Logo del sitio

¿Qué es la dieta BARF para perros? ¿Puede suponer algún riesgo para la salud de nuestras mascotas?

  • Apuesta por los ingredientes de origen animal sin cocinar: mayoritariamente carne, huesos y vísceras.
  • Si los alimentos frescos no se encuentran en perfecto estado podrían provocar infecciones bacterianas o intoxicaciones.
Un perro con un hueso.
Un perro con un hueso.
PIXABAY

En los últimos años ha ganado adeptos y quienes la defienden opinan que tienen numerosos beneficios para las mascotas. Sin embargo, apenas cuenta con apoyo de organismos veterinarios y puede ocasionar diversos e importantes riesgos para la salud del perro. Descubramos en qué consiste y que pros y contras tiene la dieta BARF para perros.

¿Qué es la dieta BARF?

BARF sería el acrónimo de ‘Bones and Raw Food’, que traducido al español sería ‘huesos y comida cruda’. O lo que actualmente se conoce como ‘Biologically Appropriate Raw Food’ (comida cruda biológicamente apropiada).

La dieta BARF apuesta, por tanto, por los ingredientes de origen animal sin cocinar: mayoritariamente carne, huesos y vísceras como alimentación idónea para los perros. De hecho, los porcentajes que defiende son un 60% de huesos con carne y músculo, 25% de carne magra y un 15% de frutas y verduras crudas, huevos y vísceras eliminando por completo los cereales y los conservantes.

¿Cuál es su origen?

Esta dieta fue diseñada por un veterinario australiano llamado Ian Billinghurst. Este especialista considera que si los perros son animales básicamente carnívoros y su tracto digestivo es más corto que el de nos omnívoros y los hervíboros, porque está diseñado para el consumo de carne, su dieta puede y debe basarse fundamentalmente en la ingesta de alimentos crudos porque es más saludable para ellos

Y por ello, propone una alimentación a base de proteína de origen animal, a la que se añade un pequeño porcentaje de frutas y verduras. Se trataría, en cierta manera, de emular lo que estos animales seguirían comiendo si viviesen en libertad.

¿En qué se fundamenta?

Aunque en la actualidad cuenta con con escaso respaldo por parte de las autoridades sanitarias veterinarias y entraña diversos riesgos que veremos a continuación, se fundamenta en dos creencias. 

Por un lado, la de que los piensos están altamente procesados y, por tanto, los alimentos que se utilizan para su fabricación sufren una desnaturalización (el pienso sería el equivalente a la llamada comida basura humana). Y por otro, en que los perros son animales, descendientes de los lobos, que si viviesen en libertad se alimentarían básicamente de carne y alimentos no procesados.

Sin embargo, esta teoría no toma en cuenta que los perros, al igual que los seres humanos, han sufrido una importante evolución a lo largo de miles de años debida, en gran parte en el caso de los canes, al paso de vivir en libertad a hacerlo con el hombre en un ambiente doméstico. Su capacidad para digerir diferentes tipos de alimentos y para asimilar sus nutrientes ha cambiado de forma considerable.

De hecho, un reciente estudio publicado en la revista Nature, el doctor Axelsson y su equipo examinaron el ADN de diferentes perros de razas modernas y a continuación compararon su información genética con las de lobos de distintos lugares del mundo. 

El resultado de esta investigación es que cuando se analiza el genoma del lobo solo se detecta una copia del gen de la enzima amilasa en cada cromosoma mientras que al analizar el genoma del perro se ve un rango de entre dos a 15 copias de esta misma enzima. Esto quiere decir que de media, un perro contiene siete copias más que un lobo, por lo que su capacidad para digerir carbohidratos sería mucho mayor.

¿Es buena esta dieta para la salud del perro o por el contrario puede correr peligro?

Si bien es cierto que la idea de aproximar la alimentación de nuestros animales de compañía a la que llevarían si viviesen en libertad y en un entorno natural para mejorar su calidad de vida y salud parece un buen punto de partida, también es cierto que las condiciones reales en las que viven actualmente nuestras mascotas, su evolución genética y varios riesgos muy concretos a los que puede someterlos hacen recomendable no optar por ella.

Una dieta BARF puede aportar determinados pros: es apetitosa para los animales, aporta mayor cantidad de agua a la dieta lo que mejorará, por extensión, la piel y el pelo del animal; ayudará a mantener sus dientes limpios y puede reducir los problemas de gases, el mal aliento e, incluso, la obesidad. Sin embargo, la lista de contras es bastante más extensa:

Por un lado, implica que el responsable del animal tome conciencia de cómo preparar de la manera más equilibrada posible esta dieta para que no se produzcan importantes deficiencias nutricionales. Un trabajo que el pienso de calidad ya nos da hecho porque contiene todos los minerales, vitaminas y nutrientes que el perro necesita.

Además, si los alimentos nos se encuentran en perfecto estado, bien porque no estén frescos o no provengan de proveedores de confianza podrían provocar infecciones bacterianas al animal o intoxicaciones alimentarias.

Aunque los huesos sirvan para limpiar los dientes los veterinarios advierten que al morderlos se puede producir astillas o fragmentos que el perro podría tragar y acabar acumulando en su intestino provocando estreñimiento, obstrucciones o perforaciones. 

Los huesos son una de las primeras causas de pancreatitis y gastroenteritis en los perros que siguen esta dieta.

Estos mismos huesos pueden provocar roturas de dientes o un desgaste excesivo de estos además de problemas en las encías del perro.

Otro riesgo importante es que cuando se alimenta a las mascotas tanto con preparados comerciales para esta dieta como con carne cruda del mercado o la carnicería, hay riesgo real de que los seres humanos también nos expongamos a esos microorganismos y que pasen a nuestros alimentos por contaminación cruzada. O también que el animal sea portador asintomático de ellos y nos los transmita por contacto directo o a través de sus heces.

Mostrar comentarios

Códigos Descuento