Pilar Eyre habla de cuando Juan Carlos I habló a sus hijos de sus intenciones de divorciarse y sobre la opinión de Rajoy

Pilar Eyre, en 'Sábado Deluxe'.
Pilar Eyre, en 'Sábado Deluxe'.
Mediaset

Este sábado, Pilar Eyre presentó su último libro, Yo, el rey (La esfera de los libros) en Sábado Deluxe. La periodista dejó claro, una vez más, por qué es una de las colaboradoras más demandadas a la hora de tratar temas relacionados con la monarquía en los programas. 

Entre otras cuestiones, reveló que el rey emérito fue maltratado, durante su infancia, en un internado. "A día de hoy sigue teniendo marcas en su cuerpo de esa etapa", contó. Para ayudar a perfilarle, explicó también que se trataba de un niño muy descuidado, que solía llevar abrigos viejos de su padre. 

Respecto a sus ansias de poder y coqueteos con la evasión de impuestos, Eyre dijo que el Juan Carlos I siempre se había mostrado fascinado ante la riqueza, pero que el punto de inflexión ocurrió en 1971, tras observar en primera persona cómo vivían los reyes en el Imperio Persa. "Allí estableció contactos y empezó a tener relación con los árabes".

"Juan Carlos I y Sofía de Grecia no mantienen relaciones desde que nació Felipe VI"

La periodista habló también de otra de las máximas del rey emérito: sus pulsiones sexuales. "Tiene grandes pulsiones sexuales, como todos los borbones". Sobre su relación con Sofía de Grecia, no mostró ninguna duda: "Nunca ha habido amor ni atracción entre ellos. Ya en el propio viaje de novios, en Estoril, él cometió infidelidades".

La figura de Sofía cambia mucho a lo que transmite en el libro La soledad de la reina, de la misma editorial, según matizó la escritora. La retrató como fría e interesada en el poder como su marido, y desveló que ambos dejaron de tener relaciones sexuales en el año 68, cuando nació Felipe VI.

Eyre también retrató a Juan Carlos I como una persona profundamente necesitada de cariño y de enamorarse, y contó los detalles de cómo fue el momento en el que el rey Emérito intentó divorciarse. El primero al que consultó fue Mariano Rajoy, que desaconsejó la acción por "la baja popularidad de Letizia  y por la mala imagen que emergía de la monarquía".

Lejos de hacerle caso, Juan Carlos I reunió a sus tres hijos en una cena en la que les planteó su decisión. Para salvarse las espaldas, el ahora emérito señaló que Felipe VI se había casado con una mujer divorciada, que la propia Elena se había divorciado siendo profundamente católica, y que a Cristina le había ido bastante mal con Urdangarín.

En este caso, Juan Carlos I sí que obedeció a sus hijos y se echó atrás. "Si te quieres cargar la monarquía, hazlo, pero piensa en lo que te costó traerla a España", le dijo Felipe VI, indignado. El último titular de la noche fue que, según la periodista, Juan Carlos I "no volverá a España", y que llevaba "cuatro meses sin ver a Sofía" cuando se marchó.

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