Leonor Watling estrena 'Nasdrovia': "Se es más feliz atreviéndose y no conformándose"

  • La actriz coprotagoniza la nueva comedia de Movistar+ en la que se reivindica romper con todo... aunque no siempre salga bien.
Leonor Watling, en la presentación de 'Nasdrovia'.
Leonor Watling, en la presentación de 'Nasdrovia'.
GTRES

En Nasdrovia, la nueva serie de Movistar+ (disponible desde mañana en la plataforma), la crisis de los 40 lleva a Edurne (Leonor Watling) y Julián (Hugo Silva), dos abogados de alto copete, a romper con su estilo de vida. Por casualidad conocen a Franky (Luis Bermejo), un chef especializado en cocina rusa, y de ahí a montar un restaurante y acabar lidiando con la mafia rusa es todo uno.

¿Qué es Nasdrovia? Es una muy buena serie. Me cuesta mucho lo de poner géneros, porque cuando algo está bien escrito es muy difícil decir que es una cosa solo. La realidad es más complicada que una etiqueta. La única que le pondría es que es muy buena. El guión, la dirección y el equipo.

¿Es de las que elige a raíz del guión? ¿Se a arrepentido de alguna vez que dijo que no? Sí, eso pasa a veces, te equivocas en decir que no, o a veces no puedes o te pilla en un momento vital que no te cuadra con lo que te ofrecen, o has hecho algo parecido hace poco o te pilla lejos… depende de demasiadas cosas.

Su personaje, Edurne, es un contrapunto a la testosterona del resto de personajes, ¿no? Sí, porque el resto son hombres. Es el único personaje femenino que hay. Soy la única de género femenino en el elenco, pero de rasgos atribuidos habitualmente como femeninos… los hay más femeninos que Edurne (bromea).

En esta serie ustedes hablan a cámara, ¿se le ha hecho raro? Es el personaje el que lo rompe, no se sale del personaje para hablarle a cámara. Al principio era raro porque como actriz estás entrenada para ignorar la cámara completamente. Y de hecho, si miras a cámara se corta y se repite. Pero una vez que coges el tono el personaje tiene una complicidad con el que está viendo la historia.

Las series han cambiado mucho, ¿en qué lo nota? Por ejemplo en que ahora cantaría mucho es escuchar unas risas de estudio, lo que era una convención que hasta hace unos tres años estaba muy aceptada y ahora dirías “uy, qué raro”. La ruptura de la cuarta pared ya está sin embargo muy naturalizada.

Los personajes protagonistas sufren una crisis de identidad, ¿le ha pasado a usted? Sí, todo el rato (risas). La verdad es que ellos viven esa la fantasía que todos tenemos de pensar “¿y si lo mando todo a la mierda y me monto un chiringuito?”. Y ellos lo hacen.

¿Se es más feliz siendo conformista o rompiendo con todo? Yo creo que atreviéndote, porque por lo menos es tu error o tu acierto, es mejor vivir así que sentir que vives con el acierto o el error de otro o que vives en función de un sistema.

¿Hay que evolucionar? Siempre hay querer estar mejor de lo que se está y hacer lo que sea para conseguirlo. Lo que no hay que hacer es nunca conformarse con estar mal. Esto es una mierda, pero yo soy así… eso no.

La base de la historia está en un restaurante ruso, ¿han comido mucho en las escenas? Tengo que decir que unos más que otros, pobres. Pero más de una indigestión ha habido comiendo blinis de arenque.

¿Cómo falsean eso? También fuman y beben mucho en la serie… El alcohol nunca es alcohol y el tabaco tampoco, está prohibido, son cigarrillos especiales. Y la comida hay veces que no se puede. Si pone en el guión que come sin parar porque le encanta, pues come sin parar porque le encanta. Es parte de los riesgos laborales (risas).

Han rodado en casas de superlujo ¿Le ha dado envidia? Pues cuando entras sí, dices ¡Ostras! Pero al rato piensas que para tener esas casas tienes que tener tal cantidad de dinero que no sé qué tipo de cabeza tienes que tener. Luego se me harían muy grandes y hay que limpiarlas. Nada. Mejor un piso en el centro compartido con el banco. (Ríe).

¿Qué tal la química con Hugo Silva? La verdad es que nos lo hemos pasado súper bien. La verdad es que Hugo Silva y Luis Bermejo y yo, que estábamos casi todo el tiempo juntos nos hemos entendido súper bien. También con el resto de los actores, que es un elenco espectacular. El protagonista ruso, Anton Yakovlev, estaba maravilloso. Y yo era muy fan de Mark Ivanir, porque le había visto en un montón de series y trabajar con él ha sido un pasada. Y todos los demás… éramos un grupo muy consistente, nos hemos llevado muy bien.

¿La química sólo se tiene en escenas románticas? ¿Hay que tenerla con los enemigos? Es más fácil mentir con la química romántica que con todas las demás. Lo puedes pasar mejor o peor, pero es más fácil. Pero en comedia la química es como tocar con músicos, tienes que tener el mismo tempo, estás tocando una canción y todo el mundo debe tener el mismo ritmo.

¿Qué tal se le ha dado el ruso? Gracias a dios lo único que he tenido que hacer es un pequeño vídeo que hicimos antes de empezar a rodar y fue durísimo. Es dificilísimo.

¿Cómo lleva el parón de la música por la pandemia? Parados en la cuarentena y hemos empezado a tocar, pero con muchos menos bolos. Hay un futuro muy incierto, no sabemos qué va a pasar. Todo el sector está un poco huérfano.

¿Es optimista? Con Nasdrovia vamos a hacer ya la segunda temporada y yo me agarro a las cosas que hay, más que a las que no hay.

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