Camilla, la otra princesa de Gales

  • Se casó con el heredero al trono británico a los 57 años, una edad en la que otras personas esperan pocos cambios de la vida.
  • Eclipsada por el fantasma de su antecesora, trata de ganarse el corazón de su pueblo con una exigente agenda oficial.
Camilla, condesa de Cornualles y princesa de Gales.
Camilla, condesa de Cornualles y princesa de Gales.
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Llegó a Clarence House casi sorteando las flores que los fans de Lady Di aún depositaban ante su verja. Esquivando los panes que, según una leyenda, aquellos le arrojaron como protesta. Con 57 años, y con el cuerpo y los achaques de una mujer de su edad.

Camilla Parker BowlesLa tez descolgada, todavía sin tensar por un prestigioso médico plástico de Windsor.Sin ambición por convertirse en esposa del heredero al trono. Desanimada ante la lista de tareas protocolarias que amenazaban con terminar con sus paseos campestres en impermeable y katiuscas.

"Incapaz de igualar la magia de Diana", dirían las agencias de noticias, recordando a aquella otra princesa joven y bella, propietaria de un guardarropa avalado por revistas de estilo, delicadamente esculpida en salas de musculación.

"Todo es negociable excepto Camilla"

Nada de esto importó al príncipe de Gales, que ya había advertido a su madre que todo, incluso el trono, era negociable "excepto Camilla ".

El 9 de abril de 2005, viudo y con una amplia corte de atractivas candidatas dispuestas a darle el "sí, quiero", convertía a su amante desde hacía 35 años, divorciada y madre de dos hijos, en su esposa .

Dicen que Isabel II, quien no asitió a la ceremonia civil, formuló ese día una broma en la que comparaba veladamente a su nuera con un caballo. También Lady Di había atribuido años atrás a su rival una fealdad equina (y una agresividad de rottwailler), y los medios poco afines a la hasta entonces querida del príncipe destacaban su gran simpatía por los animales (¿mayor quizá que el que profesaba por las personas?).

Camilla y Carlos

Carlos ha confesado que entre él y su pareja existe "una atracción animal".

El azote de las cámaras

Desde que se convirtió en princesa -título que no utiliza- y duquesa de Cornualles, la prensa británica ha moderado sus plumas y ha afinado su desdén. Camilla es fotografiada despeinada, justo cuando un golpe de viento hace estragos en su tocado; se cuenta, con regocijo, cómo gafó un barco al que estaba bautizando porque no logró romper la botella que había estrellado contra su casco; se distribuyen imágenes del momento en el que un perro policía decide apresarla, quizá confundiéndola con un criminal, o aquella otra en la que una locomotora empapa su cabeza con un chorro despectivo de vapor.

Camilla Parker BowlesSus visitas oficiales están lejos de provocar el fervor que arrancaban las de su antecesora, y su primer viaje a EE UU fue seguido con escasa atención por los norteamericanos, quienes obviaron los cincuenta trajes con los que pretendía impresionarlos.

Hoy, y tras una intensa campaña de imagen, las opiniones de los británicos sobre ella se tornan más favorables, aunque son sólo una minoría -capitaneada por el príncipe Carlos- los que desean que se convierta en su reina. Quién sabe si entre sus detractores figura la propia Camilla.

El adulterio fiel

Carlos de Inglaterra y Camilla Shand se conocieron en 1970 en un partido de polo, cuando él tenía 22 años y ella, 23. Dicen que una guapa Camilla se le acercó y le preguntó si sabía que el tatarabuelo de él había sido el amante de su bisabuela.

Su desenvoltura conquistó al heredero y marcó el comienzo de una relación que sobrevivió al matrimonio posterior de ella con Andrew Parker Bowles, y al de él con Diana Spencer.

Camilla y Carlos

El romance se hizo público tras la publicación del libro Diana: her story (Diana, su historia). Lady Di lo confirmaría después en una entrevista en la BBC en la que declaró que en su matrimonio "había tres personas".

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