La odisea de conductores atrapados en Madrid: "Llevaba en el coche desde el viernes, al final lo he dejado tirado donde he podido"

Un vehículo en mitad de la carretera durante la madrugada de este sábado en una de las imágenes tomadas por Claudia.
Un vehículo en mitad de la carretera durante la madrugada de este sábado en una de las imágenes tomadas por Claudia.
CLAUDIA

La brutal borrasca Filomena que este sábado continúa azotando España dejó en la noche de este viernes al sábado a miles de conductores atrapados en las carreteras de la Comunidad de Madrid, y a pesar de que ya unas mil personas han podido ser rescatadas de sus vehículos, muchas continúan aún sin saber cuándo llegarán a sus hogares.

Es el caso de Claudia, una madrileña que volvía a casa desde el tanatorio La Paz junto a varios familiares, y que ha estado bajo la nieve desde la tarde de este viernes. "Llevamos atrapados en la carretera desde las 19:00 horas de la tarde de ayer [viernes] en la M-607 volviendo del tanatorio La Paz", cuenta a 20Minutos.

"Suerte que nos quedamos parados al lado de una gasolinera y pudimos cruzar a coger gasolina en bolsas y agua", explica, ya que las autoridades "no nos han dado ni comida ni agua" aunque "sí que se ha acercado alguna persona [para ayudar] pero de madrugada". 

En cuanto a la atención recibida, Claudia asegura que "la Guardia Civil nos ha informado de que no tenían ni idea" de cuánto tiempo podrían estar ahí y "a la UME no la he visto en ningún momento. Entiendo que han atendido a gente que estaba pasándolo mal y que estaban con palas cerca del Ramón y Cajal para que pudiera pasar el quitanieves".

Varios coches atascados delante de Claudia en la M-607 durante la fuerte nevada.
Varios coches atascados delante de Claudia en la M-607 durante la fuerte nevada.
CLAUDIA

"Están colapsados. No echo en cara nada porque han ayudado en lo que han podido. Llevan 20 horas despiertos, igual que todos", ha puntualizado. "Esto es para no creérselo (...) No lo he vivido en la vida", señala a este diario.

Sus padres sí han podido salir del desierto nevado en el que se ha convertido la carretera. "Los bomberos han sacado a mis padres, que iban en otro coche, se habían quedado ya... que les llegaba la nieve hasta el techo del coche, estaban completamente enterrados. Han ido a por ellos y les han dejado en el metro de Barrio del Pilar", relata.

"Han hecho lo que han podido, pero esto se podía haber prevenido", denuncia, al mismo tiempo que comenta que "si había esa predicción de que iba a haber tan mala nieve y que no había quitanieves suficientes para quitar la nieve y echar sal, lo suyo es que se hubiera avisado a la población que coja esas carreteras".

"Avanzamos un kilómetro en 14 horas", dice, "es increíble, no sé cómo, si sabían esto, no cerraron ayer por la mañana la carretera", se pregunta incrédula. En la mañana de este sábado y con la ayuda del quitanieves pudieron llegar cerca de Plaza de Castilla, "porque el camino allí ya estaba todo lleno de nieve" y era imposible pasar.

Tras toda una noche de espera han decidido dejar el coche en la carretera e intentar coger el metro. "Hemos ido a Arturo Soria porque había mucha nieve [en Plaza de Castilla] (...). Hemos venido a casa de mis tíos y he dejado el coche tirado donde he podido. A ver si podemos coger el metro y volver a casa", narra esta conductora que ha sufrido las inclemencias del tiempo.

Sergio: "Sientes hasta miedo"

No es la única que ha tenido que lidiar contra la fuerte nevada, también Sergio, un alcalaíno que volvía de trabajar describe a 20Minutos su vuelta a casa. Salió del almacén en el que trabaja, en Cabanillas del Campo, a las 19:30 horas de este viernes, pero no llegó a su casa en Alcalá de Henares hasta las 6:00 horas de la mañana del día siguiente.

Sergio García, un alcalaíno que volvía de trabajar sufrió las inclemencias de la borrasca Filomena estando casi dos horas atrapado en la autopista A-2. "De aquí no nos vamos a mover, está todo el mundo fuera de los coches. Esto está increíblemente mal", cuenta en un vídeo para sus familiares.

"Ahí empezó la odisea. Tenemos que subir un puente [en la salida del trabajo] y tuvimos que subir empujando los coches entre todos los compañeros. Subíamos uno, se iba, subíamos otro... y así hasta que te tocaba tu turno", cuenta.

Pero lo peor no llegó ahí. Una vez en la autopista A-2 tuvo que echarse a un lado porque "es cuando más miedo pasé": "Iba de lado a lado, no veía y no paraba de nevar. Decía 'madre mía, me voy a estrellar y a ver quien me ayuda aquí' porque no pasaba nadie, estaba todo cortado".

"Estuve una hora y cuarenta minutos con el motor parado en la entrada de Alcalá de Henares. Empezaron a estrellarse camiones, a hacerse filas de coches, la Guardia Civil no podía pasar con los quitanieves, los camiones de Bomberos no podían acceder hasta el tramo. Horrible", describe el alcalaíno.

Consiguió entrar en la localidad, pero allí perdió el control del vehículo. "Se me deslizó hacia un lado y me di contra el bordillo", explica. Para más inri, la Policía Nacional le advirtió de una posible multa si dejaba el coche ahí, algo que la Policía Local le desmintió: "Me tomaron los datos del vehículo y me dijeron que evidentemente nadie me iba a multar en el estado en el que están las carreteras".

El coche de Sergio abandonado contra el bordillo por la fuerte nevada.
El coche de Sergio abandonado contra el bordillo por la fuerte nevada.
SERGIO GARCÍA ROPERO

Sergio sintió miedo tras chocar contra el bordillo, porque por allí no pasaba nadie que pudiera socorrerle: "Cuando me vi solo, empotrado contra un bordillo, que no pasaba ni un coche, no veía la carretera ni las aceras, me cubría la nieve por las rodillas. Sientes hasta miedo. Dices 'qué hago yo aquí, qué hago". 

Llegó a casa más de una hora después, con nieve dentro de la ropa y varias quemaduras a causa del hielo. "Tenía mucho frío pero me ardían las piernas", afirma. Y cuenta que "estampé el coche a las 4:30 y llegué a las 6:00, estuve una hora y media andando sin la ropa adecuada y con las botas del trabajo de acero. Tengo quemaduras en los tobillos. No era consciente de que llevaba el pantalón congelado lleno de hielo por dentro. No eres consciente de que vas helado", relata.

El alcalaíno no recibió ayuda de las autoridades, que le comunicaron "que si me ofrecían su ayuda me iban a tener en el coche toda la noche porque tenían todas las patrullas ocupadas". Sin embargo, señala que "lo que me pareció ridículo es que pasó a mi lado un coche de Protección Civil vacío, se me quedaron mirando y no me hicieron ni caso. Fue alucinante, pasé andando y pensé que me iban a llevar, pero pasaron de largo y me dejaron ahí".

Sí que recibió ayuda de una madre y su hijo adolescente que "no tendría más de 16 años". "Se bajaron de su coche y se fueron andando, pero me vieron sufriendo y volvieron para ayudarme. Muy agradecido con esa familia porque se preocuparon por echarme una mano", ha recordado.

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