Vivir rodando: hablan los directores españoles más experimentados

  • Hablamos con Saura, Aranda, Camus y Gonzalo Suárez.
  • Con más de setenta años, siguen dirigiendo películas.
  • Explican sus inicios y su evolución como realizadores.
Carlos Saura, Gonzalo Suárez, Vicente Aranda y Mario Camus.
Carlos Saura, Gonzalo Suárez, Vicente Aranda y Mario Camus.
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Vicente Aranda (1926), Carlos Saura (1932), Gonzalo Suárez (1934) y Mario Camus (1935). El primero debutó codirigiendo en 1964 Brillante porvenir, y hace un año estrenó Canciones de amor en Lolita’s Club. Saura empezó en 1959 con Los Golfos y en 2007 presentó Fados. El primer largo de Suárez es Ditirambo, de 1967; cuarenta años después montaba Oviedo Express. Mario Camus, que en 2007 estrenó El prado de las estrellas, recuerda su primer largo, Los farsantes, de 1963.

"Decía que sólo quería escribir, pero mentía", comenta  Camus. "Hacer una película en 1959", explica Saura, "era rodar en la calle con actores desconocidos, blanco y negro y cámara en mano. Una aventura y un desafío". Aranda recuerda que montando su primera obra se enteró de la muerte de Kennedy. Y la historia de Suárez es aún más rocambolesca: «En 1965 me arruiné con mi primer corto», explica, "pero hacía informes a Helenio Herrera, entonces entrenador del Inter de Milán, y conseguí dinero del presidente Moratti".

La experiencia les permite definir qué es hacer cine. Para Saura, "la resolución en semanas de un intenso trabajo previo, el resultado de la imaginación aplicada a la imagen. Una aventura de riesgos excitantes que superar". Para Camus no hay duda: "Una postura vital". Aranda lo compara con capitanear un barco: "Mete a cien personas a bordo y estate atento, porque pasarán muchas cosas". Y Suárez, que quería "cambiar el cine", asume que "fue el cine el que me cambió a mí".

Ordenar el puzle

Todos coinciden en que dirigir es dar órdenes. Aranda es el más explícito: "Una película es un puzle que al principio sólo entiende el director. Dirigir es mandar". Camus también habla de un "conocimiento del oficio" y saber "encauzar y ensamblar a diferentes artesanos muy cualificados". Suárez sigue dándole vueltas: "No lo sé. Supongo que cierta voracidad, un apetito insaciable". Y de las palabras de Saura, vapuleado por la censura en Los golfos y por la crítica con La caza, uno advierte que quizá es cierto lo de que "el que resiste, gana".

Aranda reconoce ver sus películas y preguntarse: "¿Por qué no tuvieron más éxito?"
Hemos visto sus películas. ¿Y ellos, revisitan su obra? "Son experiencias pasadas, donde
se mezclan el cine, el rodaje y la vida", dice Suárez. Saura las abandona cuando las termina. Camus busca evitar "la autocomplaciencia y el dogmatismo" de algunos veteranos. Y Aranda, en cambio, reconoce verlas a veces y preguntarse por qué no tuvieron más éxito. "Qué voy a hacer, si me gustan", confiesa.
Crisis perpetua

Cifras lamentables. Películas que se hacen gracias a las subvenciones. Ellos discrepan a medias. Saura cree que "todos los años hay películas estupendas.
Nuestro nivel medio es más que decoroso". "Hay más directores que autores", explica Suárez, "y taquilla, audiencias, premios y otras cuestiones hacen que se abuse del oportunismo. Pero hay mucho talento", añade. Camus se queja de una política institucional "desastrosa, empezando por el tema del doblaje". Y Aranda se queja de "el poco compromiso de un cine que habla de vampiros antes que del 11-M".

¿Se retirarán algún día? Ninguno tiene dudas. Para Saura, "hacer una película es una de las cosas más excitantes que conozco. Mi vida y el cine corren en paralelo". Según Camus, "una cámara es una carretera ante ti. Te permite seguir en forma". Suárez afirma que "rodar me da energía". Y Aranda completa el cuarteto: "Moriré con las botas puestas".
BIO
Carlos Saura

Tiene la Medalla de la Academia del Cine español, la Medalla de la Orden de Artes y Letras francesas y el Premio de la Academia de Cine Europeo a toda una carrera, entre otros galardones, gracias a obras como
La caza o
Elisa, vida mía.    
Gonzalo Suárez

Escribe libros y dirige cine desde hace más de cuarenta años, con premios como la Concha de Plata de San Sebastián, el Goya al mejor director por
Remando al viento, el Premio Nacional de Cinematografía o la Medalla de Oro de Bellas Artes.
Mario Camus

Dirigió a Raphael o Sara Montiel, algunas películas del Oeste y fue alabado por crítica y público gracias a adaptaciones literarias como
La colmena y
Los santos inocentes, en cine, y
Fortunata y Jacinta o
La forja de un rebelde en televisión.
Vicente Aranda

Representante y estandarte de la Escuela de Barcelona, Aranda ha tocado géneros tan dispares como el fantástico, el erótico, el policiaco o el drama histórico. Ganó el Goya al mejor director en 1992 gracias a
Amantes.
HACIENDO CINE CON OCHENTA AÑOS

Desde hace dos décadas intenta hacer al menos una película al año. Protesta por "ser más admirado por mi edad que por mis películas".

Debutó en 1959. Ahora se atreve con obras  arriesgadas como
M. Jancsó (1921)

Dirige desde hace seis décadas y actúa en películas de novatos.
S. Lumet (1924)

El año pasado vimos su nervio en
Antes que el diablo sepa que has muerto, y prepara película para 2009.  
Andrzej Wajda (1926)

Sobrevivió a la II Guerra Mundial en Polonia, a una breve experiencia política y a un Oscar honorífico.

Actor, director, productor... Estrenó el pasado año
Cerrando el círculo. Tiene un secreto para seguir dirigiendo: "A mi edad, el único problema es recordar los nombres. Así que llamo a todo el mundo cariño".
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