El dolor: el precio que debemos pagar para conseguir alcanzar la belleza

Durante siglos las mujeres se han sometido a procedimientos dolorosos para ser bellas.
Durante siglos las mujeres se han sometido a procedimientos dolorosos para ser bellas.
PEXELS

Desde hace siglos, las mujeres han tenido que someterse a procedimientos muy dolorosos para poder ser consideradas bellas. Su poca importancia social las dejaba relegadas a casi un mero objeto decorativo, por lo que prácticamente su único cometido era que fueran hermosas.

Desde envenenarse lentamente a quedarse ciegas, o incluso morir, todo por adaptarse al canon estético de la época. Hoy en día miramos a aquellas mujeres por encima del hombro, pensando lo necias que eran por arriesgar su vida de esa manera por algo tan banal por ser guapas, sin embargo, no hemos cambiado tanto como creemos.

Nada más nacer se inculca a las mujeres que vale más su belleza que cualquier otra cualidad. Mientras ven como a los niños les felicitan por sus habilidades, ya sean deportivas o mentales, a ellas les recalcan lo guapas que están, llegando incluso esa apreciación a ir justo después de un saludo.

Un gran ejemplo de la imposición de la belleza a corta edad se puede encontrar en las jugueterías, donde podemos hallar uno de sus primeros referentes estéticos: las Barbies. Con unas medidas totalmente desproporcionadas, las niñas comienzan a aprender que ese canon es el deseable, al que deben aspirar cuando crecen. 

Los juguetes de maquillaje tampoco ayudan a acabar con este pensamiento. A partir de este momento asocian que la belleza le es ajena a ellas y no puede lograrse de manera natural, a no ser que hayas tenido la suerte de nacer con todas las facciones y características que impone el canon del momento.

Lo que se nos presenta como "belleza natural" realmente no lo es. Muchas son las fotografías que se comparten de famosas maquilladas de manera fresca, haciendo que parezca que no llevan nada. El termino makeup no makeup se populariza en internet, encontrando miles de tutoriales que nos enseñan a esconder nuestras "imperfecciones" sin que parezca que lo hemos hecho.

Características que de manera natural tienen las mujeres comienzan a verse como algo desagradable, ya que no entran dentro de lo que se considera "femenino". El vello que se encuentra por debajo de las pestañas se vuelve tabú, las cejas gruesas y naturales se ven demasiado masculinas para una señorita, y ya no hablemos del vello en axilas o piernas.

Para considerarse válidas en la sociedad, las mujeres deben pasar por procedimientos bastante dolorosos como la depilación, y en el momento en el que se niegan a seguir con ello y disfrutar de su cuerpo sin modificarlo son tachadas de sucias. El cuerpo al natural de la mujer no es considerado bello, sino descuidado, desaseado e indecente.

Desde jóvenes se empieza a inculcar la depilación y el vello comienza a ser algo desagradable, algo que una mujer no debería tener, y sobre todo algo que no deben ver los demás. La propia Emma Watson reveló en una entrevista a Into the gloss que lleva decolorándose el vello del labio superior desde los 9 años.

A medida que se va creciendo la depilación deja de ser suficiente, y de adultas ya debemos encajar en el estándar inalcanzable que se nos ha impuesto. Las fajas moldeadoras que dejan sin respiración para tener la figura deseada porque se nos nota un poco de barriga o los tacones altos que hacen unas piernas infinitas y que a los 10 minutos de caminar con ellos ya apetece tirarlos a la basura y no volver a usarlos nunca más hacen que la incomodidad y el dolor sea parte de la rutina habitual, pero "para presumir hay que sufrir".

Se llega a unos extremos de poner nuestra vida en peligro: el aumento de pecho es la operación más demandada en cirugía estética, sin embargo, poco se sabe de las miles de mujeres que desarrollan problemas de salud por la intervención. Famosas como Ashley Tisdale, Sharon Osbourne, Heather Morris, Yolanda Hadid, Stevie Nicks, o Michelle Visage han tenido que retirar sus implantes debido a que su salud estaba en juego.

Aunque esta enfermedad por implantes mamarios no tiene una base científica sólida, muchas mujeres por todo el mundo experimentan los mismos síntomas después de la intervención, como entumecimiento y hormigueo en las extremidades, dolor articular y/o muscular, caída del cabello, pérdida de memoria o problemas cognitivos, ojos secos o visión borrosa, fatiga crónica, dolor en los senos, erupciones cutáneas, sensibilidad e intolerancia a los alimentos y síntomas similares a los de la gripe e incluso dificultad para respirar.

Las intervenciones estéticas están a la orden del día para corregir los "defectos", como inyectarse ácido hialurónico en el párpado para eliminar las ojeras, rinoplastias para conseguir una nariz diminuta y respingona, aumentos de labios para que vayan acorde con el canon estético... todo ello pasando por un umbral alto de dolor.

Por suerte movimientos sociales como el body positive están cambiando esta tendencia, mostrando que siendo natural y sin artificios también podemos ser hermosas, ya tengamos la nariz grande, estrías, el pecho pequeño o caído, arrugas o tengamos algún michelín que otro.

La presión estética que sufren y han sufrido las mujeres ha estado siempre acompañada de dolor, siendo prácticamente una tortura, sin embargo, cada vez es más normal ver a mujeres disfrutando de su cuerpo tal cual es, aunque siguen siendo señaladas. 

En un futuro, la belleza no irá acompañada de sufrimiento, sino de felicidad y diversidad. Estamos aprendiendo que es más importante mimarnos y cuidarnos como es debido para ser nuestra mejor versión, sin dolor de por medio.

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