque necesitamos miles de años para llegar a todas sus verdaderas implicaciones. Ni yo ni mis nietos vamos a ver las consecuencias de lo que yo hago, pero  en vez de desanimarme me da una fuerza enorme, en el sentido de  que el ser humano camina despacio. Sólo hay que pensar que en los años 60 podías matar a negros con impunidad en el sur de EE UU, y ahora hay un negro en la presidencia.

¿Crees que la gente es apática?

El poder ha quitado a la gente su responsabilidad y sus actos de decisión,

Lo único que la gente piensa es en trabajar sus ocho horas y que se lo den todo hecho.
lo único que la gente piensa es en trabajar sus ocho horas y que se lo den todo hecho. De hecho, las estructuras del poder están tan alejadas de la gente que da la impresión de que no se puede hacer nada. En una sociedad que quita a los ciudadanos cualquier posibilidad de decidir incluso sobre sus propias vidas, que le quita su esencia. Entonces es normal que esta sociedad sea frágil y al final la gente se abandone. Es algo que ha pasado ya en muchas civilizaciones. Ya pasó en Roma, de hecho. Pero lo que no se debe olvidar es que las cosas no se consiguen en un solo día. En mi espectáculo yo pretendo demostrar que hay razones para la esperanza. Además, ahora, los nuevos territorios son los mentales: la SGAE hace un colonialismo en las ideas, y en lugar de lugares libres, hay paredes en la mente. La gente ni siquiera sabe que hay derechos de autor ni cómo existen, porque ni un solo partido político habla de estas cosas.

No hay que olvidar que Internet es no deja de ser la señal de un cable, y que puede ser controlado. Basta con cortar ese cable o ese satélite. Y se puede saber si has bajado algo y desde qué ordenador. En EE UU ya están llegando a esto.

Yo tengo más ganas de lucha ahora que hace treinta años. Y también intento ayudar si puedo. Además, en todas las civilizaciones, el papel de la gente de mi edad ha sido dar esperanza a la juventud y que la juventud, con su energía, siga el camino.

Utopía se representa en el teatro Alfil (Madrid) hasta el 8 de marzo.

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