Eloy Arenas: "En ocasiones la verdad puede ser grosera"

  • 'Burundanga, lleva ya diez años en cartel, con Eloy Arenas como veterano en una comedia que habla de la verdad y las segundas oportunidades.
Eloy Arenas, metido en la piel de su personaje de 'Burundanga'.
Eloy Arenas, metido en la piel de su personaje de 'Burundanga'.
TEATRO MARAVILLAS

Once temporadas y diez años sobre los escenarios. Burundanga (Teatro Maravillas de Madrid ) es una comedia alocada sobre la verdad, la mentira y las segundas oportunidades en la que Eloy Arenas lleva desde que se estrenó. O quizá no, quizá solo trabaja su personaje...

¿Qué es Burundanga? Es una comedia romántica, el autor, que es el del Método Gronholm, lo que escribió fue una comedia romántica sobre dos estudiantes, una de arquitectura que se queda embarazada y una de farmacia que es su mejor amiga. No se atreven a decírselo al novio de la primera, así que la de Farmacia idea darle al novio unas gotitas de escopolamina, que se usa como suero de la verdad, eres incapaz de mentir. Y se lo echan en la bebida y empiezan a preguntar y acaban por descubrir cosas que no habían preguntado.

¿Se liaría parda si no pudiéramos mentir? Si (risas). En los primeros momentos sí, pero después nos acostumbraríamos y probablemente haríamos de la sinceridad una forma de comportamiento. Pero al principio sí, sería un conflicto interesante, porque la mentira no deja de ser un mecanismo de defensa. Otra cosa es el engaño. A veces se miente por necesidad.

No hay nada más sincero que una mentira piadosa… ¿no? Eso es bondad. Las mentiras piadosas son eso. Preguntarle a tu chica si tienes muchas canas y te hacen mayor y que ella te diga “no, te hacen más interesante”… son ocasiones en las que la verdad podría ser grosera. Es el caso de Burundanga, donde el chico acaba por confesar cosas que su novia no quería oír.

¿Cuál es el secreto de la longevidad de Burundanga? El secreto lo tiene el público, que ha seguido viniendo y ha mantenido el boca-oreja constante. Lo primero que dicen al salir de la obra es “cuánto me he reído” y lo primero que hacen es coger el móvil y recomendarla con mensajes a sus conocidos o ponen comentarios y opiniones en los canales de venta y siempre son positivos.

¿Curiosea en esas opiniones? ¡Qué si lo hago! Ya te digo que sí, ¿qué te crees? (Risas)

¿Es por ego, por mejorar, curiosidad? Únelo todo. Normalmente salgo satisfecho porque el feedback que provoca la risa es muy grande y desde el escenario sabes que estás gustando mucho y ves la reacción al final, cuando aplauden y se ponen de pie. Pero es un poco como en la obra, es “vale, pero ¿qué pensáis de verdad de mí?”. Y te vas directamente a las opiniones a saber lo que dicen los espectadores que han pagado y la han visto y no tienen por qué mentir.

Lleva muchos años haciendo este papel… Yo estrené la obra, hace diez años y soy el único que permanece en ella porque mi personaje puede cumplir años, mientras que los de los demás no. Mi personaje tiene que ver con el tardofranquismo, así que tiene que tener una edad avanzada. Han pasado 37 actores por la obra. Ahora tenemos un reparto con dos actrices muy jóvenes y divertidísimas, Ariana Bruguera y Rebeca Brik y se ha incorporado Raúl Peña y Asier Iturriaga.

¿Ha visto la obra desde fuera alguna vez? La he visto un par de veces en la vida, porque durante una temporada tuve un cover que hacía mi personaje, porque me coincidía con la grabación de una serie. Y un día que no tenía grabación fui a verla.

