¿Tu perro se rasca mucho? Tal vez tenga piel atópica

  • La dermatitis atópica canina (DAC) es una enfermedad inflamatoria crónica causada por una hipersensibilidad de la piel del animal.
  • Provoca picor, descamación y rojeces, lesiones que pueden complicarse y derivar en infecciones. 
El picor es el principal síntomas de la dermatitis atópica canina
El picor es el principal síntomas de la dermatitis atópica canina
Alberto García / Pixabay

Que un perro se rasque no es nada extraño, lo hacen a menudo, pero cuando se rasca de manera compulsiva, e incluso se lame o muerde para aliviar el picor, puede tratarse de dermatitis atópica canina (DAC), una enfermedad inflamatoria causada por una hipersensibilidad de la piel del animal a alérgenos ambientales, como ácaros del polvo, polen, mohos… Se trata de una patología de origen desconocido y que no se cura, pero cuanto antes la detectemos, antes podremos tratarla y minimizar sus efectos.

¿Cómo saber qué es dermatitis atópica?

El principal síntoma de la dermatitis atópica es un picor continuo que provoca que el perro se rasque sin parar. Sin embargo, puesto que el prurito es un síntoma asociado a muchas enfermedades - parásitos, hongos, escabiosis, dermatitis alérgica por picadura de pulga, Malassezia... e incluso alergias alimenticias- y que la dermatitis puede provocar síntomas muy diversos, en muchas ocasiones el diagnóstico es complicado. Una vez descartadas otras enfermedades pruriginosas o las alergias alimentarias y, si los síntomas son compatibles, podríamos hablar de DAC.

Aunque la clínica es muy diversa, estos son los síntomas más comunes de la dermatitis atópica en perros son los siguientes:

•El perro se rasca y lame continuamente, incluso llega a morderse o frotarse con superficies rugosas para aliviar el picor.

•Tiene zonas en la piel enrojecida, con granitos, descamación e irritación. Las zonas más comunes son la cara, las orejas, el cuello, las axilas, las ingles, el abdomen, el periné y zonas de flexión de las extremidades y espacios interdigitales.

•Tanto las lesiones cutáneas como el rascado pueden provocar zonas con calvas.

•A menudo la DAC va acompañada de otras patologías, como rinitis alérgica, lagrimeo constante y otitis.

•El rascado constante puede provocar lesiones en la piel, como pústulas, raspones, heridas y costras, y decolorarse u oscurecerse. Las heridas a menudo se infectan con bacterias u hongos.

La dermatitis suele manifestarse entre los tres meses y tres años, pero puede aparecer en cualquier momento de su vida.

¿Hay perros más propensos?

Sí, pues, aunque el origen de la enfermedad en sí es desconocido se sabe que hay factores que influyen, como la herencia -si uno de sus padres la padecía es más probable que la padezca- y factores genéticos asociados a cada raza. Así, encontramos que hay algunas más propensas que otras a padecer DAC. Estas son el westie, el boxer, el labrador, el dálmata, el setter, el pastor alemán, el shar pei y el bulldog francés. El estado de la piel y vivir en climas cálidos y húmedos también determina su aparición.

¿Cómo es el tratamiento?

La dermatitis atópica canina es una enfermedad crónica que estará presente, una vez que aparece, durante toda la vida del animal. Sin embargo, con un buen tratamiento y los cuidados adecuados, el perro podrá tener una buena calidad de vida la mayor parte del tiempo. Como suele actuar en brotes, hay que diferenciar los tratamientos de la fase agua con los de la crónica.

Durante la fase aguda, que es cuando las lesiones están presentes y provocan muchas molestias, la prioridad es abordar tanto los síntomas de la dermatitis en sí (picor, enrojecimiento…), como las lesiones secundarias, como heridas e infecciones. Para esta fase hay varias opciones farmacológicas, como los glucocorticoides, muy eficaz, pero que pude tener efectos secundarios graves; oclacitinib, para controlar rápidamente el prurito, pero que está contraindicado en perros de menos de un año; lokivetmab, uno de los medicamentos antipruriginosos más recientes; y la cicloporina, tan eficaz como los corticoides y también con varios efectos secundarios.

Una vez superada la fase aguda, empieza la fase crónica, cuyo tratamiento va destinado a prevenir la aparición de recidivas y nuevos brotes agudos. Aunque también se puede recomendar el uso de los fármacos anteriores e distintas dosis, básicamente el tratamiento de la fase crónica consiste en tres recomendaciones:

•Llevar un control estricto de los parásitos, pues la piel de los perros con DAC suelen ser más sensibles a su presencia y picaduras.

•Baños frecuentes con un champú adecuado, específico para pieles caninas atópicas.

•Control de la alimentación. Todos los perros deberían llevar una alimentación equilibrada, pero esto es más importante aún en los perros que padecen dermatitis atópica, pues esta es más sensible a carencias, aditivos, etc. Además, se sabe que una dieta rica en ácidos grasos omega 6 -mejoran la barrera epidérmica-, omega 3 -son antiinflamatorios- y vitamina E, mejoran el aspecto de la piel. Muchas marcas disponen de fórmulas adaptadas para perros con DAC.

Como ocurre también con otras enfermedades crónica, es frecuente que un mismo perro pase por diferentes tratamientos hasta dar con el más adecuado para él e incluso que haya que adaptar el tratamiento de vez en cuando.

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