La dosis incorrecta de la vacuna de Oxford y otros cuatro hallazgos médicos descubiertos por accidente

  • La penicilina, el cultivo de bacterias o las radiografías fueron halladas por casualidad.
Los resultados preliminares de los ensayos clínicos de la fase 3 de la vacuna contra la Covid que está desarrollando la Universidad de Oxford, junto a la farmacéutica AztraZeneca, han mostrado una eficacia del 70,4%.
Imagen de la investigación de la vacuna de Oxford.
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Algunos de los principales hallazgos de la ciencia se lograron casi por puro azar. El campo de la medicina no es una excepción y uno de esos descubrimientos casuales se ha visto hace poco, tal y como recoge la BBC.

La vacuna de Oxford

Si la vacuna de la Universidad de Oxford contra el coronavirus se hubiera administrado en la cantidad especificada, su efectividad sería del 62%. Así fue en las pruebas que se llevaron a cabo en Brasil y Uruguay. Esos pacientes recibieron una segunda dosis un mes después.

Pero en las pruebas llevadas a cabo en Reino Unido, se cometió un error: se les suministró equivocadamente media dosis en la primera tanda y una dosis en la segunda. Con esta fórmula, la efectividad de la vacuna alcanza el 90%, y con efectos secundarios más leves.

La penicilina

El descubrimiento de la penicilina es uno de los más famosos hallazgos casuales de la historia. En 1928, Alexander Fleming cultivaba la bacteria de Staphylococcus y al volver de unas vacaciones, descubrió que en una de las placas de cultivos no había crecimiento bacteriano alrededor de una colonia de hongos que había comenzado a cultivar.

Fleming hizo que los cultivos de este hongo, la penicilina, pudieran estar disponibles en todas partes.

Las bacterias

En 1872, el investigador alemán Robert Koch notó que en varias rodajas de patata se producía crecimiento de colonias de bacterias. Esto fue clave para el uso del agar, la sustancia estándar que se usa para cultivar bacterias en una placa de Petri. Koch descubrió después la primer bacteria causante de una enfermedad: Bacillus anthracis.

Los rayos X

A finales del siglo XIX, Wilhelm Röntgen estudiaba los rayos catódicos. Por casualidad descubrió un tipo de rayo que no tenía nombre, y lo llamó X. Descubrió que estos rayos podían penetrar el cartón y mostrar tejidos humanos, como probó con la mano de su esposa. Fue la primera radiografía de la historia.

Las úlceras estomacales

En 1982, dos investigadores, Barry Marshall y J. Robin Warren, estudiaban el revestimiento y contenido del estómago de varios pacientes con diferentes síntomas gástricos.

Un fin de semana largo por la fiesta de Pascua hizo que los cultivos de los pacientes estuvieran en el laboratorio más tiempo de lo habitual. Gracias a ello identificaron una nueva bacteria de crecimiento lento, que era lo que causaba estos síntomas: la H. pylori.

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