Un joven de 18 años fue detenido cuando robaba en una tienda. Cuando intentó engañar a los agentes dando una dirección falsa fue descubierto al vivir uno de los policías en esa vivienda.

El suceso tuvo lugar en Achim, una pequeña ciudad de 30.000 habitantes en el norte de Alemania. Allí el jovencito no confesó su mentira hasta que el policía le explicó que esa casa era la suya y se derrumbó.

El portavoz de la policía de la localidad explicó que fue "una casualidad. El muchacho dio una dirección en la que había vivido antes y el policía se había mudado a esa misma casa después de él".