Nueve cosas y una huerta que ver en Aranjuez, Madrid

Aranjuez
Vista aérea de Aranjuez, con el palacio al fondo.
JOSEANGEL / PIXABAY

Aranjuez es "lugar de excepcional valor universal". Lo decidió en 2015 la Unesco, dando así un paso más en su protección y reconocimiento. Esta ciudad, que fue residencia de monarcas y coto de caza, sigue siendo un magnífico destino para una escapada.

Felipe II mandó construir el Palacio Real de Aranjuez e hizo de esta villa su lugar predilecto de descanso. Hoy podemos admirar el palacio como la obra maestra que es, por haber sabido integrar la arquitectura y el medio natural con sus jardines neoclásicos.

Exterior del Palacio Real de Aranjuez, cuya construcción fue erigida por orden de Felipe II en 1564, y fue finalizada en 1752 por Fernando VI, en Aranjuez a 15 de noviembre de 2019.
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E.Parra/EP

El palacio ha sido restaurado varias veces. De este modo, el que hoy podemos ver corresponde al periodo Borbónico. En su interior descansa una completa colección de piezas barrocas como relojes, porcelanas o pinturas varias.

Pero lo maravilloso del Palacio de Aranjuez es cómo ha conseguido recrear paisajes en los que bosques y cursos de agua entran en simbiosis con jardines y palacios. Sin duda, los jardines son uno de sus bienes más preciados.

El Palacio de Aranjuez integra la arquitectura y el medio natural.
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WIKIPEDIA/Miguel Hermoso Cuesta

Ante la fachada del Palacio Real se encuentra el anglófilo Jardín del Parterre, con bellas esculturas en las fuentes. El Jardín de la Isla, se extiende entre el curso del Tajo y la Ría, mientras que el Jardín del Príncipe es más boscoso y afrancesado.

En este último jardín se encuentra el denominado estanque chinesco. Allí nos sorprenden dos cenadores. Uno es el clásico, de orden jónico y el otro, mucho más exótico, el llamado Pabellón Chinesco.

Una vista del Pabellón Chinesco, en el Real Sitio de Aranjuez.
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REPSOL/Andrés

El conjunto palaciego lo completan el de Osuna, Medinaceli o Godoy. De la arquitectura sacra de Aranjuez hay que visitar el Convento de San Pascual y las iglesias de Alpajés y San Antonio.

En el resto de la villa destaca la barroca disposición de calles arboladas y amplias avenidas. Un trazado abierto que facilita el deleite visual con monumentos como la Fuente de la Mariblanca, el Teatro Real, la Casa de Oficios y Caballeros, el Mercado de Abastos o las Cocheras de la Reina Madre. Otro edificio ilustre es la estación de ferrocarril de estilo neomudéjar.

La huerta de Aranjuez

Aranjuez también ha sido desde siempre fértil tierra de labranza, como casi toda la comarca de Las Vegas. Algunos de sus huertos históricos son el Picotajo, el Legamarejo, Las Tejeras y La Flamenca.

El río Tajo a su paso por el Real Sitio de Aranjuez.
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WIKIPEDIA/Zarateman

En ellos brotan alcachofas, coles, ciruelas claudias, peras reales, manzanas y un sinfín de bayas y hierbas valoradas por la alta cocina, como la coruja o la verdolaga.

Los espárragos de Aranjuez, conocidos con el sobrenombre de pericos, se caracterizan por su color verde intenso, por lo que se les confunde a menudo con los trigueros. Si es posible, no hay que despedirse del Real Sitio sin degustar sus fresas. Fueron introducidas por los Borbones desde Francia y hoy se disfrutan en el Tren de la Fresa (que volverá cuando la pandemia pase). 

Imagen de archivo del Tren de la Fresa.
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EP
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