Refuerzo policial en cuatro líneas del suburbano por el aumento de carteristas

  • El grupo Fénix de la Policía patrulla los vagones para detener carteristas.
  • Hay 500 fichados y se cometen hasta 70 robos al día, sobre todo en L-1, L-6, L-8 y L-10.
  • El 80% de los delincuentes son mujeres veinteañeras, la mayoría rumanas.
Usuarios del metro de Madrid esperan en el andén.
Usuarios del metro de Madrid esperan en el andén.
R.M.
Los agentes del grupo Fénix, vestidos de paisano, bajan todos los días al metro. Son 45 policías (pronto serán 60) del Grupo de Hurtos del Sector Móvil de la Policía Nacional, encargado de patrullar el suburbano en busca de carteristas. "Tenemos mucho trabajo", dice el jefe de la unidad.

Desde que nació el grupo, en noviembre, han fichado a 500 rateros, de los cuales la mitad roban a diario. Vigilan especialmente las líneas 1, 6, 8 y 10, "las preferidas por los descuideros al ser las más transitadas y turísticas", dice el policía.

Los de aquí trabajan solos, los de otros países, en grupos de cinco y son muy hábiles
Conocen bien a estos delincuentes:
el 80% son mujeres veinteañeras, en su mayoría rumanas, pero también españolas. "Los de aquí trabajan solos, los de otros países, en grupos de cinco. Son hábiles y profesionales. Algunos llevan ocho años dedicados a esto", explica el inspector.

Según él, "no son violentos", aunque los conductores de Metro dicen que "a veces son agresivos y desafían a los viajeros si les descubren".

"Todos nos conocemos"

De lunes a viernes actúan en las horas punta (de 7.00 a 9.00 h_y de 19.00 a 21.00 h) y los fines de semana hacen su agosto por la noche, "cuando la gente sale con dinero".

La Policía calcula que se producen 40 robos al día y se elevan a 70 los sábados. Cuando se creó la división, registraban entre 50 y 90 hurtos, un 20% más que ahora: "Saben que estamos ahí, notan el acoso, nos conocen y saben que los conocemos", advierte la Policía.

Cada mes detienen a 250 carteristas, pero poco pueden hacer contra ellos. Les pillan robando, los arrestan, van a declarar y, conforme salen por la puerta de la comisaría, vuelven a bajar al suburbano. "No son tontos, se conocen muy bien la ley y saben que, si roban menos de 400 euros, es una falta, no un delito, y no se pueden tomar más medidas contra ellos", lamenta.

Esta situación indigna a los viajeros: "Estoy cansado de ver todos los días a los mismos ladrones en las mismas estaciones sin que nadie haga nada", protesta Ángel Solo en un correo enviado a 20 minutos. También los vigilantes (1.600 en Metro) se sienten "con las manos atadas", ya que, si ven a algún ratero en acción, "lo único que podemos hacer es retenerlos y llamar a la Policía", explica Javier Torrejón, de Seguridad Privada de CC OO.

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