La distribución, explicada por sus protagonistas

Un repartidor de '20 minutos' entrega un ejemplar a un lector.
Un repartidor de '20 minutos' entrega un ejemplar a un lector.
Jorge Paris

A las 9 de la mañana, la jamonería Nuevo Silvela está abriendo sus puertas para comenzar una nueva jornada. Hay días que ya tiene gente esperando desde las 8.30 y no para comprar jamón, sino para recoger su ejemplar de 20minutos, que se distribuye en este local casi desde sus comienzos. Se encuentra al lado de la madrileña estación de Metro de Diego de León y cada mañana le llegan un centenar de ejemplares. A las 13.00 horas, cuenta Agustín, uno de los encargados, ya no queda ninguno. "Si traen cinco fardos en lugar de dos, esos que se llevan también", afirma. "Ahora con la pandemia no viene tanta gente, pero aquí ha llegado alguno a quitarle los periódicos al repartidor de la furgoneta".

En este local, la entrega se hace entre las 9 y las 10 de la mañana. Si un día se retrasa, saltan las alarmas: "Nos preguntan si hoy no hay. O en vacaciones creen que ya no se reparte".

Estudiantes, trabajadores, jóvenes, mayores… el periódico llega a todos ellos, pero entre sus fieles también está la autoridad de la zona. La Policía, cuenta Agustín, vigila que no se alargue el reparto para dejar la vía libre a la circulación, pero no se va sin el diario. "Están pendientes para que no tarden pero les esperan para que les den también el periódico".

Manuel Barco conoce a la perfección el día a día de los repartidores. En los 15 años que ha trabajado en 20minutos ha ocupado distintos puestos, el primero como repartidor de mano. Con calor, frío o lluvia, Manuel entregaba el periódico a diario en Barcelona, pero también refrescos, chicles o cualquier otro producto en promoción. De su trabajo destaca el contacto con la gente. "Acabas conociendo a las personas. Ya sabes el que se lleva solo un periódico, si lo quiere para el autobús…", aunque también reconoce momentos de tensión. "Había gente que te quería robar los periódicos".

Manuel Barco, extrabajador de '20 minutos', junto a su mujer y sus hijos.
Manuel Barco, extrabajador de '20 minutos', junto a su mujer y sus hijos.
MANUEL BARCO

Cuando ascendió a jefe de equipo, cambió el trato con los lectores por el de locales y repartidores de mano. "Fue la etapa que más me gustó", reconoce. De hecho, entre entrega y entrega conoció a la que sería la mujer de su vida. "Ella era repartidora del diario Metro y yo jefe de equipo". Solo se veían unos minutos, lo que tardaba en bajar de la furgoneta y darle el paquete de periódicos al repartidor. "Con los buenos días de todos los días empezamos a salir", cuenta Manuel.

Hoy son marido y mujer y tienen tres hijos de 11, 9 y 7 años, hijos también de la prensa gratuita que ya conocen su historia. "Cuando pasamos por la estación de Santa Eulalia les decimos: 'Aquí se conocieron mamá y papá'". A día de hoy Manuel sigue guardando grandes recuerdos de su paso por el diario. "Lo mejor es la gente que te llevas. A parte de mi mujer, me llevo amigos. Todavía solemos vernos unos cuantos".

"Hay señores que consiguen 25 ejemplares y lo reparten donde toman el café. Matan por el periódico".

La producción, la distribución y los servicios generales del periódico pasan por Héctor María Benito, director de operaciones de 20minutos, que habla con entusiasmo de su trabajo, desgranando anécdotas. Sabe lo que pasa en cada punto de reparto y desvela lo que llama una "tercera red de distribución" de la que se encarga, ni más ni menos, que la gente más mayor. "Esa tercera red no la controlas pero existe. Hay señores que consiguen 25 ejemplares y lo reparten por ejemplo donde toman el café. Matan por hacerse con sus periódicos. De hecho hay bares que nos mandan correos porque hemos dejado de distribuirles y cuando miras la base de datos ves que jamás has estado ahí", explica. Las incidencias por esta tercera red no han sido pocas estas dos décadas: "Hemos tenido que cerrar varios puntos en mercados porque se generaban verdaderos conflictos por conseguir periódicos".

