Entre bambalinas: historias que no se habían contado

Redacción 20minutos
Redacción de 20minutos
Jorge Paris

Fue el 3 de febrero del año 2000 cuando salió a la calle el primer ejemplar de Madrid y Más, periódico que luego se convirtió en 20minutos. Lo anunció Carlos Herrera en el programa que tenía en Radio Nacional de España y lo escuchó, entre mucha otra gente, Luis Oñate, contable y hoy director financiero de la compañía. Oñate venía de brindar con champán en la imprenta que vio nacer "un medio que tuvo 30 fundadores: las tres decenas de trabajadores en plantilla de aquel entonces", recalcó el entonces director, Arsenio Escolar.

Ya han pasado 20 años y algunos de ellos recuerdan con mucha emoción ese nacimiento. Lo comparten con el equipo que hace hoy 20minutos. Conmigo, que soy uno de los recién llegados a una redacción que, como destaca la actual directora Encarna Samitier, sigue haciendo un periódico cercano y plural. Que fue, en efecto, el primer diario gratuito y el único que ha sobrevivido a varias crisis económicas y hasta a una pandemia mundial. Porque en los meses más duros del coronavirus, cuando los fallecidos se contaban por centenares, los que viajaban en transporte público pudieron seguir la actualidad en su trayecto. Risas, emociones y también penas. En dos décadas han ocurrido miles de historias que no han ocupado portadas pero que están en la memoria de todos ellos. Son anécdotas vividas por las personas que han aportado su grano de arena y que nunca habían sido publicadas. Como cuando los repartidores que se ponen en estaciones de metro o cercanías estuvieron a punto de no tener periódicos que entregar porque alguien manipuló los cables de conexión para hacer caer el servidor. O cuando llevaron periódicos a las playas donde veraneaban los lectores.

Pero volvamos al principio: a la decidida apuesta de José Antonio Martínez Soler, un rostro de referencia en TVE y en el periodismo, entre otros, por creer que un diario gratuito iba a funcionar en una España que entraba en la década de los 2000 y cuyos ciudadanos invertían, según la media de la Encuesta General de Medios (EGM), exactamente 20 minutos en leer los diferentes periódicos.

Funcionó y de una pequeña redacción dieron el salto al Palacio de la Prensa, en la céntrica plaza madrileña de Callao donde, como cuentan los redactores que empezaron allí, había "magia". El pequeño se hacía grande poco a poco, aunque sin perder el espíritu de "familia" que siempre lo ha caracterizado. Bajo lámparas de araña, el producto también nació en web. Lo hizo con el mismo propósito, y lo sigue haciendo en una redacción mucho más moderna: acercar información de calidad sintetizada al lector. También de forma gratuita, un detalle menor hace unos años pero que cobra más importancia que nunca porque vuelve a ser clave, junto al esfuerzo que desarrollan los que ahora forman el producto, en una sociedad que pone precio a todo.

José A. Martínez-Soler, fundador y exgerente

Martínez-Soler fue el padre fundador de 20minutos aunque, cuenta ahora en exclusiva, que el periódico tiene un ‘abuelo’ llamado Cornetín. Así se llamaba un periódico que el propio periodista reconvirtió en gratuito cuando estuvo haciendo la mili para matar el tiempo muerto. Después de que Defensa suprimiera los fondos del medio, le propuso a su jefe que lo dejara en sus manos. "Cornetín salió tan cargado de publicidad que lo pude imprimir con fotos y en un papel de lujo", recuerda.

"20minutos tiene un abuelo llamado Cornetín"

Luis Oñate, director financiero

En 1999, a Oñate le dibujaron en una servilleta una expansión de un nuevo proyecto empresarial que estaba todo por construir. Se lo tuvo que pensar en un fin de semana. Aceptó y desde entonces se dedica a las finanzas del diario. Aún se "asombra" al ver lo grande que ha llegado a ser aquella idea, algo normal viendo las ganas con las que empezaron. Pese a que el periódico no se publica en agosto, ese primer verano lo llevaron a los lectores a la playa, algo que resultó ser una gran acción de marketing sin ser su objetivo inicial.

"Llegamos a llevarle el periódico a la gente en la playa"

Mª Carmen Caballero, jefa de servicios generales

Mª Carmen Caballero es otra de las fundadoras del periódico. Cuenta que hace 21 años le ofrecieron entrar en el proyecto, a ella y a su marido, "que organizó todo el proyecto de distribución", le dijeron que era "más que novedoso" y ahí sigue desde entonces. Destaca el buen humor que siempre ha respirado la redacción, como cuando se vistió de repartidora y vaciló a dos redactoras diciéndoles que daban un plus por ello a final de mes. "Estuve riéndome varios días", recuerda.

"Cuando empezamos era un proyecto más que novedoso"

Marta de los Dolores, diseño y maquetación

Marta de los Dolores se encarga, desde que el periódico es periódico, de la maquetación de las páginas. "Toda mi vida profesional", reconoce. De su trayectoria, recuerda que, pese al cambio de marca de Madrid y Más a 20minutos, los lectores siempre han identificando al medio como "el gratuito" porque, según explica, fue el primero gratis y el único que ha sobrevivido. Lo que, eso sí, no ha cambiado es la idea con la que nació y con la que ha maquetado desde entonces: "Algo muy visual, que se lea rápido".

"Siempre nos han identificado con decir ‘el gratuito’"

Melisa Tuya, redactora jefe

Melisa Tuya llegó como colaboradora cuando el periódico "llevaba un par de años" y ya estaba instalado en la redacción situada en el Palacio de la Prensa, en Callao. "De maderas nobles y lámparas de araña, parecía sacada de la película Luna Nueva", resalta. Eso sí, a veces no muy operativa. Según explica, "no estaba bien preparada para ser una redacción digital", que fue para lo que Ricardo Villa la contrató en 2005, "y hubo ocasiones en las que la conexión se cayó y tuvimos que trabajar desde un cibercafé de Gran Vía".

"Alguna vez hemos trabajado desde un cibercafé"

Ana Latorre, redactora

Ana Latorre forma parte de la última hornada de redactores que han entrado en el periódico. Entró de prácticas en 2018 y, cuenta, "alucinaba" porque "apenas sabía cómo funcionaba un medio". Recuerda las palabras que le dijeron al principio: "Me dijeron que era difícil que me quedase pero que todo podía pasar". Efectivamente, pasó y hoy forma parte del equipo de Cultura, donde desempeña un trabajo que le apasiona: "Es gratificante echar la vista atrás, se ha cumplido mi deseo".

"Gratifica echar la vista atrás, he cumplido mi deseo"
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