La Casa Batlló presenta una denuncia penal contra el sindicato SUT por los actos vandálicos en la obra de Gaudí

  • La dirección del monumento reclama 92.313 euros por los "daños" ocasionados a la casa y a plantilla y clientes.
Vidriera de la Casa Batlló con emplomados originales de 1906, recientemente restaurados, rotos tras el ataque con piedras.
Vidriera de la Casa Batlló con emplomados originales de 1906, recientemente restaurados, rotos tras el ataque con piedras.
ACN

La Casa Batlló ha presentado una denuncia penal contra el sindicato Solidaritat i Unitat dels Treballadors (SUT) por los actos vandálicos registrados el mes pasado en el edificio de Antoni Gaudí y Patrimonio Mundial de la Unesco. 

La propiedad del edificio ha cuantificado en 92.313 euros los "daños" ocasionados a sus trabajadores, a sus clientes y a la propia Casa Batlló, cantidad que es objeto de reclamación. Según ha expuesto la dirección, los trabajadores de la Casa Batlló que vivieron agresiones siguen en tratamiento médico. 

Además, los daños en la vidriera original de la fachada marcan "un hito", ya que nunca en toda su historia, desde su construcción en 1906, nadie había cometido intencionadamente un acto así.

Ha lamentado que la destrucción de la vidriera representa "una agresión" a un monumento con el máximo nivel de protección concedido por la Convención del Patrimonio Mundial de la Unesco desd el año 2005 dentro de las Obras de Antoni Gaudí. Además, la propiedad ha asegurado que la Casa Batlló "siempre ha respetado y respetará" el derecho legítimo de manifestación y de huelga de los trabajadores de las empresas que trabajan para ella, sin que estos derechos amparen conductas que atentan contra la libertad, la integridad física y la misma Casa Batlló, que son objeto de la denuncia.

Staffpremium, una de las empresas externas que presta servicios a la Casa Batlló, tuvo desacuerdos internos con algunos de sus trabajadores, que iniciaron una huelga indefinida el pasado 8 de octubre. Según la propiedad, "algunos huelguistas provocaron destrozos irreparables" en el edificio, agresiones a empleados de la Casa Batlló y amenazas a sus visitantes. Desde el pasado 29 de octubre, la Casa Batlló decidió cerrar las puertas a causa de la escalada de tensión provocada por los trabajadores en huelga de la empresa Staffpremium y los militantes y simpatizantes del sindicato SUT que la convocaron.

Cuando se registraron los actos vandálicos, los trabajadores en huelga de la empresa subcontratada negaron que ningún vaguista ni afiliado hubiese cometido "ninguna de las actuaciones" descritas por la dirección ni hubiese "amenazado ni agredido ni realizado ningún acto vandálico". Aseguraron que en el momento de la protesta del sábado, detrás del piquete "alguien lanzó un petardo y una bengala" y dos trozos de ladrillo casi caen sobre dos miembros del piquete. "Nosotros seguro que no hemos sido y pensamos que es un montaje de la Casa Batlló para quitarse de encima a los huelguistas, uno de tantos montajes que ha sufrido el movimiento obrero", dijo.

Apoyos internacionales

La dirección ha asegurado que "a causa de la gravedad de los hechos denunciados", la Casa Batlló ha recibido cartas, mensajes de apoyo y manifiestos públicos de rechazo a la destrucción del patrimonio, entre los que se incluyen los Comités Nacionales del Consejo Mundial de Museos (ICOM) y el Consejo Mundial de Monumentos y Lugares (ICOMOS), el Centro del Patrimonio Mundial y el Subdirector General de Cultura de la UNESCO en París, pero también del Ministerio de Cultura y Deporte, la Dirección General de Patrimonio de Cataluña, la Universitat de Barcelona, el Consorcio de la Colònia Güell, y ONG internacionales como European Heritage Volunteers, coordinador para Europa del programa de voluntarios del Patrimonio Mundial, del que la Casa Batlló ha sido parte. "Todos han coincidido en el rechazo a la destrucción del patrimonio cultural y han condenado los ataques recibidos en esta obra de Antoni Gaudí", ha añadido.

Pronto, la UNESCO y sus organismos consultivos harán la evaluación de los daños y harán las recomendaciones pertinentes al Estado para garantizar la preservación del "valor universal excepcional" de este bien, la protección del cual es de interés internacional. 

Con esta denuncia penal, la Casa Batlló pretende "proteger" a sus trabajadores, vecinos y visitantes, así como cuidar la imagen de la ciudad y de las instituciones culturales, el papel de las cuales es fundamental para la reactivación de la economía de la ciudad y del turismo nacional e internacional.

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