Iglesias se apunta el primer tanto de los Presupuestos mientras el PSOE recela de Moncloa

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, y los vicepresidentes primera, Carmen Calvo y segundo, Pablo Iglesias.
El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, y los vicepresidentes primera, Carmen Calvo y segundo, Pablo Iglesias.
EFE/ Ballesteros

En la pugna interna del Ejecutivo por ver cuáles serán los socios para sacar adelante los Presupuestos, el vicepresidente segundo Pablo Iglesias ha sido el gran beneficiado por el anuncio de EH Bildu de que va a apoyarlos. Con el paso dado por los abertzale, Iglesias ha conseguido dificultar que Cs se sume al pacto, algo que lleva intentando evitar varias semanas, y ha logrado que ahora la vía más probable para aprobar las cuentas sea la que pasa por ERC, es decir, la mayoría de la investidura. 

No obstante, el acercamiento del Gobierno a EH Bildu no ha gustado nada a algunos barones socialistas, que lo han criticado públicamente. Y tanto fuentes del PSOE próximas a estos barones como otras cercanas a la parte socialista del Ejecutivo más proclive a pactar con Cs consideran que, pese a que es consciente de que su propio partido no la ve con buenos ojos, el presidente Pedro Sánchez tenía hablada y acordada con Iglesias la aproximación a los abertzale.

Por ello, algunas federaciones socialistas han querido dar un golpe sobre la mesa. El primero de los líderes territoriales socialistas en quejarse fue el presidente extremeño Guillermo Fernández Vara, que aseguró que "ver a Otegi siendo clave para decidir los Presupuestos del Estado que combatió desde un grupo terrorista" le "produce una sensación muy dolorosa" de "fracaso como país por no ser capaces de que sean irrelevantes".

Su homólogo castellanomanchego, Emiliano García-Page, fue más directo:"Lo de Bildu no tiene un pase" y, para colmo, "en el Gobierno se hace lo que impone el tacticismo de Pablo Iglesias", que le "marca la agenda" al PSOE.

A esas críticas se sumó la andaluza Susana Díaz, aunque con un tono mucho menos beligerante que sus compañeros. "No comparto absolutamente nada ni con Bildu ni con el señor Otegi, y lo único que espero de ese partido es que pidan perdón a los españoles por el daño que le hicieron a este país", planteó la líder del PSOE andaluz.

El cuarto de los barones habitualmente críticos con los flirteos de Sánchez con los nacionalistas, el aragonés Javier Lambán, ya calificó hace unos días de "inquietante" el hecho de tener como aliado para los Presupuestos a ERC. Y, aunque no ha levantado la voz contra el acercamiento a EH Bildu, Lambán convocó el viernes pasado una reunión con Cs en Aragón y le agradeció su apoyo a las cuentas autonómicas. "En un momento tan grave y tan difícil para España, Aragón da ejemplo a todos de unidad y responsabilidad", dejó caer.

Para tratar de apagar el incendio, el secretario de Organización del PSOE, José Luis Ábalos, afirmó el viernes que "quien ha ganado es la democracia". No obstante, tambiéndeslizó que, "con la mentalidad de algunos, la Transición hubiera sido imposible", y afeó que se pueda "aceptar que una fuerza esté en el parlamento pero no normalizar su actuación".

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