La emergencia social de la juventud: "Con contratos tan precarios es imposible independizarse"

  • Según el último Observatorio de Emancipación, solo el 17,3% de los jóvenes españoles están emancipados. 
  • La edad media de emancipación en España es de 29,5 años, de las más altas de Europa.
  • Una persona que cobre el salario medio de las personas jóvenes (973 euros) debe destinar el 93% a pagar el alquiler.
  • La Covid impulsa el éxodo de jóvenes desde Madrid a sus lugares de origen.
Dana Pancorbo, de 23 años, es uno de los muchos jóvenes que han visto sus planes de emancipación interrumpidos por la pandemia.
Dana Pancorbo, de 23 años, es uno de los muchos jóvenes que han visto sus planes de emancipación interrumpidos por la pandemia.
EDUARDO MENDEZ

De mal en peor. Así ha evolucionado la situación de los jóvenes en España que, en menos de 15 años, se han enfrentado a una recesión económica y a una pandemia mundial. ¿El resultado? Un estado de "emergencia social" reflejado en altísimas cifras de desempleo, en la tasa de emancipación más baja desde 2001 y en un riesgo de pobreza y exclusión social cada vez más alto.

La pandemia de coronavirus y el frenazo que ha supuesto para la economía ha afectado a todos los sectores y colectivos; pero, para aquellos que todavía venían recuperándose del golpe de 2008, el batacazo ha sido todavía más doloroso. Es el caso de los jóvenes, cuya edad media de emancipación ha ido incrementando con los años, hasta situarse actualmente en los 29,5. Una edad más que comprensible si se tiene en cuenta que una persona que cobre el salario medio de las personas jóvenes en España (973 euros) debe destinar el 93% a pagar el alquiler (cuyo precio medio es de 904 euros).

"Creemos que es algo totalmente devastador. Deja a la juventud en una situación de vulnerabilidad y de inaccesibilidad a un derecho constitucional como es la vivienda", lamentó el vicepresidente del Consejo de la Juventud de España, Adrià Junyent, durante la presentación del último Observatorio de Emancipación del que se desprenden estos datos. Según el estudio -para el cual se ha acudido a diversas encuestas- la tasa de emancipación joven (16-29 años) ha seguido su tendencia decreciente desde la crisis de 2008, hasta situarse en el primer semestre de 2020 en 17,3%: el más bajo en casi dos décadas y la caída más profunda desde 1988. "No toda la población vulnerable es joven, pero sí que toda la población joven es vulnerable", apuntó la presidenta del Consejo en rueda de prensa.

Informe de emancipación juvenil del primer semestre de 2020.
Informe de emancipación juvenil del primer semestre de 2020.
Observatorio de Emancipación del Consejo de la Juventud de España.

Precarización y destrucción de empleo temporal

Esta situación, que ha empeorado considerablemente con la Covid-19, es la consecuencia de los altos precios del alquiler y de años de progresiva precarización del empleo para una generación considerada como la más cualificada hasta el momento. Según refleja el estudio, actualmente solo 3 de cada 10 jóvenes tiene un empleo y al menos un tercio de las personas jóvenes con empleo se encuentran en situación de ERTE. Además, la tasa de paro juvenil (30%) supone el doble que la del resto de la población, en cierta parte porque los jóvenes son los que más empleos temporales acumulan.

"Cuando hay una crisis, se recorta lo que sale más barato, que son justamente los empleos temporales. La destrucción de empleo temporal es de un 26,1%”, explicó Junyent. Una cifra bastante significativa si se compara con la destrucción de contratos indefinidos, que ha sido del 5%.

Muchos jóvenes han tenido que volver a casa de sus padres tras encontrarse sin trabajo y con un alquiler que no se pueden permitir. Otros tenían planes de emancipación que se han visto frustrados por la pandemia. Es el caso de Dana Pancorbo, una joven de 23 años que estudió Gestión Aeronáutica y que hasta septiembre trabajaba en una aerolínea. "En marzo, a nuestra empresa le iba bien porque hacíamos vuelos de repatriaciones", explica la joven, a 20minutos, contando que, para entonces, tanto ella como su pareja (trabajaban ambos en la misma empresa) decidieron empezar a buscar casa para irse a vivir juntos. 

