Anna Wintour se disculpa con Kamala Harris por su polémica portada

La vicepresidenta electa de EE UU, Kamala Harris, en su primer discurso tras su victoria en las elecciones.
La vicepresidenta electa de EE UU, Kamala Harris.
EFE

Ha sido una polémica extraña, porque el pensamiento general ha sido que parecía hecho con desgana, sin importancia y, en el peor de los casos, para minimizar sus logros o, incluso, con una ideología republicana. Por eso mismo Anna Wintour ha tenido que salir a disculparse por su portada con la primera vicepresidenta (electa por ahora) de Estados Unidos, Kamala Harris.

Todo empezó cuando la edición norteamericana de la revista Vogue, que dirige Wintour (a quien muchos recuerdan que fue en quien se inspiró Meryl Streep para su papel en El Diablo viste de Prada), anunció su cubierta para el mes de febrero en su Instagram.

Sus casi 30 millones y medio de seguidores se quedaron a medio camino entre enfadados y decepcionados, porque sí, hay una valor muy estimable en la aparición per se en la publicación de Harris, pero los followers entendieron que la sesión de fotos no estaba a la altura del acontecimiento: no solo es la primera mujer vicepresidenta de EEUU, sino que también es la primera afroamericana en ocupar ese puesto.

La controversia, por tanto, procede tanto de un escenario anodino (cortinas rosas y verdes) y el look elegido: un blazer marrón oscuro de Donald Deal, unos vaqueros negros y sus ya famosas Converse Chuck Taylors. Nada que esté ni a la altura de la propia revista o del cargo que va a ocupar.

Por ello, Anna Wintour ha enviado un comunicado oficial a The New York Times explicando que nada de esto es por motivos ideológicos ni se ha querido menospreciar la trayectoria de Harris: "Me gustaría reiterar que no era nuestra intención en absoluto, de ninguna manera, disminuir en importancia la increíble victoria de la vicepresidenta electa".

"Al contrario, queremos celebrar la asombrosa victoria de la vicepresidenta electa Harris y el momento importante que representa para la historia de Estados Unidos y, en particular, para las mujeres racializadas de todo el mundo", ha añadido.

Lo curioso es que fue la propia Harris, quien ahora aseguran que está decepcionada con la elección de la imagen de portada, quien accedió a posar para el objetivo de Tyler Mitchell (el primer fotógrafo afroamericano en firmar una portada de Vogue en 2018 con Beyoncé) y conceder una entrevista al medio siempre y cuando fuera ella y su equipo quienes crearan el estilismo.

Este de hecho buscaba ser una ruptura con el pasado: una mujer sola, empoderada, con un look más cómodo como manera de representar la nueva política. Pero aún así su equipo está molesto porque afirman que Vogue cambió de fotografía... y que lo descubrieron porque se filtraron el sábado a través de la cuenta de Twitter Models Daily.

Según Anne Wintour, nunca se acordó ninguna imagen en particular y la que finalmente escogieron tampoco distaba tanto de la que, según el equipo de Harris, era la preferida: traje azul, brazos cruzados, sonrisa y cortinas doradas. Aparte, se ha criticado la pobre iluminación de ambas, así como un intento de aclarar la piel de la vicepresidenta electa.

"Cuando las dos imágenes llegaron a Vogue", ha explicado la directora de la revista, "todos pensamos que el retrato menos formal de la vicepresidenta electa era el que de verdad reflejaba el momento que estamos viviendo, en el que aún estamos, de la pandemia más espantosa que está cobrando vidas minuto a minuto".

"Sentimos que con ella reflejamos este trágico momento y la historia global; una imagen mucho menos formal, que era bastante más accesible y ligada al mundo real, que daba una idea del sello distintivo de la campaña de Biden-Harris y todo lo que están tratando de hacer y que, estoy segura, lograrán", termina Wintour.

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