Sin embargo, el departamento de operaciones va mucho más allá. Desde ahí controlan las promociones que se van a repartir con cada ejemplar e incluso preparan las acciones y la puesta en escena de los repartidores, que han entregado desde sobres de café hasta lasañas. "Una vez vestimos a los repartidores de monjas para promocionar el musical Sister Act. También les hemos pegado skittles en la cara porque así lo quería la marca de caramelos", enumera Héctor, que resume estas dos décadas en una sola frase. "Es un trabajo que me encanta y, aunque lleve 20 años, me sigue apasionando".

"La clave de nuestro periódico es la fidelización"

Hector María Benito

Héctor maría benito

  • Director de operaciones de '20 minutos'
"Los lectores tienen que saber dónde estás y que te pueden encontrar en una horquilla horaria".

Héctor María Benito vio nacer este periódico en el año 2000. Desde entonces, ha pasado por distintos puestos hasta convertirse en Director de Operaciones. De él depende la producción, la distribución y los servicios generales, por lo que conoce más que bien el día a día del diario. 

Pregunta.- ¿Qué recorrido hace el periódico hasta llegar al lector?

Respuesta.- Primero hay una fase de producción, en el que se transforman las bobinas de papel en periódicos. El de Sevilla se produce en Málaga; el de Madrid, una gran parte se produce en Zaragoza; el de Valencia se produce también en Zaragoza y el de Barcelona es el único que se hace entero allí. Luego comienza la distribución capilar. Se hacen entregas en bloque que irán a los establecimientos y otra parte se distribuye a través delos repartidores.

P.- ¿Cuántos repartidores y puntos de reparto hay?

R.- Ahora entregamos el periódico en unos 1.500 puntos de segunda red y la plantilla es de entre 80 y 100 personas, pero hemos llegado a mover 1.000 personas todos los días, distribuyendo 1,2 millones de ejemplares diarios, desde Vigo hasta Murcia. Llegamos a tener 13 ediciones, ahora tenemos cuatro.

P.- ¿Cómo se eligen los puntos de reparto?

R.- Elegimos los sitios donde hay más movimiento de personas durante la mañana. Con la red de transporte público llegas a todo tipo de perfiles y estratos sociales. En cuanto a los establecimientos, nos gustan los locales donde la rutina es diaria, porque la clave de un periódico de papel como el nuestro es la fidelización. Los lectores tienen que saber dónde estás y que te pueden encontrar en una horquilla horaria. 

P.- ¿Por qué no se distribuye en horas que no estén ligadas al desplazamiento al trabajo? 

R.- A las 12 de la mañana también hay mucha gente en la calle, pero esa gente no siempre es la misma. Podrías repartir como el que reparte publicidad, pero aquí queremos fidelizar a gente que nos quiera, no le imponemos el periódico a nadie. La clave es que solo te recoja el que te quiere porque si no vas a la basura a los 15 metros. El movimiento de gente por las mañanas suele ser la misma en las mismas franjas horarias y, además, el periódico en papel solo tiene sentido a P.- ¿Os piden los locales ser punto de distribución? 

R.- Sí, semanalmente tenemos petición de puntos que nos quieren. Los puntos tienen distintos intereses, porque igual no todos los lectores consumen en el local pero se genera un movimiento alrededor de él. Te conviertes en un punto de referencia para algo concreto asociado al día a día. Hay otra gente que sí quiere atraer gente a su escaparate como las inmobiliarias, porque lo que quieren es un expositor, pero fuera de la tienda, no quieren tráfico en el local sino fuera para que vean los anuncios del escaparate. Y luego hay otros que lo quieren para su clientela especial, a veces no lo puedes controlar pero hay panaderías que tienen 50 ejemplares en el expositor y otros 50 guardados para la compra diaria de sus clientes más fieles. Hay un montón de intereses. Tú te favoreces porque quieres crear una red de distribución estable y ellos también se tienen que ver favorecidos.

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