La 'doble pesadilla' de la distribución de la vacuna contra la Covid de Pfizer

La OMS advierte de que actualmente ningún país puede almacenar la vacuna de Pfizer
La OMS advierte de que actualmente ningún país puede almacenar la vacuna de Pfizer
Europa Press

Con la vacuna contra la Covid-19 de Pfizer y BionTech aprobada por los reguladores —la FDA de EE UU podría conceder la autorización de emergencia a mediados de este mes y el regulador de Reino Unido ya la ha aprobado este miércoles—, comienza el complejo reto de distribuirla a 70-80 grados centígrados bajo cero. Un "hándicap" solventable, según los expertos, por la urgencia de superar la pandemia que se ha cobrado ya más de 1,5 millones de vidas en todo el mundo.

La propia compañía Pfizer ha explicado que su sistema de distribución trabaja con un "sistema justo a tiempo", que lleva los viales congelados directamente al punto de vacunación. 

En el caso de la vacuna contra la Covid-19, la big pharma, según expone en un comunicado, ha construido contenedores especiales que utilizan hielo seco para mantener las vacunas sin abrir durante 10 días a menos 70-80 grados centígrados. El objetivo es emplear estos contenedores para transportarlos por avión y llevar las vacunas a más puntos. Para ello se emplearán GPS para monitorizar en todo momento el trayecto y la temperatura de estos contenedores.

Una vez la vacuna llega al punto de vacunación, Pfizer plantea tres formas de almacenamiento de las dosis. La primera es utilizar estos congeladores de temperaturas ultra bajas, en los que las vacunas pueden permanecer intactas hasta seis meses

Ventajas y desventajas de los contenedores

La segunda es que los centros de vacunación empleen los mismos contenedores de Pfizer en los que llegarían las inyecciones, para lo cual es necesario rellenarlos con hielo seco cada cinco días para poder almacenar los viales durante un máximo de 30 días

Esta opción, sin embargo, tiene limitaciones: por un lado, su capacidad, pues pueden albergar entre mil y cinco mil dosis; por otro, "solo pueden abrirse dos veces al día y durante como máximo tres minutos", recoge CBSNews.

A estas complicaciones habría que añadir que el tiempo de almacenamiento en estos contenedores diseñados para Pfizer empieza a correr desde el momento en el que los viales son sellados. Y que, además, el hielo seco es un material peligroso restringido en los aviones.

Cinco días en neveras

La tercera es utilizar los frigoríficos convencionales, que conservar a una temperatura de entre 2 y 8 grados centígrados, y mantienen las vacunas durante cinco días.

Otra opción sería mantener los viales los primeros 30 días en un ultracongelador y después otros 5 días en un frigorífico, con lo que se logra un almacenamiento de 35 días. Sin embargo, son pocos los hospitales que cuentan con esta infraestructura, que cuesta unos 16.500 euros y en estos momentos hay escasez de existencias. Según CBS, fabricantes como K2 tienen ya una lista de espera de unos seis meses.

"Una vez descongelados y almacenados en condiciones de 2-8 ° C, los viales no se pueden volver a congelarse ni almacenarse en condiciones de congelación", advierten desde Pfizer.

La vacuna de Pfizer, como las hasta ahora desarrolladas por otras compañías, cuenta con dos dosis con una separación entre pinchazos de unos 21 días, lo cual obliga a idear un plan que supere los citados retos en dos ocasiones con el fin de no echar a perder ninguna dosis.

En Reino Unido, que será el primer país del mundo en comenzar a vacunar y lo hará con las dosis de Pfizer, los viales llegarán en avión desde Bélgica en los contenedores especiales diseñados para la farmacéutica, según The Guardian. Una vez en la isla, las dosis irán directamente a los más de 1.500 puntos de vacunación anunciados por el Gobierno de Boris Johnson, donde serán almacenadas en frigoríficos convencionales durante cinco días. Esto obliga a las autoridades a diseñar un preciso plan que no permita malgastar ninguna vacuna

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