El Reino Unido aprueba la vacuna de Oxford y AstraZeneca, la cuarta en ser autorizada en todo el mundo

Imagen de un vial de la vacuna contra la Covid de AstraZeneca, desarrollada en colaboración con la Universidad de Oxford.
Imagen de un vial de la vacuna contra la Covid de AstraZeneca, desarrollada en colaboración con la Universidad de Oxford.
EFE
Imagen de un vial de la vacuna contra la Covid de AstraZeneca.

El Gobierno de Reino Unido ha anunciado este miércoles que acepta la recomendación de la Agencia Reguladora de Medicinas y Productos Sanitarios (MHRA) para autorizar la vacuna contra la Covid-19 desarrollada por la Universidad de Oxford y la farmacéutica AstraZeneca, que se convierte así en la cuarta en ser aprobada para uso generalizado en todo el planeta.

Desde Downing Street –residencia y despacho del primer ministro británico, Boris Johnson–, la directora ejecutiva del MHRA, June Raine, ha asegurado que ese organismo "antepuso siempre la seguridad ciudadana" al analizar "exhaustivamente" los datos disponibles de "seguridad, calidad y efectividad" del preparado. 

El ministro de Sanidad, Matt Hancock, ha indicado, por su parte, que la vacunación con el preparado de Oxford/AstraZeneca empezará el 4 de enero y manifestó su esperanza de que todos los grupos vulnerables del país sean vacunados para la primavera.

El proyecto de la universidad británica, que durante meses fue considerado el más avanzado en la carrera internacional por lograr una vacuna efectiva, se vio adelantado en la recta final por las farmacéuticas estadounidenses Pfizer y Moderna, con sus innovadoras plataformas basadas en la tecnología del ARN mensajero.

De la guerra de resultados a las aprobaciones

El mes de noviembre estuvo marcado por la presentación de los resultados de efectividad de los distintos proyectos de vacuna. Pfizer fue la primera en anunciar que la suya evitaba más del 90% del contagio el 9 de noviembre y, una semana después, Moderna elevaba al 95% la efectividad de su suero. AstraZeneca, la farmacéutica que comercializa el proyecto de la Universidad de Oxford, anunció el 23 de ese mes unos resultados más modestos de un 70% de efectividad.

La de Pfizer, desarrollada en Alemania por el laboratorio BioNTech, fue quién logró finalmente el hito de convertirse en la primera en ser aprobada para uso de la población general por un Estado, precisamente en el Reino Unido, el pasado 2 de diciembre. A esta aprobación le siguieron la de Estados Unidos, 10 días después y, finalmente, la de la Unión Europea, el pasado 21 de diciembre.

El gran competidor de Pfizer, Moderna, tuvo que esperar hasta el 19 de diciembre, cuando su uso fue aprobado en Estados Unidos y se espera que sea la siguiente en recibir el visto bueno de las autoridades de la UE a comienzos de enero.

A diferencia de las de Pfizer y Moderna, la vacuna de Oxford está basada en una técnica menos innovadora, mediante el uso de un virus del chimpancé, pero que la hace más barata y también más fácil de almacenar y distribuir, dado que puede conservarse a temperaturas de entre 2 y 8 grados.

Las vacunas de Rusia y China

Paralelamente a estos tres proyectos, el 11 de noviembre, el Instituto Gamaleya, una institución pública de Rusia, anunció que su vacuna tenía una efectividad del 92%, si bien no publicó ningún estudio científico que lo acreditase. Las vacunaciones comenzaron en Rusia el 5 de diciembre y esta vacuna ha sido también autorizada en Bielorrusia y Argentina.

La farmacéutica estatal china Sinopharm, por su parte, ha asegurado también este miércoles que una de sus vacunas tiene una efectividad de casi el 80 por ciento contra el coronavirus y que ha pedido a las autoridades médicas del gigante asiático que den su visto bueno para comercializarla. 

Según el Instituto de Productos Biológicos de Pekín, subsidiaria de Sinopharm con la que se desarrolla este suero, los datos provisionales de la fase III de ensayos clínicos arrojan una eficacia del 79,34 %.

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