El cabreo del príncipe Harry con la Casa Real británica por el Día del Armisticio

El príncipe Harry interviene en un evento en Londres (Reino Unido).
El príncipe Harry interviene en un evento en Londres (Reino Unido).
GTRES

Ha sido un Día del Armisticio extraño, diferente. Y una vez más, como parece la rutina cuando tiene que ver con el príncipe Harry y los efectos del Sussexit, polémica. Por un lado, este domingo la reina Isabel II, el príncipe Carlos y su pareja, Camilla Parker Bowles, el príncipe Guillermo y Kate Middleton rendían homenaje a los caídos en Londres luciendo en la solapa la tradicional amapola roja, la única flor que crecía en los campos franceses tras la guerra. Por su parte, a miles de kilómetros de Whitehall, un enfadado esposo de Meghan Markle contraprogramaba a su propia familia...

El Día del Armisticio es una tradición importante, aunque este año por la emergencia sanitaria se ha realizado con multitud de medidas de seguridad -por primera vez se ha visto a la reina con una mascarilla negra- y, como era lo esperado, con la ausencia de los duques de Sussex, que viven en Los Angeles.

Eso sí, en la distancia, el más pequeño de los hermanos se ha sentido especialmente dolido con los suyos dado que para él esta jornada es una de las fechas más señaladas del calendario y, aún sabiendo que no podría estar presente, había planeado que se colocara en el Cenotafio londinense una ofrenda floral con su nombre.

Pero, tal y como publica The Times, desde Buckingham Palace se lo han prohibido, puesto que una de las consecuencias de su marcha fue renunciar a sus títulos militares, posiblemente el gesto más doloroso para el príncipe, quien se siente muy ligado a las fuerzas armadas, dado que estuvo una década sirviendo en el cuerpo.

Era pues su idea la de conmemorar el final de la Primera Guerra Mundial (es el próximo día 11) con flores tal y como han hecho su padre y su hermano, que sí han depositado su ofrenda en el monumento de la capital británica. Además, el príncipe Harry está bastante molesto porque no se avisara a su abuela, la reina Isabel II, de sus intenciones.

Y entonces ha sucedido lo inevitable: Harry y Meghan han celebrado el Día del Armisticio en California. Y lejos de videollamadas o pequeñas actividades, esta vez lo han hecho de manera que todos los medios norteamericanos captaran las imágenes del matrimonio portando sus flores del jardín de Santa Bárbara y presentándoselas a los caídos.

De hecho, se han acercado al cementerio, donde les ha realizado multitud de retratos el fotógrafo Lee Morgan, y han depositado dichas flores al pie de dos tumbas conmemorativas: la Real Fuerza Aérea Australiana y la Real Artillería Canadiense. Asimismo también han ofrecido su homenaje al pie de un obelisco levantado a quienes "ofrecieron sus vidas en defensa de su país".

"A todos los que han servido y están sirviendo. Gracias", ha sido el mensaje que ha dejado el príncipe Harry junto a su improvisada corona, lejos de la que, según ha publicado el diario The Sunday Times, había encargado realizar en el cuartel general de Kent de la Royal British Legion por un precio cercano a los 1.000 euros.

Este domingo, además, salía a luz en un podcast de una entrevista que le han hecho al duque de Sussex en un capítulo especial del programa de radio militar Declassified en el que hablaba de lo que significa para él el Día del Armisticio. "Es un momento de respeto y esperanza", comenzó diciendo.

"Respeto por aquellos que vinieron antes que nosotros y esperanza por un mundo más seguro. El mero hecho de recordar es un profundo acto de honor, la manera en la que preservamos el legado de generaciones enteras y mostramos nuestra gratitud hacia los sacrificios que realizaron para que nosotros podamos vivir la vida que estamos viviendo ahora", aseguró.

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