El lado oscuro del rock

  • Death metal, grindcore, black metal... violencia para los oídos. Repasamos algunos de los subgéneros más extremos de la música.
  • Entrevistamos a Napalm Death, representantes del Grindcore.
  • Pese a que tratar de englobarlos todos es una tarea compleja, he aquí tres de sus principales ramificaciones.
Algunos grupos utilizan 'atrezzos' en sus actuaciones.
Algunos grupos utilizan 'atrezzos' en sus actuaciones.
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Anorrectal Protuberance, Intestinal Vomit, Kill the Kristians... Los nombres de ciertos grupos no dejan lugar a dudas: lo suyo es la música extrema, alejada de los patrones mayoritarios y lo políticamente correcto. Y con una fijación por temáticas poco convencionales: sangre, satanismo, muerte. Todo un conglomerado de lindezas no aptas para estómagos sensibles y conciencias vulnerables.

La música extrema abarca un extenso abanico de estilos: death metal, grindcore, black metal, brutal death, crust, doom... Un enorme y oscuro arco iris de sonidos sobre el que existe, entre el gran público, un profundo desconocimiento. Quizá también un rechazo, comprensible al tratarse de una música difícilmente digerible. Un género minoritario en España, pero que cuenta con un gran número de seguidores a lo largo y ancho de Europa.

Pese a que tratar de englobarlos todos es una tarea compleja, he aquí tres de sus principales ramificaciones. Un ruidoso paseo por el lado más oscuro de la música...

Grindcore: todo es violencia

Nacido a mediados de los ochenta a manos de bandas como Napalm Death, el grindcore es una evolución extrema del hardcore punk, que a su vez fue la variante más ruda del género iniciado por bandas como los Sex Pistols a finales de los setenta. Guitarras veloces y distorsionadas, ritmos aún más rápidos, chillidos, caos...

Sus letras están muy marcadas por contenidos políticos y sociales, aunque ciertos subgéneros se centran en otras temáticas. Es el caso del goregrind, con la sangre como eje principal, o el pornogrind, en el que todo gira en torno a las aberraciones sexuales. Para gustos, los colores.

Death metal: crudo y brutal

El death metal lleva al límite el thrash, un subgénero más agresivo del heavy metal del que bandas como Slayer o Pantera fueron principales exponentes. En el death metal no hay medias tintas: brutalidad, voces guturales, sonidos graves y pesados...

Son los pilares de un estilo que indaga en el lado más profundo y aterrador del ser humano, y cuyos principales referentes actuales son bandas como Arch Enemy o Cannibal Corpse, que incluso han obtenido cierta repercusión comercial.

Black metal: satán es mi señor

Es, por definición, la vertiente más oscura del metal extremo. También la que más cuida la estética, caracterizada por la pintura corporal y la ropa negra. El black es un subgénero estrechamente relacionado con el satanismo y las letras antijudeocristianas. Y por tanto, el más polémico.

En Noruega, una oleada de crímenes relacionados con una minoría de bandas de black metal derivó en una quema masiva de iglesias a principios de los noventa. Incluso ciertos grupos proclaman abiertamente un antisemitismo de corte neonazi. Es el llamado BMNS (black metal nacional-socialista), del que otras bandas reniegan.

Entrevista a Napalm DeathNapalm Death

Tienen nuevo disco, ¿Qué encontrarán los fans en él?

Lo de siempre: velocidad, furia, espontaneidad... Pero también influencias de todo tipo y un sonido evolucionado.

¿Es la música la mejor vía para sacar de dentro toda hostilidad?

Así es. Puede resultar paradójico, pero nuestras letras claman contra la violencia, por la igualdad, la tolerancia, contra la opresión... Puede chocar, siendo una música que suena a tren descarrilado y da ganas de pegar puñetazos a las paredes.

Si pudieran, ¿les gustaría llegar a un mayor número de gente?

Nunca cambiaría nuestro estilo para atraer más público, pero si este llegara por sí mismo, me parecería perfecto.

Es usted vegetariano. ¿Qué diría para convencer a quien le lee de que dejase de comer carne?

En todo caso, que le dé una oportunidad. Es saludable y te hace sentir bien. Pero nunca trato de convencer a nadie. Eso produce el efecto contrario.

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