La nueva generación de test de antígenos: una "bomba" contra la expansión del coronavirus

Test rápido de antígenos de la COVID-19
Test rápido de antígenos para detectar la Covid-19.
EUROPA PRESS
Test rápido de antígenos para detectar la Covid-19.
AGENCIA ATLAS

Los test de antígeno, mucho más rápidos y baratos que los de PCR, son cada vez más fiables y su uso extensivo puede suponer un punto de inflexión en el control de la pandemia de la Covid-19.

Dos nuevas investigaciones, realizadas por científicos españoles y que aún tienen que ser revisadas por pares antes de ser publicadas en revistas científicas, han demostrado que un modelo específico de este tipo de test –el de Panbio– produce una cantidad insignificante de falsos positivos mientras que los falsos negativos se restringen a pacientes que no contagian la enfermedad.

"La PCR tiene tanta sensibilidad que a veces detecta gente que no es infecciosa. El antígeno tiene la ventaja de que a éstos no te los detecta", declara Oriol Mitjà, médico del Hospital Germans Trias i Pujol y autor de uno de los dos estudios, cuyo preprint fue publicado este miércoles en medRxiv.

"El otro punto destacado es que utilizamos escobilla nasal, un método no invasivo que permite la auto muestra. La misma persona se mete el palito por la nariz y no lo tiene que meter hasta dentro", explica Mitjà.

Una segunda generación

Los tests de antígenos fueron ampliamente rechazados por la comunidad científica al comienzo de la pandemia por su baja fiabilidad, pero una segunda generación más desarrollada ha irrumpido con fuerza desde septiembre en las estrategias de control epidemiológico de muchos países.

La OMS no recomienda usar este tipo de test en pacientes asintomáticos, excepto si son contactos de positivos confirmados.

El Instituto de Salud Carlos III emitió, a finales de septiembre, un informe de validación sobre los test de antígeno fabricados por las farmacéuticas Abbot y Roche, que los equiparaba en sensibilidad a una prueba PCR en el caso de pacientes sintomáticos.

Los laboratorios clínicos, sin embargo, alertaron entonces del riesgo de falsos negativos a pacientes no sintomáticos que podían generar una "falsa seguridad".

Según Mitjà, su estudio certifica que los conocidos como falsos negativos por test de antígenos que, sin embargo, darían positivo en una PCR, se deben a una "carga viral baja" –que no generaría contagios– y "no tienen nada que ver que el paciente sea sintomático o asintomático".

El otro estudio sobre este tipo de test, elaborado por científicos del Hospital Clínico Universitario de Valencia y publicado también como preprint el pasado martes en medRxiv, llega a una conclusión similar: "Nuestros datos sugieren que es poco probable que los pacientes que han dado postivo en PCR y negativo en el test rápido de antígenos sean contagiosos".

La exitosa estrategia de Madrid

De corroborarse las hipótesis de estos dos estudios, las consecuencias para las estrategias de control de la pandemia podrían ser enormes. La principal ventaja de este tipo de test frente a las PCR es su bajo coste y, sobre todo, su rapidez. 

Mientras que un test PCR, con la sobrecarga actual de los laboratorios, suele tardar más de 24 horas en dar resultados, una prueba rápida de antígenos los aporta en 15 o 20 minutos. Esta diferencia es clave a la hora de frenar de forma temprana las cadenas de contagio.

La región que lidera este tipo de test en España es la Comunidad de Madrid, donde la pandemia está siendo controlada de manera mucho más efectiva que en el resto del país desde hace semanas.

“Yo pienso que la razón por la que Madrid no ha tenido la escalada de casos que hemos visto en muchas otras partes es porque en esa época Madrid ya está haciendo test de antígenos de manera masiva y de forma preferente a una PCR, quizás sin saber lo que sabemos hoy o simplemente sospechándolo”, opina Saúl Ares, científico del CSIC.

Creación de "espacios seguros"

Más allá de su aplicación actual, para Mitjà, su uso extensivo podría llegar a evitar nuevos confinamientos mientras se espera a que la vacuna esté lista creando "espacio seguros" que permitan que la economía y la vida social vuelvan a una cierta normalidad.

"Esto es una bomba si se compra suficiente cantidad. La utopía es que hubiera suficientes tests para toda la población y no haría falta más confinamientos", declara Mitjà. "Pero una estrategia más realista es que se teste a todas las personas que vayan a hacer una actividad de riesgo, cualquier actividad donde se junte gente: ir a comer a un restaurante, jugar un partido, ir al gimnasio o ir a un concierto".

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