Guillermo González Antón: "La vida sexual cambia incluso antes de tener hijos"

  • Guillermo González Antón es vicepresidente de la FESS (Federación Española de Sociedades de Sexología).
  • "Cuando nacen los hijos las prioridades cambian".
Pareja en la cama pensativa
Después de tener hijos las prioridades cambian.
GTRESONLINE

¿La vida sexual después de tener hijos cambia? ¿Es normal que se pierda el deseo? Estas son preguntas que todavía las parejas que deciden tener hijos se hacen y es por esto por lo que Guillermo González Antón, Vicepresidente de la FESS, nos ha concedido esta entrevista en la que responde a algunas de las preocupaciones más comunes y nos da algunos consejos interesantes.

¿Es cierto que cambia la vida sexual después de tener hijos? La vida sexual cambia incluso antes de tener hijos, cuando decides conscientemente que vas a apostar por la maternidad pues puede haber temores durante la gestación que estén basados en tabúes que puedan provocar cierta distancia en las parejas y, también, la escala de valores empieza a cambiar en cuanto a las relaciones íntimas porque hay una necesidad de conseguir esa reproducción. Por supuesto, cuando nacen los hijos las prioridades cambian y empiezan a haber algunas alteraciones. Es una cuestión de adaptación a una nueva situación que no necesariamente es mala.

¿Puede ser que la vida sexual después de tener hijos no se vea afectada en algunas parejas? Es posible, pero la verdad es que en la mayoría de las ocasiones, en un porcentaje muy alto, hay ciertas quejas sobre los cambios que se producen en cuanto al deseo, la frecuencia de las relaciones, la forma de sentir, el placer y todas estas cuestiones.

¿Es normal que disminuya el deseo al tener hijos? Sí, a veces ocurre. Se está incluso investigando si hay razones de tipo biológico que causen la disminución del deseo. Por supuesto en la mujer hay un cambio a nivel hormonal y de neurotransmisores, como la dopamina y la oxitocina que influyen mucho en el apego, en el deseo y en el placer. Pero se ha visto también que con la paternidad disminuye en un porcentaje la testosterona. Por el momento, yo creo que esto es especulativo. No creo que esto tenga al final un efecto sobre el cambio relacional. Lo que sí que está demostrado es que cambian los roles de la pareja y dejan de ser esos amantes que tenían todo el tiempo del mundo para ser esos padres responsables que tienen que estar atentos a los cuidados del hijo. Por eso la pasión se resiente. Pero, curiosamente, algunas veces aumenta el nivel de intimidad y de compromiso que genera mucha felicidad en la pareja.

¿La queja sobre la falta de deseo viene más por los hombres o por las mujeres? Generalmente, la queja manifiesta suele ser más frecuente en el hombre. Parece ser que esto es por los niveles de testosterona que provocan un mayor deseo. Las mujeres manifiestan este deseo en la etapa de gestación en la que los hombres suelen poner un poco de distancia porque no nos han enseñado a erotizar la gestación. Esto suele causar en las mujeres preocupaciones sobre si su mayor volumen o su aumento de peso está provocando que su pareja la vea menos atractiva. No obstante, durante la crianza, no debemos olvidarnos de que la inversión que hacen las mujeres todavía sigue superior a los varones. Ese tiempo que tienen que ocupar les cansa y les quita un poco las ganas.

¿Suele haber problemas tras la cuarentena para recuperar el deseo? Por parte de la mujer un parto eutócico o vaginal, en muchos casos, hay que hacer una episiotomía. Además, el suelo pélvico y la zona vulvar quedan un poco resentidas y pueden persistir algunas molestias. Pero, esto no suele ser lo más importante. Yo creo que el deseo tiene que ver más con cambios psicológicos que físicos, aunque hay que reconocer que por determinadas maniobras del parto y posparto pues hay molestias que afectan al deseo. También el pecho está especialmente sensible y se focaliza como una fuente de alimentación en lugar de erótica. Cambian algunas cosas y hay que saber adaptarse. Lo peor es el silencio y no saber a qué obedece ese distanciamiento en la sexualidad. Es cierto que nuestra cultura tiene un problema con identificar a la madre con el objeto erótico. Una dicotomía que puede afectar al deseo y a las relaciones.

