Hedangeline y Mohammed se enfrentan a 58 años por presuntamente asaltar y matar a un hombre contactado por Badoo

  • La pareja utilizó el mismo modus operandi para robar y agredir hasta a tres hombres
Pareja detenida
La pareja detenida en Pedrola por el asesinato del informático vasco.
HERALDO

La Fiscalía ha pedido 58 años de prisión para Hedangeline Candy Arrieta y Mohammed Achraf, la pareja que asaltaba y robaba a hombres tras atraerlos con anuncios falsos en la red social Badoo, por asesinar presuntamente a un varón por durante julio de 2019 en la localidad zaragozana de Pedrola.

Las autoridades consideran que actuaron así al menos con tres víctimas, y la primera de ellas junto con un cómplice, José Antonio Meléndez, para quien también se piden 16 años de prisión.

En esta primera ocasión la procesada, con el alias "Daniela Mendoza", contactó con un hombre por la red social Badoo y le propuso una cita en la localidad de Gallur (Zaragoza) el 26 de julio de 2019, hasta donde la víctima se desplazó en su vehículo. Una vez conducido por la mujer hasta una casa apartada, fue asaltado por dos hombres, los dos acusados según el fiscal, quienes le inmovilizaron, golpearon y le propinaron descargas eléctricas para obtener el PIN de sus tarjetas y robarle un reloj, el móvil, la cartera y el coche.

Asimismo, intentaron introducir a la víctima en el maletero de su propio vehículo pero no lo consiguieron y, finalmente, lo trasladaron en el habitáculo del turismo para abandonar al hombre en un lugar apartado.

El segundo asalto se produjo el 4 de septiembre con el mismo modus operandi. La mujer contactó con un hombre a través de Badoo y este se trasladó en tren a Luceni (Zaragoza), donde fue guiado por la acusada a un lugar apartado y golpeado en la cabeza con una llave inglesa.

En un primer momento consiguió huir pero Arriera y Achraf lo interceptaron, le amenazaron con un arma de fuego, lo ataron y le taparon la boca para introducirlo en el maletero de un coche y trasladarlo hasta lo que la víctima describió luego como una nave industrial, donde volvieron a amenazarle para obtener las claves de sus tarjetas, e incluso le exigieron los números de teléfono de familiares a los que solicitarles un rescate a cambio de su liberación. Sin embargo, los agresores desistieron cuando conocieron los escasos recursos económicos de su entorno familiar.

La víctima sufrió policontusiones en todo el cuerpo y fractura de peroné, así como fue abandonada en un terreno rural y logró recabar ayuda, después de que los autores del delito le robaran una maleta pequeña con ropa, 650 euros en efectivo, un reloj, un teléfono móvil, unas gafas graduadas y diversa documentación personal, y trataran de extraer dinero en metálico de manera infructuosa, al carecer de fondos.

El tercer y último asalto tuvo lugar después de que la procesada volviera a contactar, el 6 de septiembre, con otro hombre, vecino de Getxo (Vizcaya). El varón se trasladó hasta Luceni conduciendo su propio coche donde, de forma similar, le golpearon e inmovilizaron con el afán de sustraerle sus efectos personales y el vehículo.

Los procesados le llevaron a la nave industrial para robarle sus pertenencias y "decidieron darle muerte", para lo que le dieron "toda suerte de golpes con objetos contundentes para eliminar cualquier posibilidad de defensa de su víctima", según la Fiscalía.

Más tarde enterraron el cuerpo, que fue localizado el 27 de septiembre en un paraje inhóspito de Pedrola, al parecer unos veinte días después de su muerte. Por su parte, la autopsia determinó que fue "salvajemente agredido", ya que el cadáver presentaba tres focos de traumatismo craneal y traumatismo torácico y marcas de inmovilización, y añade el informe que lo enterraron vivo, porque se halló tierra en sus pulmones, pero "en un más que probable estado de agonía".

El fiscal constata en su escrito que Mohammed Achraf llevaba un dispositivo de localización por orden judicial, con GPS, que lo ubicó en los emplazamientos y fechas en los que habían tenido lugar los delitos. Y agrega que en la residencia de los dos principales procesados, en Pedrola, se hallaron algunos de los objetos robados a las víctimas y las armas utilizadas para los asaltos.

Además de prisión, la fiscalía pide una indemnización de 4.700 euros para la primera víctima, de 17.000 para la segunda y de 120.000 para los dos hijos de la tercera víctima, el hombre asesinado.

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