Centros de crisis para víctimas de violencia sexual: el "hermana, yo sí te creo" cala en las instituciones

  • Este recurso apoya a mujeres y familiares y combate y visibiliza una lacra aún muy oculta. 
  • Con la futura ley del 'solo sí es sí' deberá haber al menos uno por cada 200.000 habitantes.
  • El Ayuntamiento de Madrid abrió el suyo hace justo un año y Asturias acaba de hacerlo. 
El centro de crisis 24h para la atención a víctima de violencia sexual del Ayuntamiento de Madrid.
El centro de crisis 24h para la atención a víctimas de violencia sexual del Ayuntamiento de Madrid.
AYTO. MADRID

"Hermana, yo sí te creo". Este grito del movimiento feminista, que resonó con fuerza para apoyar a la chica violada por La Manada en los Sanfermines de 2016 frente a quienes dudaron de su testimonio, reza en un cartel. Cinco palabras escritas en morado que dan idea de la filosofía de este lugar. Se trata del centro de crisis 24 horas para víctimas de violencia sexual del Ayuntamiento de Madrid. Impulsado por el equipo de Manuela Carmena, fue abierto hace justo un año, ya bajo el mandato de PP y Ciudadanos.

Tras más de cuatro décadas operando con éxito en EE UU, Canadá, Australia o Reino Unido, estos centros empiezan a aterrizar en España y no deberán tardar mucho en extenderse por todo el país. La futura ley de libertad sexual hará obligatorio un recurso del que hasta el momento solo existen dos ejemplos nacionales: en la capital -donde en 2021 habrá uno más impulsado por la Comunidad- y en Oviedo -inaugurado el 25 de noviembre, Día Internacional para la Eliminación de la Violencia contra la Mujer, y promovido por el Principado-. La conocida como ley del 'solo sí es sí' materializará de esta manera un requerimiento del Convenio de Estambul, ratificado por el Gobierno español en 2014. Ese tratado del Consejo de Europa apunta a un centro de estas características por cada 200.000 habitantes y el Ministerio de Igualdad quiere que esa sea la ratio mínima. 

Las competencias sobre dónde, cuándo y cómo abrirlos serán de las comunidades que, según se recoge en los Presupuestos Generales del Estado, podrán financiarlos a través del plan España te protege frente a la violencia machista. Este programa, enmarcado dentro del Mecanismo de Recuperación y Resiliencia, contará con una partida global de 48,5 millones de euros. 

Esa atribución autonómica no restará a los municipios potestad para poner los suyos en marcha, como ha demostrado Madrid, que destinó a su proyecto una inversión de 1,2 millones. "Se abrió en cumplimiento de las 21 medidas contra la violencia de género aprobadas sin votos en contra en el pleno del Ayuntamiento hace justo un año y de las cuales ya hemos cumplido o hemos dado pasos importantes en un 75%", remarca Pepe Aniorte, delegado del Área de Familias, Igualdad y Bienestar social, área bajo la gestión de la formación naranja. 

"La atención en violencia sexual necesita un conocimiento especial de cómo acompañar a esa víctima"

"Son necesarios porque España no dispone de recursos especializados con un enfoque específico en derechos humanos para atender a todas las víctimas y todas las formas de violencia sexual que se ejercen contra las mujeres y que de forma indirecta afectan también a su entorno", argumenta Bárbara Tardón, asesora de la cartera que encabeza Irene Montero. "La reparación integral y la atención son derechos fundamentales de las víctimas y obligación de las instituciones", añade.

Hasta el momento, la asistencia en estos casos ha corrido a cargo de asociaciones sin ánimo de lucro. "Si no fuera por ellas estas supervivientes no habrían tenido a nadie a quien poder dirigirse para una atención especializada. La atención en violencia sexual necesita un conocimiento especial de cómo acompañar a esa víctima. Ahora bien, el fabuloso trabajo que hacen las asociaciones no es el completo que se da en un centro de crisis, que tiene que seguir unos estándares, como la asistencia 24 horas al día, siete días a la semana, los 365 días del año, o la disponibilidad de un equipo interdisciplinar, con abogadas, expertas en trauma, trabajadoras sociales, psicólogas…", matiza la experta en violencia sexual, una lacra que permanece muy oculta.

Una macroencuesta de Igualdad refleja que solo el 8% de quienes sufren una agresión sexual denuncia y que la mayoría de las veces no lo hacen por vergüenza o por temor a que no las crean. Entre las atendidas en el centro de crisis de Madrid el porcentaje asciende al 42,3%. No es un dato extrapolable pero ejemplifica el valor de sentirse respaldadas y bien asesoradas. El sondeo constata además que más del 80% nunca ha recibido asistencia psicológica.

