Solo el 29% de los alumnos que se presentan al examen práctico de conducir aprueba en primera convocatoria en La Rioja

En La Rioja solo el 29% de los alumnos que se presentan al examen práctico de conducir aprueba en la primera convocatoria, según Formaster.
Clase práctica de conduccción, conducir, autoescuela
Clase práctica de conduccción, conducir, autoescuela
ONROAD - Archivo

En 2019 obtuvieron en La Rioja el carné de conducir de turismos casi 4.000 personas y, de ellas, solo el 28.8% aprobó la prueba práctica en la primera convocatoria. Y, si hablamos del examen teórico, este porcentaje de aprobados a la primera asciende hasta el 47.7%.

Unas cifras excesivamente bajas para Formaster, Asociación Profesional de Empresas Formadoras en Logística, Transporte y Seguridad Vial, con las que considera necesario mejorar la formación de los futuros conductores para lograr subir los ratios de aprobados en las primeras convocatorias. Y aunque son unos datos muy bajos, están 2 por encima de la media nacional que sitúa en 27% aprobados a la primera en práctico y 3 puntos por encima para exámenes de teórico.

El alto número de suspensos que se producen es una de las causas por las que el sistema de exámenes de conducir está muy colapsado. Es difícil procesar tanto el gran número de alumnos suspensos que se presentan a las siguientes convocatorias como los nuevos que entran a su primer examen. En la Comunidad Autónoma de La Rioja al año, se realizan alrededor de 11.000 exámenes de conducir del carné "B" o de turismos cuando solo debían haberse realizado no más de 8.000 pruebas.

Estos datos dejan entrever que los alumnos riojanos necesitan de media 1,6 exámenes prácticos para poder sacarse el carné de turismos.

Un ratio muy alto pues significa que por cada 100 alumnos que se sacan en La Rioja el carné B se han debido realizar más de 160 exámenes de conducir. Un desmesurado número de exámenes, sobre todo en el caso de las pruebas de conducción y circulación, que demuestra el colapso de los Centros de Exámenes debido al alto número de suspensos.

Sin embargo, los carnés para vehículos profesionales ofrecen datos más positivos en la comunidad de La Rioja, el 47,7%, de los exámenes se aprueba en la primera convocatoria, 20 puntos por encima de los exámenes del carné B. Para Formaster, esta cifra es más alta porque los carnés para profesionales conllevan una materia de formación concreta y una asistencia a clase mínima obligatoria.

¿A qué se deben estos malos resultados al sacarse el carné de conducir?. Según Formaster, estos datos en relación a la comunidad riojana, que son continuos desde hace muchos años, revelan la idea de que los alumnos quieren sacarse el carné de conducir lo antes posible. La prisa es una de las peores aliadas para sacarse el carné de conducir y presentarse a las pruebas de conducción práctica.

En relación al teórico, los malos resultados en las pruebas son porque los alumnos se empeñan en aprenderse de forma autómata las preguntas de los test y no saben entender ni los enunciados de las preguntas ni las situaciones que se presentan y, ante los errores, no preguntan a los profesionales de la Seguridad Vial de las Autoescuelas cuál es la respuesta correcta y por qué es correcta. En las clases teóricas se enseña de forma lógica todos los conceptos y situaciones que pueden darse en la vía y en el coche para una conducción segura.

Formaster quiere dejar claro que no se valora lo suficiente la formación teórica cuando es la base de todos los conceptos de Seguridad Vial. Por otro lado, también quiere destacar que un suspenso no debe conllevar nuevas prisas por volverse a presentar y hay que acudir a la nueva convocatoria con la seguridad de estar preparados.

Formaster quiere que todos los actores que trabajan por la Seguridad Vial dirijan sus pasos en mejorar la seguridad de los conductores que se sacan el carné de conducir mejorando la formación y concienciándoles de la importancia de una buena y correcta Formación en Seguridad Vial. Para ello, recomienda:

Que los alumnos antes de presentarse a una de las pruebas hayan tenido un programa formativo cerrado y de una duración determinada tanto en el ámbito teórico como práctico.

Ante la Prueba Teórica, concienciar al alumno que los profesionales de la Seguridad Vial, concretamente los profesores de autoescuela, están para ayudarles en conceptos fundamentales. La realización de test de forma autómata no es la solución para aprobar la parte teórica, sino que hay que conocer, comprender y evaluar las diversas situaciones de Seguridad Vial que se presentan y que el día de mañana pueden sucedernos durante la conducción.

Además, los profesores de autoescuelas, como expertos en Seguridad Vial, están para ayudar a resolver esas dudas y explicar de forma clara y concisa los errores cometidos en las preguntas de examen.

En relación a la Prueba Práctica, donde más suspensos se producen, los alumnos deben pensar que aprender a conducir es sobre todo saber encontrarnos seguros al volante y circular con otros vehículos cómodamente. No es lo mismo conducir que circular.

Este último concepto implica desde conocer el vehículo, adquirir los hábitos de la conducción (juego embrague-acelerador; palanca de cambio, mandos...) hasta desarrollar las habilidades y destrezas en una conducción con tráfico real (adelantamientos, aparcamiento, giros, rotondas, cruces o conducción nocturna o con meteorología adversa) y, todo ello, realizarlo de una forma segura.

Que un suspenso en una de las pruebas no conlleva una carrera para presentarse al examen inmediatamente sino que hay que aprender de los errores cometidos y volver a examinarse cuando de verdad se conocen todos los conceptos y se conduce de una forma segura.

Concienciar a la sociedad y a todos los actores que la forman que una mala formación en Seguridad Vial al final sale mucho más cara en el futuro.

Formaster quiere que los ciudadanos salgan a la vía con la mayor preparación posible en Seguridad Vial y, eso, se empieza desde el principio, desde el primer día de clase en la autoescuela.

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