Francisco Rivera, la resiliencia frente a la ambición

El torero Fran Rivera, durante un evento publicitario en Sevilla el pasado mes de junio.
El torero Fran Rivera, durante un evento publicitario en Sevilla.
GTRES

Francisco Rivera atraviesa una nueva travesía por el desierto después de que su hermano Kiko haya descubierto la verdad sobre los enseres materiales de su padre. Algo que le ha hecho regresar a aquellos días en que su madre recurrió a los juzgados para que se cumpliera el testamento de Paquirri. Un asunto que le ha marcado a fuego. Torero igual que su padre, jamás ha podido recuperar sus trastos de torear, ni siquiera con una orden judicial que obligaba a Isabel Pantoja a hacer entrega de las pertenencias de su marido a sus hijos mayores. No pudo ser. Un misterioso robo los dejó huérfanos también en los recuerdos.

Aunque aquel hecho los unió, si hay alguien con quien Francisco ha mantenido una relación complicada esa es su madre. El diestro sentía adoración por Carmina Ordóñez pero le disgustaban ciertos puntos de su modo de vida. Al mayor de los hijos de Paquirri le habría gustado que llevara una vida alejada de los escándalos. Sin embargo, la divina, desde que conociera que las exclusivas eran una forma de vida muy rentable, optó por vender su vida. Era considerada una de las mujeres más bellas de España y su azarosa vida la catapultó como reina de corazones. El tiempo pasó y llegó su declive. Fue ingresada en una clínica para superar sus múltiples adicciones. Esta cuestión enfrentó a Fran con su hermano pequeño, Julián Contreras, que le acusó de haberse desentendido de los gastos que este proceso conllevó.

Rociero y amante de las tradiciones, las mujeres han sido siempre su talón de Aquiles. Su boda con Eugenia Martínez de Irujo fue considerada uno de los acontecimientos más relevantes a los que acudieron celebs de toda corte, frente a los que se juraron amor eterno. Tras nacer su primera hija, Fran y Eugenia atravesaron un distanciamiento que no pudieron superar. Todo empezó con una infidelidad que él reconocería públicamente como demostración de amor en pro de una reconciliación. Intentaron recomponer lo que estaba demasiado roto y ni siquiera las promesas de Francisco vencieron la desconfianza; tras la separación, recibió el apoyo sorprendente de la duquesa de Alba.

Tras firmar el fin de ciclo, la ex pareja se puso de acuerdo en lo relacionado a la custodia de su hija, a quien llaman Tana. La duquesa de Montoro no puso reparos a que su ex marido viera a la niña cuando sus compromisos taurinos se lo permitieran. Existía una flexibilidad total. La buena entente de los divorciados se rompería cuando él decidió pedir la guarda y custodia de Cayetana. La Justicia habló y se posicionó a favor de Eugenia Martínez de Irujo. Él encontró en Lourdes Montes el apoyo y la reflexión que buscaba.

Quizás la tranquilidad que exhibe Francisco Rivera se encuentre en que ha visto la cara a la muerte. Ocurrió durante una corrida en Huesca. Fue trasladado a un centro hospitalario de Zaragoza donde dijeron que su pronóstico era grave. Tanto, que lo ocurrido hizo temer por Lourdes, que se encontraba a pocos días de dar a luz a su primera hija con Francisco. 

Y si todo tiene un aspecto positivo, el de esta historia fue que unió al diestro con los Contreras. Al menos en aquel momento. Julián y Julián Jr. se presentaron en la clínica donde permanecía ingresado el diestro y limaron asperezas. Según explicó el ex marido de Carmina Ordóñez, todo fue muy bien. Incluso Francisco se dirigió a él como "papá". No es extraño. Su madre y Contreras se unieron cuando el matador y su hermano eran pequeños y crearon un vínculo muy sólido. Una relación familiar con tantas subidas como bajadas, tal vez como reflejo de ese pasado que ha dibujado a Fran, en la arena del redondel, en el punto de partida.

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