A finales de mayo ya tenían apalabrado un piso en Madrid, "pero, tres días después, de repente, despidieron a mi pareja", cuenta, añadiendo que eso hizo que parara todo el proceso pues, con el sueldo de ella (a la que incluyeron en un ERTE) y el paro de él, no iba a ser suficiente. A ella la despidieron tres meses después.

Los sueldos son miserables, los trabajos muy inestables y las condiciones no son las ideales para independizarse

La joven vive sola con su madre, que se dedica a la hostelería y quien se vio tremendamente afectada en los meses más duros. "Ahora, me estoy planteando si independizarme cuando encuentre trabajo, porque ella ha estado muchos meses sin trabajar, y si vuelven a cerrar la hostelería dejo sola a mi madre, y probablemente sería un chasco para ella, económicamente hablando", confiesa. Por otro lado, "los sueldos son miserables, los trabajos muy inestables y las condiciones no son las ideales para independizarse. Y, para pasarlo mal, casi mejor no hacerlo", asevera.

Al final, la falta de empleo o la precarización del mismo, lo que provoca es un aumento de riesgo de pobreza entre este colectivo que va viendo como cada vez se lo ponen más difícil. La tasa AROPE dice que el 30% -uno de cada tres jóvenes- está en riesgo de pobreza o de exclusión social. Además, el hecho de obtener un trabajo ya no supone salir de la pobreza, pues 1 de cada 5 jóvenes (un 20%) sigue en riesgo de exclusión social y de pobreza incluso cuando ha conseguido trabajo.

Prácticas indefinidas y alquileres desorbitados

Otro ejemplo representativo de la situación sería el de Arturo Gancedo, un madrileño de 25 años que estudió Ciencias Ambientales y que, en parte por la situación derivada por la pandemia y en parte por el círculo vicioso que fomentan las empresas, lleva casi dos años siendo becario. Tras terminar una beca en A Coruña (Galicia), empezó como becario en otra empresa en la que ha permanecido en prácticas durante un año y medio. Finalmente, debido a la Covid-19 que castigó con dureza a su empresa, "no han podido renovarme el contrato".

"Una de las consecuencias de las últimas políticas de empleo es que se buscó que las personas jóvenes pudiesen entrar al mercado bonificando a las empresas. Al final, hemos visto que eso genera una inestabilidad para la persona joven porque, en cuanto se dejaba de dar la bonificación, se cambiaba de joven para seguir recibiéndola", explica la directora del Consejo, Elena Ruiz. "Y eso no ayuda para nada a las personas jóvenes. Entendemos que hay que incentivar a las empresas, pero creemos que también hay que promover los contratos estables, indefinidos y de calidad, que permitan un mínimo de estabilidad para una personan joven", añade.

Hay contratos de alquiler que te indican un precio barato en el primer año, y en el segundo año lo suben a niveles precovid

Los planes de Gancedo también eran de independizarse con su pareja pues, hasta la pandemia, todo apuntaba a que había posibilidad de quedarse en su trabajo. "El continuar como becario ha afectado a que, desde el primer momento, se ha retrasado la emancipación. Y ahora que ya no me han renovado la beca, pues esa idea está realmente muy difusa", asevera. "Estoy muy agradecido con la empresa que me dio la oportunidad, pero también es muy importante que se sepa esta situación; que con los contratos tan precarios que tienen los jóvenes es imposible independizarse", añade, señalando el desequilibrio que hay entre las remuneraciones y los precios desorbitados del alquiler. "Los precios de alquiler están bajando, pero hay muchos contratos que te indican un precio barato en el primer año y en el segundo lo suben a niveles precovid", asegura.

España, a la cola de Europa en cuanto a emancipación juvenil

Observando los datos de emancipación europeos, España se encuentra a la cola en cuanto a emancipación juvenil, y muy por debajo de la media. Para concretar la diferencia, solo hay que ver los datos de Suecia, donde la edad media emancipación es de 17,8 años, más de 10 años de diferencia respecto a nuestro país. Además, esta crisis tiene la particularidad de que se ha producido de golpe y no gradualmente como la anterior, lo que ha traído otras consecuencias como el acusado aumento de la tasa de inactividad laboral (52%), que se ha multiplicado por seis respecto a 2019.

