El riesgo real de contagiarse de Covid en una calle concurrida es "bajo": "Lo preocupante es qué se hace después"

Vista general de la madrileña calle de Preciados desde la Puerta del Sol, completamente abarrotada este domingo.
Vista general de la madrileña calle de Preciados desde la Puerta del Sol, completamente abarrotada este domingo.
Víctor Lerena / EFE

Las aglomeraciones vistas este fin de semana en ciudades como Madrid, Barcelona, Zaragoza o Málaga han precipitado un giro en el discurso político sobre la Covid-19, que de hablar de "estabilización a la baja" ha pasado a pronosticar una "tercera etapa crítica de la pandemia coincidiendo con las primeras vacunas", afirmaba este fin de semana el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez. Del "salvar la Navidad" y pedir que se consuma en el comercio local que pedía el vicepresidente madrileño, Ignacio Aguado, al "evitar las calles comerciales" que instó el consejero de Sanidad de la Comunidad de Madrid, Enrique Ruiz Escudero, este último viernes.

¿Deberían aplicarse más restricciones para evitar las aglomeraciones?

Por un lado, las recomendaciones de las autoridades de Salud Pública piden priorizar los espacios al aire libre. Por otro, este fin de semana, la inauguración de la iluminación navideña y la campaña de compras promovida por el Black Friday han provocado que muchas personas piensen en el mismo plan: un paseo por el centro de la ciudad.

Estas imágenes son "muy visibles y tienen mucho impacto pero no significa que vayan a tener necesariamente mucho riesgo", opina el epidemiólogo social, miembro de la Sociedad Española de Epidemiología, Pedro Gullón. Con él coincide el doctor en Inmunología Javier Yanes, que sostiene que "no existen datos concluyentes sobre el impacto de las grandes concentraciones de masas en la propagación de epidemias".

Mientras el número de contagios continúa en España con una tendencia a la baja y eso se refleja en la incidencia acumulada en los últimos 14 días (307 casos por cada 100.000 habitantes, según el último informe de Sanidad, del pasado viernes 27), las autoridades encaran esta semana, con la mayoría de las Comunidades cerradas durante el puente de diciembre, con el reto de consensuar las restricciones que se aplicarán durante las Navidades, fechas en las que la ciudadanía se reúne en espacios cerrados con personas no convivientes y cuyos efectos se teme que aceleren una tercera ola de la pandemia.

Verano: ejemplo ya vivido

Jesús Molina Cabrillana, Jefe del Servicio de Medicina Preventiva del Complejo Hospitalario Universitario Insular Materno Infantil de Las Palmas de Gran Canaria y miembro de la Sociedad Española de Medicina Preventiva, Salud Pública e Higiene (SEMPSPH), apunta que "si este verano, con una incidencia acumulada (IA) de unos 15 casos por cada 100.000 habitantes y cuando las actividades se realizaban principalmente en exteriores, no evitamos la segunda ola de este otoño; ahora, con una IA rondando los 300 y con actividades previstas más en interiores, la tercera ola será mucho peor".

"No hay Navidad, a no ser que queramos salvar la Navidad a costa de no salvar vidas"

En este sentido, los expertos expresan su preocupación, más que por las aglomeraciones, por lo que estas imágenes pueden conllevar. "Mucha gente que solo está un momento, en tránsito, y con la mascarilla puesta, es un riesgo relativamente bajo o medio, dependiendo de la cantidad de gente, pero no estamos hablando de un riesgo extremo. Me preocupa más que que haya mucha gente en la calle Preciados de Madrid, como se ha visto, signifique que hay mucha gente en El Corte Inglés, que sí es un espacio cerrado donde la gente toca y comparte objetos", expone Gullón.

Molina, por su parte, agrega que la imagen en sí de las calles abarrotadas "no quiere decir que se vaya a aumentar la transmisión" y pone el foco en si las personas llevan bien puesta la mascarilla y "qué hacen después". Natural de Málaga, lamenta que la calle Larios este fin de semana estaba "igual que el año pasado" y se pregunta que "si esta Navidad es diferente, ¿por qué el decorado es el mismo? Si esta Navidad no es normal, no pongas iluminación y destina ese dinero a la Sanidad, esto iría en consonancia en el discurso (político) de austeridad".

El secretario de la SEMPSPH considera una "discusión absurda" si estas Navidades se podrán reunir seis o diez personas y clama "sentido común": "No hay Navidad, a no ser que queramos salvar la Navidad a costa de no salvar vidas", lamenta. En su opinión, los políticos están "creando una falsa sensación de seguridad" con los plazos que dan para las vacunas, que no cree que den sus frutos hasta "finales de 2021" puesto que todavía no se sabe si evitarán la transmisión del virus.

Sin evidencia de que aumenten los contagios

Los expertos recuerdan que "los exteriores son sitios con mucho menos riesgo que los interiores" y propone Gullón "descentralizar las compras en comercios locales de barrio: evitar comprar en fin de semana y en los lugares más concurridos. Espero que no llegue a ser necesario el cierre preventivo durante ciertas horas de algunos comercios. Aunque los exteriores sean más seguros, hay que evitar las aglomeraciones", prosigue.

Gullón recuerda que estas imágenes "son muy visibles y tienen mucho impacto pero no significa que vayan a tener necesariamente mucho riesgo". 

"No importa tanto la cantidad de tiempo dentro de las tiendas sino que estas estén ventiladas con frecuencia"

En este sentido, la literatura científica disponible hasta el momento revela que "el efecto en las enfermedades infecciosas de restringir y cancelar reuniones de masas y eventos deportivos es precariamente conocido y requiere mayores estudios", cita Yanes, que además señala un estudio en el que se concluye que "los grandes grupos de individuos tienen un impacto epidemiológico pequeño", mientras que "los grupos de tamaño pequeño a medio entre 10 y 50 personas tienen un impacto mayor en una epidemia".

¿Cuánto tiempo pasar en un interior como máximo?

Miguel Ángel Martínez González, experto en Salud Pública, asegura que "en la calle y con mascarilla, el riesgo es prácticamente nulo" y añade que "en los sitios concurridos, lo que hay que hacer es llevar bien puesta la mascarilla". En su opinión, "el peligro es que las personas, en lugares tipo bares o restaurantes donde se bebe y come, se quitan la mascarilla durante mucho tiempo. Deberían quitársela solo el tiempo necesario para beber y comer", además de "cuidar la distancia de seguridad de dos metros". 

Preguntado por el tiempo máximo que aconseja pasar en interiores de establecimientos y locales comerciales estas Navidades, Martínez González afirma que "no importa tanto la cantidad de tiempo dentro de las tiendas sino que estas estén ventiladas con frecuencia, es decir, cada hora".

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