La historia de Randa: le negaron alquilar un piso por sus "apellidos súper árabes": "No me creo que seas médica"

  • La joven tuvo que enseñarle su título de medicina y el DNI para que crea que es española y médica, según explica Randa a 20minutos.
Cartel de se alquila vivienda
Imagen de archivo de un cartel de se alquila vivienda.
UGT

Alquilar un piso es difícil para todos, pero es aún más agotador si tienes apellidos árabes. Randa, de 24 años, una joven de origen marroquí pero con nacionalidad española y médica titulada, se ha visto en una situación que no se había imaginado nunca: un propietario de un piso rechazó en el último momento alquilarle su casa cuando descubrió que tenía "apellidos árabes". 

La joven, inducida por su estupor y su indignación, denunció en las redes sociales lo que le ocurrió. Su hilo de Twitter acumula ya más de 30 mil likes y 5 mil retuits: "No esperaba que tuviese tanto impacto", asegura la joven en una conversación telefónica con 20minutos.

La joven estaba buscando un piso para los seis meses que llevará estudiar para el examen MIR (Médico Interno Residente), ya que "no se concentra en su casa" y esta prueba es estricta y difícil. Por eso empezó a buscar un piso. Le gustó uno y contactó con su propietario. Todo iba bien en las conversaciones por Whatsapp: "Fue muy simpático. Él lo alquilaba por un año y yo solo buscaba para seis meses, pero aún así negoció conmigo, algo que no tenía ni por qué hacerlo porque se lo podría alquilar a cualquier persona y ya está, y quedamos en un precio", cuenta. 

"No me creo que seas médica"

Ella acudió a ver el piso con su madre y con su hermano, y en un principio, el propietario les trató bien y fue agradable. "Me dijo que si necesitas cualquier cosa yo te ayudo, que me quede con el piso porque me va a gustar", cuenta. Además, el hombre estaba muy contento de que la joven sea médica. Pero la sorpresa fue cuando ella le entregó sus documentos para proceder a hacer el contrato. El hombre se puso las gafas para leerlos y vio "sus súper apellidos árabes" -además del acento de su madre-, preguntó ofendido: "¿Marroquí?". Ella le contestó que sí. Y ahí fue cuando cambió su opinión y le dijo que no. "No, no, no". 

En ese momento, desapareció ese hombre amable y cercano, y empezó con acusaciones y comentarios xenófobos y racistas: "¡Cualquier os alquila el piso a vosotros!"; "prefiero cerrar el piso a alquilarlo a vosotros". "Nos trató como si fuéramos monstruos, basura y nos echó señalándonos con un cuaderno y diciendo ¡"fuera, fuera"!", explica indignada por una situación que sabía que existía pero que nunca se imaginó que le iba a pasar a ella. "Sé que a mis padres y a otras personas de origen árabe les pasaron cosas peores", sostiene. 

Además, no se creía que ella fuese médica. No por su edad (24 años) sino por sus apellidos. Pese a que Randa le enseñé el título y el DNI, él siguió desconfiando. "No me creo que seas médica", le dijo. A Randa lo que más le dolió de esta situación es que su madre se sintió culpable "por hablar con su acento marroquí". ""No debí hablar", me dijo. Eso me dolió. Me he dado cuenta de que estas cosas les hacen más daño a ellos (sus padres)", lamenta. 

Afortunadamente, no todas son malas noticias y discriminación. La joven encontró piso al día siguiente y el casero no le dio importancia a sus apellidos e, incluso, se comprometió a comprarle un "escritorio y su silla" para estudiar cómoda: "Mi madre está súper contenta y me ha dicho -entre lágrimas- que la gente no es igual", concluye. 

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