La intrahistoria del acuerdo del brexit: noches de pizza, "alivio" en Bruselas y celebración por todo lo alto en Londres

El jefe de la delegación negociadora de la UE para el 'brexit', Michel Barnier, en Bruselas.
El jefe de la delegación negociadora de la UE para el 'brexit', Michel Barnier, en Bruselas.
JOHN THYS / EFE

La noche del miércoles al jueves un cargamento de pizzas llegó a la sede de la Comisión Europea donde, sin exagerar, estaba en juego buena parte del futuro de la UE y del Reino Unido. No era de recibo subestimar lo que había encima de aquella mesa (o mesas). Cuatro años y medio después del referéndum que inicio el camino de los británicos hacia la salida, la puerta estaba a punto de cerrarse del todo. Era entonces o nunca. A solo siete días para que acabase el plazo del periodo de transición, solo había una opción: acuerdo o acuerdo.

"Desde el principio se sabía que ninguna de las partes quería ser recordada por un no acuerdo", comenta una fuente consultada por 20minutos, que al mismo tiempo reconoce que fue el Reino Unido el que "tensó la cuerda hasta casi el final". Hace una reflexión en este sentido: "Creo que no eran conscientes de lo que perdían si no se llegaba a un pacto". Desde luego, los sentimientos fueron bien distintos en una y en otra capital una vez que se cerró el pacto.

El mayor problema siempre fue la pesca. Al final incluso en eso hubo consenso después, evidentemente, de cesiones. En conclusión: cinco años de margen para los pescadores, un recorte del 25% de las cuotas, y acuerdos anuales. Ese es el resumen más simple de una de las partes más relevantes del acuerdo comercial de 1.246 páginas. "La soberanía eran unos kilos de arenques", reflexionó el portavoz del Parlamento Europeo, Jaume Duch.

Tras la fumata blanca llegaron las reflexiones, todavía en caliente. Y Downing Street volvió a instalarse en el relato. "Es algo que ya sabemos como funciona porque es lo que han hecho durante cuatro años y medio", reconocen en Bruselas. La primera imagen fue la de un Boris Johnson feliz, con los brazos en alto. Asume, precisamente, que el Reino Unido "recupera soberanía". Eso es lo que gana, pero "es mucho más lo que pierde".

"El futuro es Europa", sostuvo la presidenta de la Comisión Europea, escoltada el día de Nochebuena por el negociador jefe de la UE, Michel Barnier. Otra de las figuras fundamentales de la negociación fue la española Clara Martínez. Funcionaria desde hace más de treinta años, esta valenciana se convirtió en la mano derecha de Barnier. El trabajo que se suele decir de fontanería fue capital para alcanzar un acuerdo "sobre la bocina".

Otra de las figuras fundamentales de la negociación fue la española Clara Martínez, la mano derecha de Barnier

En la capital comunitaria el rictus no era de alegría. "No sé si hay mucho que celebrar más allá del mero hecho de que se haya llegado a un acuerdo", explican las fuentes, que reconocen que la sensación fue "de alivio". La UE "se ha quitado un peso de encima" con el pacto, pero al mismo tiempo, como sostuvo el propio Barnier, hay también cierta tristeza. El Reino Unido ha sido el primer Estado miembro que abandona el bloque en toda su historia.

Las negociaciones, además de largas y tediosas, estuvieron llenas de aristas y se complicaron en cierta medida por culpa de la pandemia. "No hubo momentos en sí de bloqueo, pero ha estado lleno de dificultades", explican en Bruselas. Mientras, desde Londres miran al futuro creyendo ser "libres", pero tendrán que reconstruirse. "La UE va a seguir adelante". Boris Johnson, eso sí, ha cumplido su palabra: prometió brexit y casi con el reloj a cero ha dado brexit. Y lo ha hecho en un momento en el que el apoyo de los ciudadanos británicos a la Unión está en máximos históricos.

¿Qué falta por hacer?

El proceso no está terminado. El Consejo, por unanimidad de los 27 Estados miembros, ha autorizado este lunes la firma del acuerdo y su aplicación provisional a partir del 1 de enero. Cuando tenga lugar ese trámite, se podrá proceder a la firma del acuerdo de Comercio y Cooperación entre la UE y el Reino Unido.

A continuación, se pedirá al Parlamento Europeo que dé luz verde al acuerdo, lo que está previsto que ocurra en la tercera semana de enero, cuando se celebre el primer pleno de 2021. Su papel es el de dar consentimiento, sin posibilidad de hacer enmiendas, pero mantiene su capacidad de vetar la totalidad del pacto. Solo puede decir "sí" o "no". Como último paso por parte de la UE, el Consejo debe adoptar la decisión final sobre la entrada en vigor del acuerdo.

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