Qué es la criofobia y cómo gestionar el miedo al frío extremo

La fobia social, un trastorno mental que afecta a medio millón de españoles.
Temor irracional ante situaciones u objetos.
GTRES

Sentir miedo ante determinadas situaciones es algo habitual en las personas, una reacción natural ante una experiencia que implica un peligro real. Sin embargo, cuando este miedo "se da ante situaciones u objetos que no suponen un peligro real ni tampoco es evolutivo, nos encontramos ante un miedo que no es adaptativo y es lo que denominamos fobia", destacan los expertos de la Clínica Universidad de Navarra (CUN).

Así, una fobia es un temor irracional hacia cosas o situaciones que no son peligrosas pero que puede provocar una ansiedad severa, así como otros síntomas físicos, conductuales y psicológicos. 

La fobia social o la agorafobia son las más frecuentes entre la población, pero existen otras fobias específicas o miedos particulares que se convierten en extremos y desproporcionados, como es el temor al frío o criofobia.

¿Cómo se manifiesta?

Miedo a los truenos, a la lluvia, al sol e incluso al frío. Estas son algunas de las fobias meteorológicas, un subtipo de las ambientales, que afectan a algunas personas. En este sentido, la criofobia se caracteriza principalmente por un temor al frío, como por ejemplo al hielo, a las bajas temperaturas o a tomar un helado.

¿Cuáles son las reacciones que provoca? Los síntomas pueden variar en cada persona, pero generalmente, al igual que sucede con el resto de fobias específicas, cuando una persona se expone a esta situacion genera una ansiedad intensa e inmediata.

De esta manera, puede llegar a sufrir un ataque de pánico al estar expuesta o simplemente solo de pensar en determinados objetos o situaciones. Además, es capaz de ser consciente de que este miedo es irracional, pero no poder hacer nada para controlarlo, lo que genera una profunda sensación de impotencia, tal y como explican en Mayo Clinic.

En este sentido, la ansiedad ante una fobia se puede manifestar con síntomas físicos como sudoración excesiva, aceleración del ritmo cardíaco, escalofríos, mareos o dificultad para respirar, entre otros. Según la Clínica Universidad de Navarra, la persona puede llegar a tener "pensamientos distorsionados respecto a la situación o estímulo" y síntomas conductuales como evitar aquello que le produce temor.

¿Cómo se puede tratar?

La mayoría de las fobias "se inician en la infancia, adolescencia o edad adulta temprana", añaden, y pueden ser motivadas por una experiencia estresante, un acontecimiento traumático o "también ser imitadas de un familiar que tiene fobia". 

La criofobia se puede tratar mediante terapia psicológica, generalmente a través de terapias de conducta. "Es uno de los tratamientos más efectivos para las fobias y en ocasiones puede ser preciso combinarlo con tratamiento psicofarmacológico para disminuir los síntomas físicos", explican en la CUN. 

De esta manera, la exposición progresiva a los estímulos, situaciones u objetos que provocan ese miedo irracional es una de las terapias más frecuentes para combatir la fobia. Este tratamiento se puede combinar con técnicas de entrenamiento para el manejo de la ansiedad severa, y por "una reestructuración cognitiva orientada a combatir las ideas catastróficas".

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