El predecible comportamiento que todos adoptamos cuando nos perdemos

  • El periodista científico Michael Bond ha publicado un libro acerca del fenómeno.
Imagen de un laberinto ajardinado.
Imagen de un laberinto ajardinado.
WIKIPEDIA

Cada vez es más difícil debido a la proliferación de los GPS en nuestros teléfonos móviles pero desde que somos niños, cuando nos desubicamos, cuando nos perdemos, todos sentimos la misma sensación.

"Casi todo el mundo, cuando se siente realmente perdido, sufre una especie de colapso emocional. Es una reacción muy primitiva: la gente tiende a pensar que se puede morir y por ello se comporta de manera muy irracional, y entra en el modo de huida o lucha", dice Michael Bond, periodista científico, exdirector de la revista New Scientist y autor del libro Wayfinding: The art and science of how we find and lose our way ("Wayfinding: el arte y ciencia de cómo encontramos y perdemos nuestro camino"), entrevistado por la BBC.

Según Bond, la persona que se ha perdido "no puede pensar con claridad, no recuerda dónde ha estado, y no reconocerá puntos de referencia obvios que le pueden ser de ayuda".

"La teoría es que eso se remonta a nuestros ancestros prehistóricos, para quienes perderse podía convertirse en una situación catastrófica. Al estar rodeados de depredadores peligrosos, perderse podía hacer que acabasen muertos", dice Bond.

¿Qué hacer entonces? "Trata de quedarte quieto, como si parases a tomarte un té, hasta que la sensación de pánico (que es temporal) se pase. Eso te permitirá tomar mejores decisiones que harán más fácil que alguien te encuentre", dice Bond.

Según la BBC, la mayoría de la gente perdida está en un punto fijo cuando se la encuentra, pero habitualmente porque ya no tiene energía para seguir andando.

Las excepciones

No obstante, este consejo no se aplica en determinados casos. A veces, lo mejor es intentar subir a un sitio elevado y ver si desde allí puedes reconocer mejor la zona.

Si la zona en la que nos hemos perdido es un lugar de difícil visibilidad, es recomendable acercarse a un lugar más abierto, donde se nos pueda ver más fácilmente.

El quedarse quieto tampoco funciona por ejemplo en otras situaciones, como has quedado con un amigo en un sitio concurrido y no lo ves: Si las dos personas se quedan en su lugar, resultará muy difícil que se encuentren.

Bond explica que cuando estamos perdidos, tendemos a salir corriendo sin rumbo fijo. El problema es que cuando estamos en un espacio sin rasgos identificables, los humanos tendemos a caminar en círculos, según demostró un estudio de hace más de una década de investigadores del Instituto Max Planck de Cibernética Biológica, en Alemania.

Según Bond, "nuestro sistema de orientación en el cerebro no tiene un ancla, lo que suele acabar a pocos cientos de metros de donde empezamos a caminar".

Pero hay más factores. "Aunque la gente tiende a seguir rastros o huellas definidas, las estadísticas muestran que los que se alejan de ellas suelen ser hombres, mientras que las mujeres tienden a mantenerse en el camino", declaró a BBC Mundo Dave Perkins, del Centro de Búsqueda e Investigación de Northumberland, en Reino Unido.

Bond concluye destacando el papel que han jugado las nuevas tecnologías, como los GPS, recientemente. "Nuestro cerebro tiene una habilidad increíble para navegar por áreas que no nos son familiares y recuerda lugares y mapas de donde hemos estado. Pero si dejamos de usar la zona del cerebro (el hipocampo) involucrada en la tarea de ubicarnos, y nos acostumbramos simplemente a seguir instrucciones, esta habilidad decrece", concluye.

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