Grande-Marlaska: "Cuando uno está seguro de lo que resuelve, duerme bien"

  • Nacido el 26 de julio de 1962 en Bilbao.
  • Grande-Marlaska aprobó la oposición en 1987, a los 26 años.
  • Sólo necesitó un año y medio de estudio.
  • Su primer destino fue un juzgado en un pueblo cántabro, Santoña.
  • BLOG: Buenos días, Señor Juez...
El juez de la Audiencia Nacional Fernando Grande-Marlaska, en su despacho.
El juez de la Audiencia Nacional Fernando Grande-Marlaska, en su despacho.
JORGE PARÍS
Sonriente y cercano, el titular del Juzgado Central de Instrucción n.º 3, que acaba de llegar de su hora diaria de natación, nos recibe en su despacho; es el mismo en el que toma
declaración a narcos, terroristas y mafiosos. Es la
Audiencia Nacional.

Fernando Grande-Marlaska llegó a ella en 2004 para hacerse cargo del juzgado de Garzón, entonces en EE UU con una licencia de estudios, y ya no se movió de allí, haciéndose pronto cargo de su actual juzgado. Lo último que tiene entre manos es la revisión del caso Publio Cordón. Le preguntamos, pero fiel a su profesionalidad, no dice nada al respecto. Ellos no pueden pronunciarse acerca de los casos en los que están trabajando.

¿Era usted un niño que quería ser juez?

No recuerdo que quisiera ser algo en especial. Supongo que bombero o policía, y sólo lo supongo.

Llevo 21 años en esto y al final esta profesión    te hace muy unidireccional

¿Y un niño con un gran sentido de la justicia?

Eso sí. Me molestaban y me molestan terriblemente las situaciones de desigualdad. Me siento muy mal cuando estoy ante una; me cambia hasta el cuerpo.

¿No se pasa con el tiempo?

Con el tiempo te haces más duro, porque la vida te hace más duro, pero la desigualdad me sigue molestando terriblemente.

¿Qué opina de los padres que educan a sus hijos empeñados en mostrarles lo injusta que es la vida?

Que está bien que procuren que sus hijos no vivan en el limbo. Pero también lo es que no propicien hijos conformistas. Hay que intentar cambiar aquello que sea posible cambiar. No se trata de creer que podemos cambiar el mundo, pero sí hay cosas que podemos hacer.

¿Cuándo le llegó la vocación?

Al terminar la carrera quise ir a Brujas a hacer Derecho Comunitario, pero no conseguí la beca. Empecé a trabajar en una empresa y vi que no era lo mío, y empecé a estudiar la oposición.

¿Años y años de estudio?

No, en un año y medio aprobé.

¿Repercutió en su entorno profesional su declaración de homosexualidad?

En mi entorno profesional cercano, como la Audiencia, ya lo sabían. Hace mucho que no lo oculto. Y el resto ya lo sabían por terceras personas, así que no noté cambio alguno.

¿Duerme bien un juez?

Yo desde luego duermo muy tranquilo. Cuando uno está seguro de lo que resuelve, duerme bien. En nosotros está la posibilidad de que te puedes equivocar, pero nunca por desidia o falta de estudio.

¿Cree que el periodismo ha convertido a algunos jueces en estrellas y luego ese mismo periodismo es el que los ha demonizado?

Creo que sí. El periodismo en muchas ocasiones se instrumentaliza en función de intereses difusos. Pero no podemos responsabilizar sólo a una de las partes, también hay que hacer autocrítica. Si uno no se deja instrumentalizar ni para bien ni para mal, es más difícil que luego lo demonicen.

No colgaría la toga para ser abogado. Casi podría poner la mano en el fuego

¿Tienen los jueces derecho a la huelga?

Para la mayoría, desde que ingresamos en la carrera, eso nos venía dado: no teníamos derecho a hacer huelga. Tampoco a sindicaciones y a afiliarnos a un partido político. A mi forma de ver y como poder del Estado que somos los jueces, ese derecho queda excluido. Sin embargo, debemos poder demandar las carencias que tenemos y hacerlas saber públicamente para que se puedan corregir. Y a veces no queda otro remedio para exigir lo que se necesita para prestar el servicio público. Es muy frustrante la carga de trabajo, la escasez de medios... Llega un punto en que no hay otro medio para poner sobre la mesa lo que hay.

¿Hay mucho juez con ganas de fama?

No, y vamos a los datos: somos 4.500 jueces trabajando todo el día y la mayoría en condiciones no muy buenas, y ninguno con ansias de notoriedad.

¿Ha tenido alguna crisis vocacional?

No, lo que no quiere decir que pueda surgir en algún momento.

Si no fuera juez, ¿qué sería?

No sé, llevo 21 años en esto y al final esta profesión te hace muy unidireccional. Creo que luego servimos para pocas cosas. Exige tanto y lo vives tanto... Desde que te levantas hasta que te acuestas tu cabeza funciona en esto... Ya me gustaría tener más capacidades, porque eso enriquece.

¿Y si no estuviera en la Audiencia?

No sé, tal vez iría a la Audiencia Provincial de Madrid. Pero la Audiencia es lo que me gusta.

¿Cómo desconecta?

Gracias a mi entorno personal, que es quien me dice: hasta aquí es trabajo y a partir de aquí ya es otra vida y hay que hacer otras cosas.

Me enfada no poder responder enel momento adecuado por la falta de medios

¿Cuál ha sido el momento más duro de su carrera?

Cuando ETA asesinó a Lidón en 2001. Un pasaje duro y difícil.

¿El valor más importante de un juez?

Profesionalidad, porque esto incluye todo: imparcialidad, responsabilidad, independencia y tolerancia.

Lo que más le enfada como juez...

Que por no tener medios no podamos dar la respuesta adecuada en un momento razonable. La tramitación se prolonga por falta de medios. Y eso me enfada, no poder responder en el momento adecuado. Además, llega un momento en el que estás tan agotado por el sobre esfuerzo que haces por la falta de medios que tampoco tú puedes dar más de sí.

¿Podría colgar la toga para pasar al otro lado y ser abogado?

Eso sí que no. Otras posibilidades, sí, pero ésa no. De eso estoy seguro, casi podría poner la mano en el fuego.

En pocas palabras... «soy un poco hipocondríaco»

¿Qué es lo que más admira?

El esfuerzo, la responsabilidad y la capacidad de superación.

¿Y lo que más detesta?

La prepotencia.

Su mejor virtud

Uff, qué difícil... Bueno, creo que la honestidad, pero sólo lo creo.

¿Y su defecto?

Soy un poco hipocondríaco, lo que quiere decir que lo soy mucho.

¿Qué lee usted, aparte de causas y expedientes?

Ahora mismo estoy volviendo a los clásicos: Marcel Proust, Tolstoi, Dostoievski, Zweig...

Y a la literatura actual, ¿le tiene usted alergia?

No, qué va, lo último que he leído es Instrucciones para salvar el mundo de Rosa Montero y Tiempo de cerezas, de Nativel Preciado.

Un actor...

Sean Penn, aunque decirlo justo ahora que le acaban de dar el Oscar... Y actriz, Meryl Streep.

Un cantante...

Sin duda, Bruce Springsteen.

¿Hace usted deporte?

Sí, voy a nadar una hora todas las mañanas.

¿Algún vicio confesable?

Sí, fumar.

Un sueño y un deseo...

Lo mismo: que cada uno tenga su propia parcelita de felicidad en este mundo.

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