Cómo gestionar el exceso de regalos a los niños tras la visita de Papá Noel y los Reyes Magos

  • Mas que en el número de regalos el problema reside en que este exceso de presentes se concentra en muy pocos días.
  • Reservar juguetes para dárselos a lo largo del año o rotarlos por temporadas son soluciones prácticas para evitar la sobreestimulación y evitar la pérdida de interés por todo lo recibido.
Reyes Magos
El exceso de regalos puede provocar un exceso de estimulación en los niños.
Jorge París

Los expertos llevan tiempo advirtiendo sobre las nefastas consecuencias que la avalancha de regalos de estas fechas puede tener sobre los mas pequeños de la casa e, incluso, han acuñado el término ‘niños hiperregalados’ para definir esa sensación que les causa frustración y dificultades para valorar y disfrutar como se merecen los obsequios de Papá Noel y los Reyes Magos.

Pero, ¿es realmente un error hacerles demasiados regalos durante las Navidades? No se trata solo de que casi con toda probabilidad y en la mayoría de los casos reciban muchas más cosas de las que necesitan sino que esa ‘sobreabundancia’ puede provocarles un ‘cortocircuito’ por no saber gestionarla. Los especialistas señalan la importancia de lograr un buen equilibrio entre la cantidad y la calidad. No solo no excederse en el número de juguetes y juegos que reciben sino optar también por experiencias: un viaje, unas entradas para un exposición o una función de circo o teatro, alguna actividad fuera de lo normal... que les regalen, además, tiempo y vivencias compartidas en familia.

¿Cuáles son las consecuencias emocionales de regalar en exceso a los niños? Los estudios realizados hasta la fecha hablan sobre todo de:

- Dificultad para valorar y disfrutar de los regalos cuando el proceso básicamente consiste en dejar de lado un paquete para abrir el siguiente.

- Por extensión, dificultad para mantener la atención y concentración en lo que se les ha regalado.

- Un exceso de estimulación que les desborda y les altera.

- Pérdida de interés y de ilusión al hacer que lo extraordinario (el regalo) se convierta en algo ordinario.

- Una disminución de la tolerancia a la frustración que puede desembocar en rabietas ante la mas mínima variación sobre lo que pidieron originalmente.

- Menor uso de la imaginación y la fantasía en el proceso de juego.

Muchos psicólogos y pedagogos recomiendan optar por la llamada ‘ley de los cuatro regalos’: uno que realmente deseen, algo que necesiten, algo para leer y algo que sirva para llevar (como ropa, zapatos, material escolar o deportivo...). Pero más allá de la cuantía y de reducirlo todo a un mero número lo que realmente debe primar es un criterio lógico y una gestión equilibrada que limite el volumen de regalos teniendo en cuenta tanto los deseos del niño como las necesidades y gustos de toda la familia.

Los especialistas recalcan que mas que el número de regalos el verdadero problema está en que este exceso de presentes se concentra en muy pocos días, los apenas 15 que van desde el día de Navidad al día de Reyes, y en que, además, escapa al control del propio núcleo familiar ya que por muy buenas intenciones que tengan los padres este ‘overbooking’ de regalos probablemente se produzca igualmente con la suma de los de los abuelos, tíos, otros familiares y/o amigos al resultar complicado consensuar esta limitación con ellos.

Así que si pasadas estas fiestas la cantidad de juguetes recibidos excede de lo recomendable, la solución está en la dosificación y rotación. Ponerlas en práctica es sencillo y dará siempre buen resultado.

Preguntar al niño con qué juguetes o juegos de los recibidos les hace más ilusión jugar los primeros días o fijarse a cuáles presta más atención, si todavía es muy pequeño, es un buen punto de partida para iniciar esa rotación. Dejaremos estos a su disposición (puede ser una selección de tres o cuatro por ejemplo), guardaremos el resto y pasadas unas semanas podemos sacar alguno de los reservados y sustituirlos por los ya utilizados. De esta manera conseguiremos captar de nuevo su atención y que, además, se renueve la ilusión por recibir un nuevo regalo a lo largo del año.

No está de más aprovechar estas fechas para hacer una revisión anual de todo lo que el niño tiene y consensuar con él qué juguetes ya no se adaptan a su edad o aquellos que ya no utiliza porque sencillamente ya no le atraen o se ha aburrido de ellos. Puede ser el momento más adecuado para hacer hueco a lo nuevo regalando, reciclando, donando, vendiendo a través de alguna app de segunda mano lo que ya no se utiliza o tirando lo que ya no esté en buen estado.

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