"Más de la mitad de las personas jóvenes actualmente no trabajan ni buscan activamente empleo por las dificultades para llevar a cabo dicha búsqueda de empleo y por el desánimo que generan las expectativas negativas de la situación económica", apunta el informe. Muchos han optado por volver a estudiar, pero "para quienes ya tenían una formación o habían dado por terminada su carrera académica, volver a estudiar supone una inversión económica; y no todo el mundo puede permitírselo", señala la presidenta del Consejo a 20minutos.

María Medina, una bióloga de 28 años, tuvo que renunciar a su sueño de ser investigadora por la falta de oportunidades. Tras años de prácticas y condiciones deplorables en diversos trabajos, Medina decidió opositar para la Administración General del Estado, pues suponía una alternativa mucho más estable y con mayores garantías. Como a muchos, la pandemia le pilló en medio del proceso y, a pesar de haber aprobado las pruebas, a día de hoy todavía está esperando a que le asignen una plaza, por lo que ha tenido que posponer sus planes de emancipación a 2021. 

Donde te piden experiencia, estás demasiado formado; y donde te exigen formación, tu experiencia es poca

Medina asume que los jóvenes lo tienen más complicado y asegura que es esa la razón por la que optó por opositar. "Yo soy bióloga y al final sí que noté las consecuencias de la anterior crisis", explica. Mientras espera a que le otorguen una plaza, la joven ha seguido buscando trabajo "en todas las plataformas2, pero no ha recibido ninguna respuesta. "Donde te piden experiencia les pareces demasiado formado y donde te exigen formación consideran que tu experiencia es poca", lamenta. "Al final, los jóvenes son el futuro, ya que somos una población muy envejecida. ¿Cómo puede ser que haya un porcentaje de paro tan grande a nivel de desempleo juvenil? Pienso que eso se debería reconsiderar", concluye.

¿Fuga de cerebros?

De momento, las previsiones no son buenas. Según señalan desde el Consejo, la recuperación no va a ser rápida. Seguramente la evolución en los próximos meses sea más acuciante, porque ahora todavía vemos que muchas personas han tenido la oportunidad de estar en ERTE. Pero el problema vendrá cuando terminen, pues habrá mucha destrucción del empleo que se ha podido mantener gracias a estos expedientes", explica Ruiz. 

Aunque todavía es difícil saber si esto provocará una 'fuga de cerebros' como la de la crisis de 2008, cabe la posibilidad de que el fenómeno se vuelva a repetir tras la pandemia. La diferencia entre ambas crisis reside en que la anterior fue mucho más acentuada en España y en esta ha afectado a todos los países. "Pero España, por ejemplo, en datos de emancipación o de paro está a la cola de Europa. O sea que es posible que aún así, aunque esta crisis haya sido mundial, sí que haya personas que busquen opciones en otros países donde no han tenido una caída tan fuerte en tasas de empleabilidad", asegura. 

Los más damnificados en las crisis

Ateniéndonos a las últimas dos crisis que ha sufrido España, Ruiz asegura que podría decirse que la población joven es siempre la más afectada. “También entendemos que las circunstancias de las personas entre 16 y 29 años son diferentes; pero, en general, las personas jóvenes que quieren trabajar se encuentran con muchas más dificultades", asevera.

Debemos hacer unas políticas de empleo que permitan el acceso real y digno de las personas jóvenes al mercado laboral
Elena Ruiz, presidenta del Consejo de la Juventud de España.
Elena Ruiz, presidenta del Consejo de la Juventud de España.
CJE

Para paliar con esta situación, desde el Consejo reivindican, en definitiva, una serie de políticas activas que fomenten el trabajo juvenil y regulen los precios de los alquileres. Esas ayudas, no obstante, deben ser accesibles y prescindir de unos requisitos que a menudo son inviables. "Necesitamos unas ayudas de verdad para generar una población joven saludable, por el bien de toda la sociedad", asevera.

"Debemos hacer unas políticas de empleo que permitan el acceso real y digno de las personas jóvenes al mercado laboral", afirma Ruiz. En cuanto a la vivienda, asegura que, aunque el precio de la hipoteca ha bajado, la mayoría de jóvenes no pueden permitirse acceder a ellas, "si no sabe dónde va a estar trabajando o si va a estar trabajando dentro de dos meses". En lo que respecta al alquiler, exigen que se limite el precio del alquiler, sobre todo en las zonas más tensionadas (con los precios más altos), "donde es prácticamente imposible emanciparse de manera individual, sin compartir vivienda".

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