¿Y cómo es ver a otro en tu papel? ¿Es como encontrar a tu pareja con otro en la cama? Pues algo muy parecido… eran sensaciones encontradas. Primero porque estaba viendo a mi personaje, el que yo había creado, hecho por otro actor que al mismo tiempo le había puesto su personalidad. Por momentos le miraba y decía "pues yo lo hago mejor" y a ratos "qué gracia tiene eso que acaba de hacer". Me gustó mucho ver a mis compañeras de frente y al final lo disfruté muchísimo.

Interpreta a un empresario con un pasado revolucionario, ¿se le ha pegado algo? Es un empresario catalán que en su juventud perteneció a un grupo antifranquista y acaba convirtiéndose en una especie de tutor de los dos personajes masculinos.

En diez años de interpretar esta función habrá habido muchas anécdotas… Tropezones que hemos dado en el escenario, un sofá en el que me fui a sentar y casi me catapulta… Una vez tuvimos que parar una función por una señora que se reía tanto que era un cacareo, era imposible seguir. Paramos y le dijimos que tenía una risa encantadora, pero que si la podía contener. Pero mientras yo le decía eso, ella seguía riéndose y tuvimos que parar la obra, relajarnos un poquito, les conté unas cuantas cosas y después retomamos.

En otra ocasión a una señora le dio un ataque de risa que pensamos que se iba a ahogar, tuvimos que parar y menos mal que tres filas más atrás había seis médicos. Aún así hubo que llamar al Samur.

Habrán ido a veros muchos espectadores ilustres… Famosos hemos tenido todos, sólo el estreno estuvo lleno de compañeros.

Estaba pensando en los reyes, por ejemplo… Les hemos invitado, pero aún no han venido. Es que Burundanga es una obra muy popular, creo que los reyes van a excelencias teatrales, con otro tipo de espectáculos. Es una obra que toca un tema con el que los reyes quizá no se sintieran a gusto. Pero han venido muchos políticos.

¿Aún dicen a menudo eso de 'mucha mierda'? Yo lo he cambiado por 'mucho parking lleno', porque ya no se cagan los caballos y las funciones son en el centro… si pone parking lleno, teatro lleno (risas).

¿Cómo hace para no perder la fuerza o la ilusión tras diez años haciendo el mismo texto? Llegó un momento en el que decidí darle rienda suelta al personaje y entonces yo dejé de salir al escenario, el que sale es mi personaje. Físicamente estoy yo, pero no hablo yo, dejo que el personaje tenga su propia vida y yo me quedo fuera, eso me desintoxica bastante.

¿El sueldo lo reparten? El sueldo me lo quedo yo, lo siento. Total, a él le encanta salir sin mi control.

Pandemia, crisis…y el teatro sigue saliendo a delante, ¿es inmortal? El teatro lleva unos 3.500 años en crisis y no va a perder ahora esa costumbre. Supera las crisis y como empezó en Grecia el verdadero sentido de la palabra crisis es crecimiento, así que después de una pandemia y una crisis… el teatro vuelve a crecer.

¿Compensa el oficio de actor, lo recomendaría? Le daría claves a cualquiera para que descubriera sus sentimientos. El teatro es artístico y es netamente vocacional, hay que sentirlo. Y si lo sientes ya no te preocupa lo demás. A unos les va mejor, a otros menos bien y a otros mal. He visto muchos actores y actrices a lo largo de mi carrera que dejaron la profesión y ahora son excelentes profesionales en otros ámbitos. A cualquiera que se planteara ser actor le preguntaría ¿qué sientes? Y si lo que siente es necesidad, adelante.

¿Cómo comenzó usted en este oficio? Yo soy de un pueblo de Alicante, Dolores. Mi madre y mi tía hacían teatro musical y en más de una ocasión a mí me subían al escenario donde yo hacía de raterillo en una zarzuela. Y ahí me relacioné con este mundo, con las sensaciones, con la conexión con el público. Hacer gozar a los espectadores me parecía algo muy noble. Hice mi primera obra de teatro a los quince años en los Salesianos. Hice un grupo de rock… y después vine a Madrid y lo primero que hice fue ingresar en el cuadro de actores de Radio Madrid.

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