¿Qué otros factores pueden hacer que disminuya el deseo sexual cuando se tienen hijos? Yo creo que dejar de hacer tu trabajo de forma autónoma, estar pendiente de cuándo se podrá volver a la vida habitual o incluso si el embarazo le ha costado a la mujer el puesto del trabajo puede afectar al deseo sexual. Una alta dificultad emocional que se ve potenciada por el cuidado de los hijos y la inversión de tiempo que esto requiere.

El tiempo en pareja puede verse afectado, ¿cómo resolverlo? Las personas que trabajamos en sexualidad siempre abogamos por la espontaneidad, pero hay que reconocer que cuando estás sometido a una rutina la vida sexual puede quedar relegada a un segundo plano. No pasa nada si uno agenda un poco el encuentro para lo que sea, para tener sexo o para hablar. Se trata de estar solos, buscar ese tiempo para que no se pierda esa conexión, cariño, ternura... Muchas veces no queda otra. Agendar un día para prepararse un café, estar solos y que surja lo que surja. También son importantes los pequeños detalles. Un post-it en el espejo del baño con un mensaje picante o una llamada por la mañana inesperada son cosas que mantendrán el interés vivo y la ilusión.

¿Es importante no "acomodarse" cuando se tienen hijos? ¿Cómo puede afectar esto a la relación de pareja? Sí, creo que las parejas se terminan acomodando y esto es lo peor. La frecuencia con la que esto puede ocurrir es muy alta y lo más preocupante es la resignación porque se piensa que el deseo es irrecuperable, que no hay nada que hacer. Yo creo que la adaptación no está mal siempre y cuando haya una comunicación. A veces, a las parejas hay que ponerles deberes para que tengan tiempo de intimidad para ellos.

¿Conviene prepararse para la llegada de los hijos hablando sobre el sexo? ¿Crees que sería positivo? Yo creo que sí, pero considero que hay que hacer un esfuerzo de responsabilidad más consciente. Prepararse para los acontecimientos es mucho mejor que si te pillan de sorpresa. Si una pareja está preparándose para tener hijos no solo debe preocuparse por cómo será la habitación del niño, sino cómo vamos a cambiar nuestras vidas o cómo vamos a gestionar el tiempo que le vamos a dedicar a nuestros hijos y a nosotros mismos. Todo lo que podamos anticipar y tener esclarecido está muy bien.

¿Puede ser importante acudir a un sexólogo? ¿Son muchas o pocas las parejas las que acuden por este tema? Cuantitativamente no sé decirte si son muchas, pero lo que es cierto es que cuando vemos una pareja en conflicto o en crisis lo primero que le preguntamos es si ha habido un hecho importante en su vida y la maternidad y paternidad suele aparecer en muchos casos como un elemento en el que empiezan las cosas a alterarse.

Las parejas suelen acudir al sexólogo tras tener hijos, ¿podría ser bueno acudir antes para prevenir todos los problemas de los que hemos estado hablando? Nosotros estaríamos encantados, pero si ya es difícil acudir a un profesional de la sexología cuando tienes problemas imagínate si consiguiéramos hacer prevención... Yo creo que estas cosas son motivo de educación, de educación para la maternidad y para la paternidad. En los cursos que se hacen de preparación al parto deberían aprovechar para hacer una puesta en escena de cómo va a cambiar la vida de la pareja.

Resumiendo, ¿qué claves es importante tener en cuenta para no perder el deseo (o recuperarlo) tras tener hijos? Sería importante que la gente abandone ese modelo de relación erótica tan estrecha genital, coital, que abandonen ese modelo circunscrito a unas formas de mantener relaciones y que busquen su propio modelo, que disfruten del viaje sin estar pendientes de la meta, que disfruten del paseo por la piel del otro sin una expectativa orgásmica o eréctil. Yo creo que sería interesante siempre y en este caso en concreto tener un modelo erótico propio, no enlatado.

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