Disfraz de crisis para celebrar el carnaval

  • Este año se venden más trajes baratos que nunca.
  • "Ahora el bolsillo prima sobre los gustos personales", dice una tendera.
  • Caperucita y la abeja maya, a lo barato.
Un cliente, probándose una máscara de Jóker en una tienda de disfraces. (JORGE PARÍS)
Un cliente, probándose una máscara de Jóker en una tienda de disfraces. (JORGE PARÍS)
JORGE PARÍS

Ni piratas ni brujas ni superhéroes. Los carnavales de 2009 están para pocos cuentos, y si hay un disfraz predestinado a triunfar este año por encima de todos, ése es el de la crisis: "Nunca había vendido tantos trajes baratos como ahora, y llevo en esto desde 1986", afirma Maty, propietaria de la tienda de disfraces homónima, una de las más grandes de Madrid.

Este negocio cuenta con cientos de conjuntos con los que hace su agosto en carnaval: de Darth Vader, de cavernícola, del Joker de la última entrega de Batman... con precios que oscilan entre los 18 y los 1.500 euros

Entre 18 y 30 euros

Los trajes de 1.500 euros, sin embargo, apenas se venden. Lo normal es que el cliente pida trajes con precios que "no van más allá de los 30 euros. Es más, la gente ahora elige pensando más en el dinero que se van a gastar que en sus gustos personales", explica Maty.

La falta de dinero se nota hasta en la Administración. Este año el Ayuntamiento de Madrid destinará un 43,77% menos de presupuesto para la celebración de los carnavales, unas fiestas "arrinconadas" desde hace años por el Consistorio, según denuncia el PSOE.

Caperucita y La abeja maya, a lo barato

Cristina de Fermín.  Estudiante, 19 años: "No gastaremos más de 25 €". Cristina está pasando una mañana de compras acompañada de sus amigas de la facultad: Ana, Irene y Beatriz. Van buscando un disfraz de carnaval. Todas tienen muy claro de lo que quieren ir ("a mí me gusta el de abeja", dice Cristina) y cuánto van a gastarse: "No más de 25 euros, no queremos pedir más dinero a nuestros padres".

Susana Sánchez. 36 años, madre de una niña: "Vengo por encargo de mi hija". Susana es muy consciente de la crisis, "aunque yo vengo por encargo de mi hija", explica. "Tiene dos años y se ha empeñado en vestirse de Caperucita. Éste es el único traje de la tienda, y valía 30 euros, pero me lo he llevado sin pensar en el precio", comenta. "Este año nos vamos al pueblo, ahí se viven más los carnavales que en la ciudad".

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