"Aquí no te cuestionamos, te comprendemos, validamos tus reacciones y respetamos las decisiones que tomes"

"Aquí no te cuestionamos, te comprendemos, validamos tus reacciones y respetamos las decisiones que tomes", explica Belén Martín, coordinadora del centro madrileño. Esta profesional está a cargo de seis psicólogas, seis trabajadoras sociales y seis asesoras jurídicas, en un servicio que cuenta con mediación intercultural y atención telefónica en distintos idiomas. En un espacio que pretende ser seguro y acogedor, todas se vuelcan en facilitar la recuperación de las secuelas, atenuar el impacto emocional y psicológico y acompañar físicamente en el ejercicio de sus derechos a víctimas que suelen llegar confusas, en shock, en un estado de anestesia emocional o culpabilizándose por no haber actuado como el imaginario colectivo marca que deberían haberlo hecho.

Más de 700 llamadas

Entre enero y octubre, su línea 900 recibió 749 llamadas, con 435 mujeres atendidas, y en total llevaron a cabo 4.759 actuaciones: 2.051 psicológicas, 1.297 jurídicas y 1.411 sociales. "Muchas veces llaman familiares o allegados de las víctimas. Las atendemos a ellas y a las personas de su entorno cercano, que en ocasiones se sienten perdidas. Es muy importante para la recuperación que esas personas tengan la orientación necesaria para un acompañamiento adecuado", dice Martín. "Está siendo un antes y un después. Las víctimas lo agradecen y se pone de manifiesto en el alto porcentaje que ha accedido a pesar de lo reciente de su creación", interviene Manuela García-Casarrubios, jefa de la Unidad de Atención a otras Violencias de la Dirección General de Prevención y Atención frente a la Violencia de Género del Consistorio.

A estos centros se puede recurrir tanto si se ha interpuesto denuncia como si no se hecho ni se tiene intención de hacerlo y tanto si el suceso ha ocurrido en el momento como en el pasado y es ahora cuando se decide romper el silencio. Las actuaciones se llevan a cabo ante cualquier manifestación de la violencia sexual, desde las violaciones a los abusos y los acosos en cualquier ámbito. "Todas tienen un impacto muy alto en la esfera personal", afirma García-Casarrubios. 

"Son mujeres que necesitan ayuda porque han sufrido algo que solas es difícil de superar, Nuestra finalidad es restablecer el equilibrio que se ha roto y que pasen de víctimas a sobrevivientes. Las tratamos como víctimas el tiempo justo para que se desculpabilicen, superen el trauma y sean capaces de defender sus derechos y seguir adelante con sus vidas", agrega. La meta es empoderarlas, adaptándose siempre a sus demandas, a sus necesidades y a sus tiempos y respetando el itinerario que cada una quiera seguir.

El "modelo asturiano"

El objetivo de estas instalaciones también pasa por combatir y visibilizar esos actos violentos, en definitiva, por una transformación social, y en ese sentido Bárbara Tardón apuesta más por el patrón seguido por el centro de crisis de Asturias. Este se sitúa en un lugar conocido, mientras que el de Madrid, que también persigue sensibilizar a la ciudadanía y "eliminar estereotipos sexistas", ha optado por una ubicación confidencial por cuestiones de seguridad. "La visibilización de estos centros implica trasladar el mensaje de que las mujeres no tienen por qué esconderse", argumenta la asesora de Igualdad. 

"El modelo asturiano siempre ha sido abierto y coordinado con la comunidad. Lo decidimos así cuando se puso en marcha la Casa Malva [el Centro de Atención Integral de Mujeres Víctimas de Violencia de Género en Gijón], para la que se eligió un lugar bien visible, insertado socialmente en el barrio y con el resto de recursos, y seguimos en esa línea", incide Nuria Varela, directora general de Igualdad del Principado. En esa coordinación con el resto de servicios, el centro cuenta con la colaboración de la Red de Casas de Acogida del Principado para poder ofrecer alojamiento a la víctima en el caso de que lo requiera. Asimismo, junto al número de teléfono específico que se ha habilitado, se han alcanzado convenios con el 016 y el 112 para la derivación de llamadas. 

El centro de crisis para víctimas de agresiones sexuales de Oviedo nace con una coordinadora, seis psicólogas y seis abogadas. Con la mayor rapidez posible, el equipo presta atención a víctimas a partir de los 12 años, desplazándose, si es necesario, al lugar en el que se encuentran. "Hablamos de agresiones sexuales porque si hablásemos de violencia sexual incluiríamos también la trata y la prostitución y este centro no está pensado para eso. Trabajaremos en ello a partir del año que viene", puntualiza Varela sobre una proyecto que "no ha sido ni rápido ni fácil" tener operativo.

Por eso, porque el proceso puede ser lento, desde Igualdad instan a las instituciones a empezar a planificar ya estos recursos. La idea es que se vayan implementando a lo largo del año que viene y que España llegue a 2022 cumpliendo el objetivo del Convenio de Estambul, con una red de centros que, junto a la prevención, trabajen para que las víctimas de violencias sexuales no se vuelvan a ver cuestionadas ni desatendidas. 

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