¿Por qué sigue muriendo más gente por la pandemia en la segunda ola que la que notifica Sanidad?

Datos del INE, MoMo y Sanidad comparados.
Datos del INE, MoMo y Sanidad comparados.
Jorge Millán

La publicación el miércoles de los datos de mortalidad desglosados por causas hasta mayo ha arrojado bastante luz a uno de los grandes interrogantes de la pandemia: ¿por qué durante la primera ola murió mucha más gente de lo que comunicó Sanidad en sus informes y a qué se debe ese exceso de mortalidad?

Gracias a los datos preliminares del INE, ahora sabemos que hasta mayo murieron un total de 45.684 personas a causa directamente de la Covid (32.652 con el virus identificado y 13.032 con sospecha de infección), de las que Sanidad notificó 29.985 en sus informes, un 63% o lo que es lo mismo, ocho puntos porcentuales menos que casos realmente confirmados se produjeron.

Si se tiene en cuenta que las primeras muertes por Covid se registraron en marzo y que entre ese mes y mayo se produjo un exceso de mortalidad de 47.105 personas, a juzgar por los datos el virus es responsable ya sea de forma constatada o como sospecha del 97% de las muertes que se han registrado en la primera ola.

La disparidad entre el exceso de mortalidad detectado y las muertes que publicaba Sanidad en sus informes durante la primera ola se puede explicar si se tiene en cuenta el colapso sanitario y la falta de preparación. Sin embargo, durante la segunda ola, el Sistema de Monitorización de la Mortalidad Diaria (MoMo) también ha detectado muertes inesperadas que no se explican con los datos de Sanidad, aunque en este caso tanto los datos como los expertos apuntan a que la inconsistencia es mucho menor.

*Comparación entre las muertes sospechosas e identificadas por Covid del INE hasta mayo (línea marrón gruesa), el exceso de mortalidad del MoMo desde junio (linea marrón fina) y la cifra de fallecidos confirmados con Covid que proporciona Sanidad (área roja). Actualizado el 9 de diciembre. Sanidad no dispone de fecha de defunción para 425 fallecidos.

El MoMo, que bebe de los registros civiles, considera que se ha producido un periodo de sobremortalidad entre el 20 de julio y el 4 de diciembre (consultado el 10 de diciembre) en el que han fallecido 23.698 personas más de lo esperado, una cifra que según los datos de Sanidad asciende a 17.129, es decir, 6.579 de diferencia. Más de la mitad de esa diferencia se produjo entre finales de julio y septiembre, donde Sanidad prácticamente no notificó fallecimientos por Covid.

Pero, si la detección ha mejorado tanto durante esta segunda ola... ¿de dónde proceden estas muertes de más? Hasta el momento, son todo hipótesis.

Detección, colapso y muertes de la primera ola

Pedro Gullón, portavoz de la Sociedad Española de Epidemiología (SEE) apunta a tres posibles causas: pequeños problemas de detección, cierto colapso hospitalario y mortalidad 'heredada' de la primera ola.

"¿Por qué hay diferencia ahora? seguramente porque haya un problema de detección, que es mucho más pequeño que en la primera ola, sobre todo en personas solas, en personas mayores que viven en sus casas y que mueren con ello, que también puede ocurrir", explica Gullón, quien también señala que, aunque no se está produciendo la misma saturación en los hospitales, "sí que ha habido cierto nivel de colapso en UCI en algún momento y, sobre todo, que no se está atendiendo alguna patología habitual".

"Es muy probable que los datos de fallecimientos que nos proporciona el Ministerio de Sanidad estén cubriendo la totalidad de casos de pacientes que, debido a que se contagian de Covid, terminan falleciendo", aporta por su parte, José Jonay Ojeda, especialista en Medicina Preventiva y Salud Pública y portavoz de Sociedad Española de Salud Pública y Administración Sanitaria (Sespas).

"Lo único que podemos, probablemente, concluir es que ha habido un exceso de mortalidad por otras causas que probablemente no sean personas que se han contagiado y que han fallecido con Covid", añade Ojeda que señala que "va a ser difícil saber a qué se debe".

"Como consecuencia de la primera ola se ha aplazado mucha actividad sanitaria. Estamos hablando desde intervenciones quirúrgicas hasta incluso diagnósticos o algunos tratamientos. En general, cuando mejoramos un poco la situación de la primera ola, los centros sanitarios retomaron este tipo de actividad y de alguna forma se ha ido recuperando lo más urgente, pero puede ser que ese retraso que se está acumulando explique que en algunos casos haya pacientes que no han tenido el seguimiento o el diagnóstico que necesitaban", añade el portavoz de Sespas, que lanza una hipótesis: "Quizá parte de esas muertes puedan tener más que ver con el retraso en la atención que generó la primera ola que con lo que pueda estar generando la segunda".

Diabetes, hipertensión y alzhéimer

Los datos de las enfermedades más frecuentes que han empeorado su mortalidad en el primer semestre del año pueden dar una pista sobre la procedencia de esas muertes que no son atribuibles directamente al virus, pero sí a las circunstancias que lo rodean.

El INE, describe que las causas de muerte que más aumentaron respecto a los cinco primeros meses de 2019 fueron la diabetes (18,6%), las enfermedades hipertensivas (17,6%) y el Alzheimer (13,7%), unos porcentajes que, entre los meses de marzo y mayo, se elevan al 39,5%, 37,1% y 27,3%, respectivamente.

"En la primera ola ya se vio que menos pacientes con infarto y menos pacientes con insuficiencia cardíaca ingresaban en los hospitales porque la gente tenía miedo a acudir y entonces sí que provocó que documentáramos que la mortalidad era superior", explica Ángel Cequier, presidente de la Sociedad Española de Cardiología, que no obstante matiza que en la segunda, la experiencia ha sido muy diferente.

"La primera ola sí que fue realmente dramática, porque veíamos mucha muerte súbita, mucho paciente con infarto que estaba muy mal... En esta segunda ola hemos intentado priorizar, la presión asistencial en los hospitales no ha sido tan intensa, la anulación y la cancelación de exploraciones complementarias o de intervenciones ha sido puntual, no ha sido generalizada", apunta el cardiólogo, que recuerda que "tenemos aún toda la repercusión de la primera ola, que no nos hemos recuperado".

"Han quedado muchos pacientes que no se han podido priorizar, muchos que se hubieran tenido que intervenir y no se han intervenido y algunos de estos pacientes es posible que hayan fallecido. A veces no es fácil saber si lo que ha causado la mortalidad es propiamente el Covid o porque se han descompensado por un déficit asistencial", concluye Cequier.

En cuanto al alzhéimer y otros trastornos neurológicos, el presidente de la Sociedad Española de Neurología, José Miguel Lainez, apunta que "ha aumentado claramente la incidencia de las demencias", ámbito en el que "han empeorado algunos casos" y también señala  que ha cambiado la asistencia a algunas enfermedades como el ictus y han aumentado las cefaleas o la epilepsia.

"Un elemento fundamental para mantenerse activo es la actividad física, la actividad social y la actividad emocional y las personas con demencia han estado privadas prácticamente de todo, con lo cual han empeorado muchos casos, han empeorado las conductas y luego han aparecido algunos casos de demencias graves en gente mayor provocados por el aislamiento social y la falta de actividad física", añade Lainez.

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