El primer gran proyecto europeo de placenta artificial para salvar a bebés prematuros se desarrolla en España

  • El objetivo es salvar vidas y evitar secuelas graves a los bebés que nacen con menos de 26 semanas de gestación.
  • “Hablamos de utilizar una tecnología que vaya a favor de la naturaleza, que tenga unas condiciones lo más parecidas posible al vientre de la madre", ha dicho el líder del proyecto,  el Dr. Eduard Gratacós.
Ecografía neonatal en presencia del Dr. Eduard Gratacós, director de BCNatal.
Ecografía neonatal en presencia del Dr. Eduard Gratacós, director de BCNatal.
BCNatal
Ecografía neonatal en presencia del Dr. Eduard Gratacós, director de BCNatal.
BCNATAL

En Europa, cada año se producen 25.000 nacimientos con menos de 26 semanas de gestación. La extrema delicadeza de la salud de estos bebés prematuros dificulta mucho su supervivencia y entre el 75 y el 95% de los pequeños que consiguen sobrevivir sufran secuelas graves. Ante esta situación, que no ha mejorado en los últimos 20 años, BCNatal, el consorcio formado por el Hospital Sant Joan de Déu y el Hospital Clínic de Barcelona, junto a la Fundación La Caixa, impulsan el primer gran proyecto europeo de placenta artificial.

Este proyecto, liderado por el doctor Eduard Gratacós, consiste en la creación de una placenta artificial en la que el feto, una vez extraído del vientre de la madre, pueda seguir desarrollándose en un ambiente más parecido al natural, en lugar de en incubadoras con métodos más invasivos, y, así, mejorar radicalmente el pronóstico actual de estos niños.

Según ha explicado el Dr. Gratacós, los bebés nacidos con menos de 26 semanas de gestación pesan unos 500 gramos y no tienen formados órganos como el cerebro, los pulmones, el intestino y el sistema cardiovascular. Es por este motivo que sufren "secuelas graves", que con la placenta artificial se podrían evitar.

"El objetivo no es sólo mantener al bebé con vida, sino con vida óptima"

“Hablamos de utilizar una tecnología que vaya a favor de la naturaleza, que tenga unas condiciones lo más parecidas posible al vientre de la madre. Por ejemplo, que el medio sea líquido y que la respiración y la alimentación se sigan produciendo a través del cordón umbilical, porque forzar los pulmones o el intestino para que funcionen estando poco desarrollados puede comportar problemas y enfermedades”, ha explicado, y ha subrayado que "el objetivo no es sólo mantener al bebé con vida, sino con vida óptima". 

Este proyecto, que se encuentra actualmente en una primera fase de desarrollo, podría ser una realidad en cuatro o seis años.

Funcionamiento

Para conseguir la semejanza con el vientre de la madre, el feto se traslada a una ‘bolsa’ de material biocompatible que contiene un líquido caliente que reproduce el líquido amniótico, y su cordón umbilical se conecta a un sistema que le proporciona oxígeno y nutrientes. Una vez estabilizado, se produce la monitorización para evaluar el desarrollo del feto.

El objetivo es poder mantener al feto dentro de esta placenta artificial durante tres o cuatro semanas, en las que se podrán realizar pequeñas intervenciones utilizando brazos robóticos que permitan hacer movimientos “milimétricos y muy precisos”. 

La apariencia de esta placenta será como una bolsa sostenida por unos soportes, translúcida, lo que permitirá ver al feto, pero será necesario protegerle de la luz.

El Dr. Gratacós también ha señalado la importancia que tiene, para el desarrollo cognitivo del bebé, el vínculo que éste crea con la madre durante la estancia en su vientre. Para poder asegurar este desarrollo, la placenta artificial reproducirá sonidos de la madre, como el latido de su corazón. Además, se trabaja en la manera en la que la madre y el pequeño puedan continuar generando este vínculo de forma óptima.

Desarrollo del proyecto

El proyecto cuenta con las piezas y los estudios que demuestran que es posible realizar el prototipo. Ahora, tras la inversión de la Fundación La Caixa, será posible poner en marcha este prototipo con fetos de oveja. Durante esta primera fase, que durará dos años y medio o tres, se evaluarán varios indicadores, como la supervivencia del feto dentro de la placenta artificial durante un mes y, al extraerlo, el desarrollo adecuado de sus órganos.

En la segunda fase, se evaluarán los efectos a largo plazo en el desarrollo cerebral, cardíaco, pulmonar y metabólico, y se introducirán mejoras en el ambiente y la nutrición para conseguir el mejor sistema. Una vez realizadas estas evaluaciones, se iniciarán los pasos para transferir el sistema a una aplicación clínica, incluyendo la valoración de todos los aspectos éticos e incorporando la opinión y la experiencia de familias que han tenido un bebé prematuro.

El grupo de investigación de Gratacós contará con la colaboración de entre 25 y 50 especialistas y expertos de diversos ámbitos de forma directa, y de hasta unos 300 de forma indirecta.

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